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lunes, 12 de marzo de 2018

The Pimping of Prostitution: Vednita Carter en español


Excelente video de la sobreviviente de la prostitución-trata de personas, Vednita Carter que vale la pena ver.

The Pimping of Prostitution: Vednita Carter en español


¿Por qué soy abolicionista?


¿Por qué soy abolicionista?
Diciembre 6, 2016 ~
Judith  Bosch

Soy abolicionista y creo que la prostitución per sé vulnera los derechos de las personas.
En un marco en el que todo es metáfora y todo es metafísica y decimos “el sistema nos prostituye”; comparamos alegremente un despido improcedente con una penetración anal no consensuada o el alquiler de nuestros espacios y zonas sociales (cerebro, manos, piernas, tiempo de oficina), con el alquiler de nuestros espacios y zonas íntimas/sexuales (coño, polla, tiempo en la cama); escuchamos a personas que dibujan la prostitución poco menos que como la nueva liberación de quienes la ejercen, ocultando completamente la responsabilidad y los trasfondos de quienes la consumen, y se nos llena la boca con las palabras “voluntad” y “decisión”, querría explicar un poco las premisas que me llevan a ser abolicionista y a pensar como pienso. No quiero convencer a nadie, solo quiero expresarme y quedarme a gusto con este tema por algún tiempo.

Pues bien, parto de estas premisas que doy por válidas:

PRIMERA PREMISA:
El sexo con otra persona no es un derecho ni un privilegio, sino el resultado de un intercambio social libre. Esto es, yo no tengo derecho a tener sexo con otra persona, sí tengo derecho a expresar “quiero sexo” o “no quiero sexo” sin que nadie me agreda verbal ni físicamente por comunicar estas intenciones. Tengo derecho a expresar “quiero sexo”, pero no tengo derecho a usarte a ti para tal fin: “Quiero sexo, tómate una viagra y compláceme. Ahora”; “Quiero sexo, ábrete de piernas. Ahora”. Sí podemos encontrarnos en un entorno confortante para ambas partes, en el que ambas partes busquemos y demos lo mismo y entonces hacer este intercambio social. ¿Por qué ha de ser un intercambio social y no un intercambio económico? Porque en el momento en el que yo te digo: “Quiero sexo. Tómate una viagra y compláceme”. Y tú me dices: “Vale, pero si me pagas”, el sexo pasa a considerarse un privilegio del que paga y, tarde o temprano, por la dinámica del libre mercado, una obligación de quien lo facilita. Esto es, si yo con dinero ya no soy una persona abusiva sino un cliente: yo exijo y tú te adaptas. En el libre mercado los clientes no se adaptan a los negocios sino que los negocios se adaptan a los clientes. Yo sí podré mantener un ritmo de exigencias como persona compradora de sexo. Pero tú no podrás mantener un ritmo de selección de clientes, tarde o temprano tendrás que aguantar para seguir en el mercado, con la excepción de que las actividades de este mercado no se desarrollan en un despacho, en una fábrica o en un espacio público con testigos, sino en una cama y en tu coño o tu polla.

Trabajando los tabúes del sexo y trabajando la igualdad de hombres y mujeres en este ámbito, podemos imaginar Sex Clubs con la siguiente dinámica: yo, persona libre que tengo derecho a decir “quiero sexo”, sin que nadie me llame de ninguna manera por ser mujer y querer sexo, entro en el Sex Club para encontrar a otra persona o varias que también quieran sexo y me gusten. Yo quiero sexo y las otras personas quieren sexo. La relación es igualitaria, luego ya negociaremos si nos va el sexo duro, cariñoso, con patadas en el culo o charlas entre polvo y polvo. Somos dos o más personas y nos elegimos libremente. Eso sería un Sex Club en un contexto de igualdad. El otro tipo de Sex Clubs que nos quieren vender como igualitarios, no son igualitarios ni lo serán jamás. No hay relaciones iguales si una de las personas saca un fajo de billetes porque las otras, en lugar de sexo, quieren dinero. En el momento en el que yo quiero sexo y la otra persona quiere dinero, se establece una relación desigual que me lleva a pensar que el sexo es un privilegio o un derecho, que para tener sexo no necesito encontrar a otra persona que quiera sexo sino a otra persona que quiera dinero. En el momento en el que el sexo deja de ser el resultado de un intercambio social libre y se convierte en un privilegio o un derecho de una de las partes (la parte que paga), la otra parte deja de decidir, o al menos no lo hace en las mismas condiciones. La ley del mercado nos dice “El cliente siempre tiene la razón”, por favor, no pensemos que en el ámbito de la prostitución regulada esto será distinto y se tratará de una actividad que funcione de manera distinta a como funcionan las demás respecto a sus mercados. Esto no va a ser así, es absurdo pensar que sí. Así que vamos ahora la siguiente premisa que tomo como válida.

SEGUNDA PREMISA:
En un marco en el que dejamos de luchar para que el sexo sea ciertamente el resultado de un intercambio social libre y aceptamos barco: “actividad económica regulada”, tenemos una serie de realidades que afectan a todas las actividades económicas y, por tanto, tendríamos que aplicar. Aquí van dos:

a) Los negocios se adaptan a los clientes y no al revés. Los negocios que no se adaptan a los clientes acaban desapareciendo. ¿Es compatible esto con el hecho de que una persona que ofrezca sexo como actividad remunerada pueda elegir a sus clientes? No, no es compatible. Al final, para sobrevivir en el mercado, esta persona tendrá que adaptarse y aguantar. Lo que nos lleva al siguiente punto.

b) Las negociaciones que se establecen entre empresas y clientes parten de la base “El cliente siempre tiene la razón”. Esta base no va a cambiar en el mercado en los próximos años y el mercado de la prostitución, como actividad económica, no va a burlar esta base. El cliente, y lo vemos todos los días en nuestros respectivos trabajos, se siente con derecho a exigir el oro y el moro porque paga. Esta manifestación es humana, es normal y se da en el momento en el que una persona necesita un servicio y otra necesita dinero. Y aquí es donde la prostitución per sé vulnera los derechos humanos. No es lo mismo que un cliente se ponga a gritarte en la tienda a que un cliente se ponga a gritarte en la cama y te tenga a tiro en un espacio en el que solo estáis ese cliente y tú, desnudos. No es lo mismo que el cliente forcejee contigo para llevarse el artículo que tienes en el expositor, porque es el único que queda y lo quiere (aunque le hayas dejado claro que los artículos del expositor no estén en venta), a que el cliente forcejee contigo para practicar una penetración anal (aunque le hayas dejado claro que no haces eso). No es lo mismo que el cliente se equivoque y te exija algo que no habéis presupuestado (esto en el ámbito servicios pasa cada día) y discutáis en una oficina, a que el cliente se equivoque y en una habitación en la que solo estáis los dos, desnudos, te exija el alquiler de una parte más de tu cuerpo. Puede ser que a lo largo de tu vida, trabajando en una consultoría, en un comercio, en un servicio de atención telefónica, tengas incidencias muy molestas con clientes e incluso llegues sentirte humillada como profesional, porque “El cliente siempre tiene la razón” y el cliente se ciega, es una manifestación humana. Si tu profesión consiste en el alquiler de tu sexo y tu cuerpo desnudo, esa humillación profesional de la que hablamos y que todo hijo de vecino vive varias veces en su vida, en cualquier trabajo, pasa a convertirse en vulneración de derechos.

TERCERA PREMISA:
Por último doy por cierta la siguiente afirmación: “Los proxenetas y los puteros se lucran o se benefician de las desigualdades que se establecen en el sistema patriarcal. Se enriquecen y se benefician gracias al machismo y a la aceptación del abuso. Nada que les beneficie a ellos puede beneficiar a la lucha feminista”. ¿A quién beneficia que se regularice la prostitución? A miles de proxenetas y puteros que se callan, se mantienen en la sombra y dejan que nos peleemos entre nosotras debatiendo sobre prostitutas que desafían a las leyes del mercado y establecen un marco de relaciones idílico que ya quisiéramos tener todas y todos en cualquier otro trabajo.

Quiero compartir contigo este blog que trata de manera muy profunda y extensa el tema de la abolición: Traductoras por la abolición de la prostitución.

También tengo escrita una novela que retrata una realidad de la prostitución: la que vi durante seis meses entrevistando a prostitutas y entrando en prostíbulos para convencerme de que el sexo, como actividad económica, es una actividad que hay que regularizar. Como te imaginarás, esa investigación no me convenció de eso sino de lo contrario. Si quieres leer la novela, que se llama Amazonas Dormidas, puedes descargártela en Amazon. Si te dedicas al trabajo social y te interesa estudiar la novela por si pudiera resultarte útil en algún taller o lo que sea, me escribes a roshlym@yahoo.es, te la paso y tratamos de crear sinergias. Un abrazo y gracias por tu tiempo.

Fuente
https://judithbosch.wordpress.com/2016/12/06/por-que-soy-abolicionista/#respond Red


La esclavitud permitida de mujeres y niñas


La esclavitud permitida de mujeres y niñas

¿Qué ocurre con la voz de las mujeres pobres, migrantes o secuestradas?, ¿no tienen ellas derecho a ser escuchadas?, ¿no tienen ellas derecho a ver garantizados los Derechos Humanos que se le suponen inalienables?
febrero 27, 2018
Virginia García



¡Los Derechos Humanos son inalienables, e irrenunciables! Una persona no puede renunciar a su libertad y someterse de forma voluntaria a los mandatos de otra ya que, los Derechos umanos también son intransferibles. Forman parte de la esencia de la persona por lo que no son susceptibles de ser debatidos sino que deben garantizarse.

Pero, en la práctica, esto es así solo para los seres humanos de sexo masculino porque cuando se trata de las mujeres, esos seres humanos de tercera categoría, no solo no están garantizados sino que se debaten y se frivoliza sobre ellos continuamente.

Existe actualmente un debate acalorado en las redes sociales, en algunos debates televisivos y en las sedes de algunos partidos políticos, sobre si debemos o no regular la prostitución como un derecho de las mujeres a renunciar a nuestros Derechos Humanos en favor de terceros a los que se les otorgará el derecho de pagar para utilizar nuestros cuerpos con el fin de satisfacer todos sus deseos sexuales. Según nos dicen, regular,  nos convertirá en trabajadoras sexuales con todas las garantías y derechos que tenemos en otras profesiones, es decir, que estaremos 8 horas al día haciendo felaciones, sexo anal o cualquier otro capricho del amable cliente de turno por un salario medio de 1000€ con mucha suerte.



Las mujeres, hartas de ser convidadas de piedra en los debates sobre nuestros derechos, le hemos plantado cara al patriarcado capitalista, pero éste, muy hábil y experimentado y sobre todo poderoso, ha convencido a algunas mujeres a alzar su voz en nombre de todas, pero dirigidas por ellos.

Y han conseguido que la voz de las mujeres prostituidas sea la voz de unas pocas, que dicen ser felices en el sistema prostituyente y que exigen un convenio colectivo como cualquier otra trabajadora.

¿Y qué ocurre con la voz de todas las demás mujeres? Las pobres, las migrantes, las secuestradas. ¿No tienen ellas derecho a ser escuchadas? ¿No tienen ellas derecho a ver garantizados los Derechos Humanos que se le suponen inalienables?



LAS MUJERES SIN VOZ TIENEN TAMBIÉN DERECHO A SER ESCUCHADAS.

Según publicaciones de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP), basada en informes de la ONU , de la Organización Internacional de las Migraciones (IOM) , Organización Internacional del Trabajo (OIT) 100.000 mujeres y niñas entran cada año en los países de la UE con el fin de ser explotadas sexualmente. Vienen de países en guerra o de países pobres. Son secuestradas o engañadas para ser prostituidas. España es uno de los principales países de destino de personas víctimas de la explotación sexual. Nos encontramos en la lista de los 10 países más populares para el turismo sexual, Según Apramp y Anesvad

¿Nos imaginábamos a nuestra querida España en la misma lista que países como Thailandia, Brail o Indonesia? Estoy convencida de que muy pocas pensábamos que a nuestro país vienen puteros y pederastas de otras partes del mundo por ser un conocido destino de turismo sexual. Esto significa que hay mujeres y niñas a bajo precio y facilidad para acceder a ellas. Y ¡cómo no! Existe una alegalidad que beneficia a puteros y proxenetas.



La ONG Anesvad, afirma, basada en diversos estudios, que ocho de cada diez mujeres prostituidas en España, lo hacen contra su voluntad.

Según Naciones Unidas el 90% de las prostitutas son esclavas sexuales del S.XXI

¿Donde están las voces de estas mujeres en los debates sobre la prostitución?

Hoy día hablar de prostitución es hablar de trata de mujeres y niñas, de las que no tienen voz, de las que nadie habla y de las que nadie se responsabiliza.

En un país como Thailandia, por 100 euros puedes comprar una esclava sexual de la edad que quieras, en España por ese precio puedes alquilarla por media hora.



Otra cuestión que nos tratan de ocultar, es que el 27% de las víctimas de trata son menores de quince años según Naciones Unidas  se ha reducido la edad porque cada vez los consumidores  puteros las reclaman más jóvenes. ¿Acaso no son ellos los que pagan? Pues como en cualquier otro servicio el que paga manda y exige lo que quiere comprar.

Al resto de la sociedad el tema de la prostitución le es ajeno. Es un problema de otras, de las hijas de otras, de países pobres que nos no nos importan. Pero no es del todo cierto. También hay esclavas sexuales españolas y menores españolas captadas para la prostitución.

En 2016 la UCO desarticuló, en la llamada operación simpático, una red de trata de menores españolas captadas en Huelva para ser prostituidas en Galicia. A esas niñas las drogaban a la fuerza para mantenerlas dóciles y poder explotarlas sexualmente. Gracias a una de las niñas que logró esconder su teléfono móvil y llamar a su madre, se pudo desarticular esa red. ¿Cuántas  redes de prostitución infantil habrá que nunca conoceremos? ¿Cuántas niñas desaparecidas estarán en manos de esas redes viviendo un infierno?

No hemos podido escuchar la voz de estas niñas hablando sobre la prostitución. Sin embargo,sí que hay muchos testimonios de supervivientes al sistema prostituyente que son ignoradas, que no participan en los debates políticos para determinar si su esclavitud debe legalizarse.




Karla, fue captada en México a sus 12 añitos y para no enfadar a su proxeneta tenía que  soportar, al menos 30 hombres al día. Cuenta que fue violada por un total de 43.000 hombres hasta sus 16 años. Hoy es ya una mujer adulta que recorre el mundo intentando concienciar a la sociedad que la prostitución no es otra cosa que esclavitud para las mujeres y niñas.

El infierno de Karla es el que viven la mayoría de las mujeres y niñas que están siendo prostituidas, pero solo escuchamos a las minorías, a ese otro 10% que afirma ser prostituta, que no prostituida, porque le da la gana, y pretenden que por ellas legalicemos la esclavitud del 90%

La prostitución es un negocio millonario, el tercer negocio más rentable del mundo. Por eso nuestro gobierno no la combate, no la ilegaliza y no la reconoce como la violencia machista que es.

Los medios de comunicación tradicionales, esos que se han llenado los bolsillos anunciando el proxenetismo,nos hablan de los derechos de las trabajadoras sexuales y les dan voz a las minorías, haciéndonos ver que hay diferencias entre la prostitución y la trata. Pero no las hay. Hay historias como la de Sonia Sánchez, que entró en el sistema prostituyente a los 15 años, cuando estaba durmiendo en la calle y comiendo lo que conseguía en los cubos de basura, y un día descubrió que si quería comer y ducharse todos los días, tenía que ser violada todas las noches. Posteriormente fue engañada para trabajar en club, en el que se suponía iba a ganar dinero para poder dejar ese modo de vida. Su bienvenida, su bautismo, fue la violación grupal de 25 hombres durante 12 horas que la llevó a un hospital en el que le curaron las heridas de su cuerpo. Porque las del alma, esas, no tienen cura. Siguió obligada a prostituirse hasta que logró escapar.



Actualmente, Sonia se dedica a dar charlas para concienciar a la población sobre lo que es la prostitución.

Y ahora yo os pregunto. ¿Alguna mujer quiere voluntariamente vivir la vida de Sonia?¿Alguna de vosotras o vosotros quiere para su hija la vida de Karla?



Ninguna persona sana mentalmente responderá sí a ninguna de estas dos preguntas.

Nadie quiere ser esclava, nadie quiere ser puta como nadie quiere ser pobre. Así que no podemos seguir mirando para otro lado, debemos luchar y exigir a la clase política que renonozca la prostitución como la violencia machista que es y trabaje para abolirla como ha hecho Suecia.

Debemos de hacernos fuertes frente al patriarcado y dejarle claro que las mujeres tenemos los mismos derechos humanos que ellos y que deben de garantizarse y no debatirse.

https://contrainformacion.es/la-esclavitud-permitida-de-mujeres-y-ninas/ 






martes, 30 de enero de 2018

Te doy mis ojos, putero II

TE DOY MIS OJOS, PUTERO II
29 de enero de 2018. por José Elizondo

Bueno, no ha estado mal ¿eh? Se dice mientras sube la cremallera de su pantalón vaquero. No es una pregunta que busque respuesta, es más bien una autoafirmación personal que surge de forma mecánica como tantas veces, en tantas ocasiones. Esta es otra más. La verdad es que la noche estaba siendo jodidamente aburrida hasta que sus compañeros de trabajo se les ocurrió acercarse a ver que se cocía por estos lares. Mira si he pasado veces por “la recta”, pero justo aquí no había entrado, la sigue diciendo mientras deja un billete sobre la cómoda. Ella ya ni le presta atención y su cuerpo queda desdibujado en el espejo del baño. Aunque ahora que sé que estás tú por aquí casi fijo que vuelvo de nuevo, la dice con una sonrisa que busca más una complicidad imaginada, que real. Tampoco le importa demasiado, quizás ni se acuerde de ella la próxima vez. Además habiendo tanto “ganado” donde elegir, porque quedarme con una. Y tampoco es plan de encoñarse, mira lo que le pasó a Javier que se encariño de una y vaya historia que se montó….

En fin, a lo que íbamos, te dejo propina para que luego no digas ¿eh….? Él sigue hablando sin pensar mucho en lo que dice, ella hace tiempo que dejó de escucharle. Demasiadas cosas en la cabeza como para prestarle atención. Quizás otro día se habría animado para charlar un poco, o por lo menos a fingir que le interesaba algo de lo que le estaban diciendo. Es curioso, como hay días en los que todos se parecen tanto, pensaba con media sonrisa dibujada en su rostro, la otra media la guardaba para cuando mereciera la pena sonreír.

Sois la ostia amigos, no me esperaba algo así. La verdad es que os habéis portado con el “regalo”, fijaros que ha salido más barata de lo que pensábamos y al final la he dejado hasta propina. Para qué no se diga….Y tú qué Felipe, ¿no te animas a “subir”? ¿O estás hecho una maricona? No si ya decía yo que esos pantalones tan apretados y ese flequillo de medio lado….Una carcajada al unísono sonó en la barra. Incluso a Felipe le salió la risa floja, por si acaso….



Quizás la pregunta no sea quien soy yo, sino quien eres tú ” Te doy mis ojos, putero”

Oye, le dijo al camarero al ver que le cobraban 20 euros por un cubata, que las “putas” son ellas ¿eh? Y de nuevo todos se echaron a reír. Pues no nos quieren joder con estos precios…Si es que no hay derecho…., Es la ley del mercado amigo, contestó el avispado camarero, la  ley de la oferta y la demanda. No te jode con el camarero, si nos ha salido ingeniero y todo. Anda ponte otra ronda y así estamos todos igual de jodidos. Otra carcajada compartida para, a continuación, apostillar cada uno con su propia cosecha: Esta maldita crisis, es el jodido sistema, la culpa la tiene el gobierno, ya estamos con los perro-flautas, anda. dejaros de política que hemos venido a pasárnoslo bien ¿estamos?….Y así cada uno se quedó satisfecho: No, si al final nos tendremos que meter todos a putas; eso lo dirás tú (y el jajaja correspondiente).

No si ya decía yo que a ti te iba, pero lo que no sabemos es por donde (y de nuevo el jajaja de turno). Oye ¿y si nos vamos a la velada de boxeo femenino? ¿A pero las tías boxean? (de nuevo risas) si no que se lo digan a mi parienta que tiene un gancho de izquierda que ni el negro ese (más risas). Fíjate la polémica que ha habido, estuvieron a punto de suspenderlo porque lo patrocinaban, mira, entre otros, este puticlub. Y al final lo hacen pero sin estos patrocinadores. Va…putas feministas, que poco tienen que hacer. Si ya digo yo que ni machismo, ni feminismo joder, que ningún extremo es bueno. Además hasta boxeo femenino ¿Qué más quieren?

Y así, entre risas y ocurrencias, se fueron de puticlub sin preguntarse absolutamente nada, bueno quizás Felipe. Se reincorporaron a su vidas, a sus trabajos, conversaciones, manifestaciones, el que fuera, porque claro si te tocan lo tuyo no te vas a quedar con los brazos cruzados. Y así se indignan cuando ven una catástrofe, un suceso violento, una violación: A esos, a esos les cortaba yo los huevos y ya veríais como así se solucionaba rápido. Ya te digo matando al perro se acabó la rabia. Otros pensarían en voz baja: bueno habría que ver…sembrando esa duda que, según como la estiramos cada uno, sirve para justificar lo injustificable.

Y es que quizás estaría bien empezar a preguntarse qué hay detrás. En esta línea Richard Poulin, considerado como uno de los mayores expertos mundiales sobre prostitución y explotación sexual, analiza el proceso de normalización que nos lleva a convivir con una convención social hasta el punto de poner el foco de la prostitución en quien la ejerce y no tanto en quien decide hacer uso de la misma, advirtiéndonos como  “Los hombres no quieren ver lo que hay detrás de la prostitución”[1].

Porque no lo vemos, o porque no lo queremos ver. Porque la pregunta no es quien soy yo, sino quien eres tú ¿Te doy mis ojos, putero?….

Notas:

[1] De la entrevista: “¿por qué muchos hombres no quieren hacerse esos planteamientos? Porque no se los hacen, ¿no?

(…) Los hombres no quieren oír ni quieren ver lo que hay detrás de la prostitución. No quieren saber que al llegar a los 16 años una de cada tres mujeres ha sufrido agresiones sexuales, lo que significa que la violencia hacia las mujeres es gigantesca. (…) Y si existen esas cifras tan enormes de violencia sexual es porque hay muchísimos hombres que cometen violencia sexual contra las mujeres, es posible que ascienda a un hombre de cada tres. Todo esto se lo comento para hacerle ver que las relaciones sociales entre hombres y mujeres son complicadas y que eso explica en parte por qué a los hombres les parece normal pagar por sexo. Muchos hombres siguen pensando que la mujer debe ser sumisa y que la que no lo es, se merece ser agredida.”


http://www.elfaradio.com/2018/01/29/te-doy-mis-ojos-putero-ii/

El oscuro negocio de los "urisen", los 'chaperos' que venden su cuerpo en Japón


El oscuro negocio de los "urisen", los 'chaperos' que venden su cuerpo en Japón
Hombres que no pueden ser abiertamente homosexuales usan estos servicios, en los que falta información de enfermedades de transmisión sexual.
14 enero, 2018 01:53
E.E.

¿Cómo acaba un joven heterosexual teniendo sexo con hombres de 70 años que le escupen, le mean y le cagan encima? La respuesta la da un turbio negocio que se ha desarrollado en Shinjuku Ni-chōme, el barrio de Tokyo con mayor cantidad de bares gay. Hombres homosexuales acuden aquí para contratar a jóvenes que necesitan dinero y que son en su mayor parte heterosexuales.

Esta realidad la refleja el documental 'Boys for Sale', estrenado el pasado 26 de noviembre en Japón. 10 años de trabajo y cuatro de producción han servido para contar la falta de protección y desinformación en esta actividad dentro de una sociedad en la que el sexo entre hombres no está bien visto.


Sexo entre hombres mal visto
"Si nunca lo has experimentado, es difícil de comprender". Así empieza el documental que relata las experiencias de estos hombres conocidos como "urisen". La frase viene de un exprostituto que señala como la clave al dinero. Incluso, como él dice para que estos trabajadores, que en su mayoría no son gays (e incluso tienen consentimiento de sus novias), consigan una erección: "Ganar dinero te la pondrá dura".

El mánager de uno de los bares urisen, Hayami, cuenta cómo el negocio ayuda a resolver el tabú del sexo entre hombres en Japón y a aquellos que no pueden vivir como hombres abiertamente homosexuales en el país, avergonzados y con sentimientos negativos: "Nuestro trabajo es resolver este problema y consolar las almas de nuestros clientes".


 Por qué a los nazis les 'gustaban' las lesbianas y mandaban a los gais a AuschwitzPor qué a los nazis les 'gustaban' las lesbianas y mandaban a los gais a AuschwitzJavier YanesUn estudio descubre que la Alemania de Hitler reprimía a los hombres homosexuales pero consentía el lesbianismo por desprecio hacia las mujeres.


Una actividad legal
Este distrito de Tokyo cuenta con 800 negocios para satisfacer la demanda de los homosexuales, que incluyen bares, clubs de baile y sex shops. A estos prostitutos, sin embargo, se accede sobre todo a través de internet.

Se trata de una actividad legal, puesto que la normativa japonesa prohíbe la prostitución como la actividad del sexo vaginal. Es por ello que es difícil calcular la cantidad de hombres que se dedican a ello. El productor del documental, Ian Thomas Ash, estima que serán alrededor de mil.

Ash señala los grandes problemas de estas transacciones: "Tendemos a pensar en el trabajo sexual de una manera moderna, en la que las personas entienden los riesgos que están asumiendo. Pero rápidamente quedó muy claro que no era el caso con muchos de los jóvenes en Ni-chōme".



Estas relaciones que incluyen sadomasoquismo, algo que llamó la atención a los propios trabajadores, que durante el documental cuentan como no tienen información sobre las enfermedades de transmisión sexual y que incluso no usaban preservativo. "Les falta entendimiento e incluso carecen de vocabulario para hablar de ello", cuenta Ash. Por ello en estas relaciones no siempre se usa preservativo.

50 euros por servicio
Mencionan además que entre los clientes se encuentran políticos famosos y jefazos de la policía metropolitana. El servicio empieza con el cliente conociendo copa en mano a uno de los urisen, que tienen entre 20 y 22 año generalmente. Esto dura media hora y cuesta el equivalente a cuatro euros. A partir de ahí, si se quiere estar una hora con el trabajador, han de abonarse otros 50 euros.

A Ash también les chocó cómo Fukushima había provocado que muchos jóvenes se trasladasen a Tokyo. Parte de ellos, por las circunstancias, han acabado dedicándose a la prostitución. Es el caso de los urisen, que conviven aglutinados en pequeñas habitaciones. Algunos lo hacen para ayudar económicamente en sus hogares, otros tras escapar de casa por las malas relaciones con sus familias. También los hay como Kento, un joven que está contento por dedicarse a ello: "Para mí este trabajo es un sueño hecho realidad".


https://www.elespanol.com/mundo/asia/20180114/oscuro-negocio-urisen-chaperos-venden-cuerpo-japon/276472767_0.html



miércoles, 24 de enero de 2018

La tercera incógnita de la ecuación: ¿quién está detrás de la trata?

La tercera incógnita de la ecuación: ¿quién está detrás de la trata?
 Yolanda Rodriguez

 Historiadora de formación, bibliotecaria de profesión y feminista a tiempo completo. En la actualidad, Presidenta de Médicos del Mundo Navarra

“Cui prodest scelus is fecit: aquel a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido”.

Estos días pasados, salió en prensa que se había desarticulado una muy peligrosa red de trata de mujeres con fines de explotación sexual. Leí la noticia hasta el final, y nada, oigan, que se hablaba de la organización criminal, y que se hablaba de las víctimas, pero en la ecuación seguía faltándome una incógnita, una que hay que despejar de una vez por todas:
¿Quién se beneficia realmente de la explotación sexual de las mujeres? ¿Quién, con su demanda de mujeres, cada vez más sumisas, cada vez más jóvenes, cada vez más baratas, saca provecho de la trata?

Pues ni más ni menos que los puteros, esos hombres que están entre nosotras, a los que todas conocemos, ya que es conveniente recordar que en el Estado español son 1 de cada 3 hombres los que consumen de forma habitual cuerpos de mujeres, muchas de ellas víctimas de trata. Al hilo de estas preguntas que me hacía, una persona por twitter me compartió una frase clásica que me ha hecho pensar mucho: “Aquel a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido”, Séneca (Medea, acto 1º, escena 1, versos 500-501).
Ya está la incógnita despejada, son los puteros los que con su demanda y su indiferencia están cometiendo el crimen de la trata.

Según un informe de la Universidad Pontificia de Comillas “Apoyando a las víctimas de trata con fines de explotación sexual”, la gran mayoría de los hombres dice que no denunciaría si detecta algún indicio o confirmación de que existe explotación sexual. Y no denunciarían, según ellos, “porque es una cosa muy peligrosa”, o si denunciaría, pero “si ella me dice que no denuncie pues no lo haría, no me vaya yo a comer el marrón después”. Incluso uno de los puteros entrevistados, aun reconociendo que muchas mujeres que él conoce están coaccionadas, dijo “los hombres no hacemos nada por miedo a que se enteren nuestras familias”.

En realidad, el verdadero motivo por el que no denuncian es el miedo a perder el privilegio de comprar esos cuerpos de mujeres a un precio asequible y sin ningún cargo de conciencia, porque les da exactamente igual la vida de las mujeres y las niñas.

Por otro lado, y como sé que esto sale últimamente mucho, y creo que es necesario aclararlo, cuando me refiero a trata y a explotación sexual, también me refiero a prostitución, no a esa que nos quieren vender como guay, claro, yo esa no la conozco, sino a la prostitución como explotación, como violencia, como una forma de esclavitud. Tengo que decir que las mujeres no se se prostituyen, sino que son prostituidas, es importante el matiz, porque leí ayer unas declaraciones diciendo que las mujeres refugiadas se “veían obligadas a prostituirse”, como si, aun con la obligación, fuera una decisión personal ante determinadas situaciones adversas.

Pues no, señor que hizo esas declaraciones, las mujeres no se ven obligadas a prostituirse, las mujeres son prostituidas, las mujeres, sobre todo las mujeres refugiadas, son víctimas de trata, son explotadas aprovechando su situación de especial vulnerabilidad. Pero, sobre todo, ¿por qué las prostituyen, por qué las explotan? Ahí si volvemos al inicio, porque existe quien demanda mujeres, y cuanto más vulnerables, mejor, así salen más baratas y son más “obedientes”.

Para finalizar una frase leída a Mabel Lozano en una entrevista:

“La prostitución no es el oficio más viejo del mundo, el oficio más viejo del mundo es mirar hacia otro lado”.

Pues eso, sigamos mirando hacia otro lado, sigamos pensando que esto no nos afecta, que es cosa de criminales muy malosos, y de pobrecitas mujeres indefensas que son engañadas como bobas, sigamos pensando que esos hombres que “van de putas” y que son nuestros colegas, hermanos, padres, profesores, etc. son  hombres “legales” porque respetan a las mujeres, son progres y hasta hablan de feminismo con nosotras. Mientras, en algún lugar, mucho más cerca de lo que imaginamos, habrá alguna mujer, alguna niña, que será violada por un putero, previo pago, eso sí, y seguiremos nuestras vidas como si nada, mirando para otro lado.


http://www.tribunafeminista.org/2017/12/la-tercera-incognita-de-la-ecuacion-quien-esta-detras-de-la-trata-2/

lunes, 18 de diciembre de 2017

La prostitución en los pisos de Córdoba contada por sus protagonistas

La prostitución en los pisos de Córdoba contada por sus protagonistas
«Me metí en esto por casualidad y ahora no sé cómo salir ni si quiero salir», afirma una de las entrevistadas por ABC
RAFAEL A. AGUILAR
@abccordoba
CÓRDOBA
22/10/2017

ELLA cuenta su historia en el tiempo que tarda en consumirse su cigarrillo sentada en un velador de la plaza de Jerónimo Páez. «Yo llegué a esto de casualidad, sin quererlo ni buscarlo: y ahora no sé muy bien cómo salir ni tampoco sé muy bien si quiero salir...», explica M. al prender su primera ración de nicotina matinal para que le ayude a olvidar, quizás, las penurias de su forma de ganarse la vida y sobre la que la Fiscalía de Córdoba acaba de advertir en un informe de que se trata de una actividad en alza en pisos de la capital. La ficha de esta mujer aún joven es la siguiente: a un par de años de alcanzar la treintena estudia un grado intermedio en la universidad desde hace un lustro largo, cuando se trasladó a Córdoba desde su localidad natal de la campiña.

«Me metí en esto sin darle mucha importancia y cuando te das cuenta estás metida hasta el fondo»
M.
«Entonces tenía novio, el típico chaval de tu barrio que te pide salir cuando estás en el instituto. Me liaba con él en el pueblo, como hacíamos todos. ¿Enamorada? No, no creo. Un ligue era. Si no tenías novio eras invisible. Me vine a Córdoba a estudiar en la universidad. Ahí cambió mi vida: como tenía poco dinero para el alquiler busqué habitaciones baratas y encontré una céntrica que la ofrecía una mujer quince años mayor que yo y que estaba tirada si la comparabas con las otras que vi», relata esta joven. Ella comprendió pronto el porqué de la rebaja. «¿Me ves cara de tonta? Pues no, no lo soy. Así que noté cosas raritas desde el principio: mi casera entraba y salía a horas raras, a veces no volvía en toda la noche y se me pasaban dos o tres días sin verla, cambiaba de pareja como quien cambia del Nobel al Fortuna. Hasta que ella misma me explicó a qué se dedicaba. ‘Si no te gusta vivir conmigo con lo que eso significa, ya sabes dónde está la puerta’, me dijo».

Hombres limpios y educados

M. se ajusta las gafas de sol anchas con las que protege en parte su identidad, igual que hace con la renuncia a dar más datos de su nombre de pila que vayan más allá de la primera letra, y agacha la cabeza levemente. «Qué quieres que te cuente... Supongo que todo se resume en que me pasé a su bando, en que me metí en su negocio, primero sin darle mucha importancia y con la idea de hacerlo de vez en cuando y con clientes que ella me recomendaba porque eran limpios y educados, y es verdad que lo eran, y con eso me sacaba un dinero y podía vivir sin depender del dinero que me pasaban mis padres, que era poco... Y cuando te das cuenta estás metida hasta las trancas», completa esta mujer.

La piel de M. es doctora en el genero humano. Y en hombres en concreto. «Aquí ves de todo: cosas que a veces de asquean y otras que te ponen los pelos de punta. Pero al final eres una profesional: cumples con tu función, das placer, das cariño, escuchas, consuelas, dejas que fantaseen contigo y nada más... y nada menos. Porque en el móvil hay mensajes de dos clientes más esperando para lo que queda del día», se sincera ella, con el pitillo quemándole ya entre los dedos. «Mira, tengo un cliente fijo que viene cada dos semanas o tres: un hombre del montón, padre de familia, un tío de ley, que sisa de aquí de allí de la economía de su casa hasta que consigue los sesenta euros que le cobro por un completo. Cuando tiene la pasta me llama y se viene a mi cuarto flechado. Me dice que me quiere más que a su mujer, por la que se casó por amor me asegura, porque le doy más cariño y soy más comprensiva, más generosa. Me deja el dinero en la mesilla y se va llorando. Como no vas a poner mi nombre en el periódico, ni se te ocurra, te digo que a mí se me rompe el corazón y me dan ganas de no cobrarle...».

Una prostituta del casco histórico
Más pragmática es La Calabresa, el apodo que elige para este reportaje una veterana en esto de satisfacer los deseos carnales ajenos. Cordobesa con un pie en los cincuenta, ella viene de vuelta en todo lo que tiene que ver con la prostitución. «Al principio tuve un jefe, un corredor de chicas que me traía clientes de toda la provincia y a veces a algún extranjero con ganas de acabar la visita a la ciudad con fuegos artificiales, pero terminé montándomelo por mi cuenta: en mis bajos mando yo, como dijo el otro», resume en la puerta de una concurrida casa de citas muy cerca de la Ribera. «A los lloricas que llegan en busca de cariñitos y de cuentos de ‘Pretty Woman’ los mando al psicólogo, aquí se viene a darle leña al mono, que nosotras somos profesionales del sexo, no amiguitas del alma, ¿me estás entendiendo?», completa sin mirar siquiera a su interlocutor.

La pierna de una prostituta
Si La Calabresa es perro viejo en el oficio, V. acaba de desembarcar en él. De nacionalidad rumana y con apenas veinticinco años, acepta relatar su historia a través del otro lado del hilo telefónico y con la condición de que su nombre quede oculto. «Somos tres chicas con casa en las afueras, en una finca en el campo. A veces nos mueven, los jefes traen a unas nuevas y a otras las cambian de sitio. Dicen que así funciona mejor el mercado, que los clientes se animan», detalla ella, que llegó a España por las referencias de una amiga.

M., la chica de menos de treinta años de la campiña que entró en el negocio de las pasiones carnales a tanto la hora por la influencia de su casera, aplasta su cigarrillo en el empedrado de la plaza de Jerónimo Páez y se despide con un gesto seco: «A veces no haces con tu vida lo que debes ni lo que quieres sino lo que puedes. Es triste verme como me veo pero yo no lo elegí. Puedes estar seguro».


 http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-prostitucion-pisos-cordoba-contada-protagonistas-201710220924_noticia.html



domingo, 3 de diciembre de 2017

La erotización de la dominación

2 de noviembre de 2017
La erotización de la dominación

La erotización de la dominación patriarcal da cuenta de la transformación que operó en algún momento de la historia para que, tanto hombres como mujeres internalizaran que en el acto de inflingir/recibir dolor, a la vez recibían placer. En las sociedades paleolíticas no hay registros de que el placer estuviera ligado al dolor o a la muerte, por lo que se atribuye esta cultura basada en la violencia y en el temor a los pueblos pastores nomades. Esta relación entre dolor y placer se instala a partir de entonces a la base de las relaciones entre hombres y mujeres en las sociedades patriarcales y se mantiene y reproduce hasta nuestros días.
En efecto, se trata de los mecanismos que permiten que la esclavitud de la mujer sea asumida y aceptada por ésta hasta el punto de encontrarla excitante. Es la erotización de la dominación la que condiciona a las mujeres a la aceptación de la servidumbre sexual. Esta distinción, para señalar que las mujeres aceptan la dominación, resulta relevante para analizar los mecanismos y negociaciones que hacen las propias mujeres en la mantención del sistema, así como para analizar las relaciones entre mujeres y su funcionalidad al patriarcado.

No es de extrañar tampoco que coincidan en una sociedad represión sexual y represión política porque a la base de la represión político-sexual, se encuentra la dominación político-sexual de las mujeres por los hombres. Lo que caracteriza a la cultura patriarcal desde un punto de vista político sexual es la represión sexual de las mujeres y la distorsión de la sexualidad femenina y masculina mediante la erotización de la dominación y la violencia. De allí que conceptos aparentemente neutrales y aplicables a toda la humanidad, como el de libertad sexual, denoten su sesgo androcéntrico al ser compatibles con el modelo de masculinidad en el sistema patriarcal. 

Tras la erotización de la dominación han estado todas las instituciones del patriarcado, entre ellas y por sobretodo, las religiones y las ciencias. En efecto las religiones en general y la católica en particular se caracterizan por haberse pronunciado en torno a todo lo relacionado con el sexo. Esto, cuya tradición está presente en todas las religiones, se explica en tanto es en el ámbito del placer sexual y de la reproducción que se juegan quizás las dimensiones más importantes del ser humano. Sin embargo bajo las culturas patriarcales, este enfoque fue distorsionado y llevado a un nivel de detalle y morbosidad proporcional a su obsesión por ligar el placer del sexo y a la mujer con lo más despreciable de la humanidad.

Nada dijeron estas religiones respecto de la esclavitud sexual en que han vivido las mujeres. La protección del honor masculino a través de cinturones de castidad, costumbre en Europa, no mereció comentarios por parte de las jerarquías eclesiáticas. Tampoco le mereció comentarios la costumbre nórdica de matar a la mujer adúltera, ni el maltrato o abuso sexual a la mujer en el matrimonio. Sin embargo cada actitud que denotara independencia sexual de la mujer fue castigada al punto de que muchas mujeres fueron a parar a la hoguera durante la época de la Inquisición. La mutilación de genitales femeninos, la muerte de mujeres en hogueras por viudez en la India, son expresiones aún vigentes del abuso sexual de las mujeres y del silencio y a veces complicidad que en estas materias mantienen las religiones.

Por otra parte, la violencia y no solo la dominación, también ha sido relacionada con el placer. Así, desde la infancia los castigos correctores, o en la adultez el maltrato a las mujeres o las prácticas sadomasoquistas, dan cuenta del grado en que hemos internalizado esta relación. Tanto en la familia como en otras instituciones como las Fuerzas Armadas esta erotización de la violencia es transmitida de acuerdo al sistema de géneros, de tal forma que el hombre asocia violencia y muerte con placer, a la vez que la mujer asocia el placer con el dolor. La erotización de la dominación y de la violencia de hombres sobre mujeres es uno de los grandes escollos en la lucha actual para crear una sociedad basada en la aceptación de la diferencia y la diversidad.

Fuente

http://mujerdelmediterraneo.heroinas.net/2017/11/la-erotizacion-de-la-dominacion-1417.html

Fui tratante de mujeres durante más de veinte años.

Uno de los criminales de la trata desvela cómo funcionan estas redes en España
MANUEL JABOIS
Madrid 11 NOV 2017


En primavera de 2000 llegó al aeropuerto de Madrid la selección nacional femenina de Colombia de taekwondo. 19 chicas que salieron por la puerta en fila india, ataviadas con el chándal oficial (azul, amarillo y rojo) y el escudo de la Federación. No tuvieron problemas con Inmigración pese a ser un vuelo 'caliente'. Contaban con sus visados obtenidos en el consulado de Colombia. Habían presentado sus fichas federativas y, desde luego, tenían la invitación y el programa de la competición que venían a disputar a España. Entre la documentación también contaban con papeles de un gimnasio de artes marciales de Cali en el que habían sido inscritas. Al llegar a Madrid, un autobús las desplazó a Valdepeñas, y allí se cambiaron los chándales por lencería para ser paseadas ante un grupo de hombres antes de ser distribuidas en diferentes clubes de España. En Colombia no existía ninguna federación de artes marciales, las chicas nunca se habían subido a un tatami, el chándal fue encargado por un matón, la invitación y el programa del gimnasio eran una patraña, el entrenador era el hombre que las había captado en Colombia y el proxeneta que las recibió en Barajas había ganado una apuesta a sus socios: conseguir meter el mayor número de mujeres en Madrid para ser prostituidas. Como lo consiguió, se quedó con todas las chicas y un BMW. Se trataba de Miguel, el Músico.
 “Fui tratante de mujeres durante más de veinte años. Las compré y vendí como si fueran ganado” Mabel Lozano: “Cuando tu cuerpo vale cinco euros, tu vida no vale nada”

Contra la trata
"Hola, soy proxeneta". Ese fue el mensaje que recibió la directora Mabel Lozano, activista contra la trata de mujeres (ha realizado dos películas, la última Chicas Nuevas 24 Horas). Lozano esperaba la llamada. La gestión se produjo gracias a la intermediación de José Nieto Barroso, inspector jefe de la Unidad contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental (UCRIF). Nieto Barroso llevaba años en contacto con El Músico, que en un momento de su carrera criminal empezó a colaborar con la Policía como 'boquerón', chivato. El Músico fue uno de los primeros grandes jefes de la trata y secuestro de mujeres en España en una década, los 90, en la que el negocio de la prostitución cambió de tercio: de ser los chulos los que proveían a los clubes de mujeres españolas, fueron los propios clubes, a través de una estructura mafiosa con infiltraciones en policía, justicia y política, los que empezaron a 'importar' miles de mujeres extranjeras engañadas. Su larguísima confesión en forma de libro ('El proxeneta', Alrevés, 2017) contrastada con fechas, cifras y comisión de delitos en poder de la UCRIF, es la primera que revela el funcionamiento de la trata y prostitución en España. Un país en el que, según datos del Gobierno, se mueven alrededor de este negocio unos cinco millones de euros al día y fueron identificadas, en 2016, 14.000 víctimas de trata: apenas la tercera parte de las mujeres captadas en sus países de origen por las organizaciones criminales.

"La primera regla que se aprende es a no mirarlas como tuyas, sino como la materia prima de tu negocio. Es importante no involucrarse en su vida más allá de lo necesario (...) Simplemente es una propiedad, como la Coca-Cola que vendes, y hay que tratarla como tal. Si te involucras en su vida o en sus problemas, te puede afectar, porque esa mercancía tiene sentimientos (...) Creamos una forma de vida que se sostiene gracias a la esclavitud, sin siquiera saberlo o pensarlo (...) La trata dio paso a los macroburdeles para los clientes, que no eran otra cosa que cárceles de lujo repletas de miseria, para las mujeres esclavas de un sistema nuevo y cruel. Las convertimos en grandes máquinas expendedoras de dinero", dice Miguel, nombre falso cuyo apodo (El Músico) es real, así como las localizaciones y los sobrenombres del resto de proxenetas, todos aún en activo o encarcelados: Chepas, Dandy, Gallego... "No es un asunto de sexo, es un asunto de coco. Un buen chulo no cobra por follar; lo hace por tener la respuesta adecuada para lo que preocupa a una puta", dice Iceberg Slim en un libro autobiográfico (Pimp, memorias de un chulo, Capitán Swing, 2016).

Debajo de ese mundo regido sin códigos, donde la degradación moral alcanza niveles irreversibles (pura esclavitud: palizas, violaciones, sometimiento a base del terror y la amenaza perpetua sobre sus familias en sus ciudades de origen, visitadas frecuentemente por el captador si la chica no rinde o da problemas) se entronizan hombres como Miguel, el Músico, y se van por el desagüe vidas como la de Lucía, que llegó con 18 años a Madrid, dejando a su hijo en Colombia al cuidado de su madre para trabajar de camarera, pagar su deuda con los tratantes y quedar libre para ahorrar un dinero durante meses que en su país sería una fortuna. Ya en España se le comunicó que tenía que prostituirse. Son reacciones, dice el Músico, "clonadas". Enmudecen. Luego entran en estado de shock y empiezan a llorar. De forma inagotable. Porque saben que no hay vuelta atrás, que se han quedado atrapadas.

En España, según datos del Gobierno, se mueven alrededor de este negocio unos cinco millones de euros al día y fueron identificadas, en 2016, 14.000 víctimas de trata

"Nadie se levanta una mañana y decide ser puta, pero nosotros tenemos la tela de araña perfectamente tejida donde caben las promesas de una vida mejor para ella y los suyos, los halagos que le gusta escuchar y algunas ayudas insignificantes que le presentamos como grandes favores y que ella nos agradece como si lo fueran. En cuanto la mosca pega sus diminutas patitas a la red pringosa, ya le es imposible soltarse. Y ahí se queda. Cazada. Lista (...) La balanza del acuerdo verbal no se inclina a ambos lados por igual. Por eso el supuesto consentimiento de las víctimas no es más que una farsa donde no existen los requisitos éticos imprescindibles en cualquier relación personal, social o laboral (...) Yo surtí, durante años, a doce de los mejores macroburdeles que existen en la actualidad en España. Los llené de esa materia prima que los puteros llaman 'carne fresca', día a día. Y jamás me paré a pensar si la mercancía que yo importaba eran personas como yo. Ellas eran otra cosa. Eran putas".

Asumido el golpe, Lucía hizo de tripas corazón "con enorme disciplina y a destajo". En tres meses consiguió los 6.000 euros del dinero que creía deber a Miguel por sacarla de su país y darle un trabajo. También había pagado cada día los 50 euros que se abonan para poder bajar al salón y ejercer allí. Se presentó en el despacho de su proxeneta con una sonrisa "de satisfacción y felicidad". Miguel hizo cuentas delante de ella y le dijo que ya solo le faltaban 425 euros para cumplir la deuda. La convenció de que dentro de un mes volvieran a hablar, pero necesitaba extender su visado por tres meses en España para poder seguir en el club "ya sin deuda" y ahorrar para volver a su país con dinero para su familia. La extensión del visado es gratuita, pero Miguel le dijo que costaría "apenas" 1.200 euros. Le explicó que con ese visado estaría tranquila en España en caso de una redada. Quieren todas lo mismo, dice Miguel: estar en España legalmente, ahorrar y volver con dinero a sus casas. Por eso Lucía regresó al mes siguiente creyendo la deuda saldada al despacho de Miguel, pero ésta había crecido; el proxeneta sumó un gasto que "había olvidado", el de la pensión diaria: cama y comidas. Sumado todo, incluido lo anterior, Lucía ya debía más dinero que en su primera visita. "Se empezó a morir por dentro", dice Miguel.

Ellas se convertían en un cheque en blanco. El beneficio de su explotación podía superar los doscientos mil euros

Pasaron los meses con nuevas promesas incumplidas, cientos de clientes ("aquí de viene a chupar y follar"), hasta que un día Lucía no apareció en el salón. Tampoco se había escapado ("en este negocio lo más importante es lo que está en la puerta") ni estaba en su cuarto. Finalmente apareció: lo hizo tirada en un charco de sangre en el baño. Se había cortado las venas. La llevaron al hospital, donde le salvaron la vida de milagro. Al regresar días después al club había envejecido veinte años. "Esa mujer mayor que había devorado sin compasión a la joven y bella Lucía dio por hecho que a su deuda interminable se le sumarían las facturas de la ambulancia, el médico, el hospital, las medicinas, la diaria, e incluso una multa por su intento de suicidio". La tuvieron prostituyéndose más tiempo en otro club, éste de Denia, y al cabo de unos meses tuvieron que ingresarla en un hospital psiquiátrico. Había muerto del todo. Nunca volvió a Colombia, nunca supo más de su madre, nunca volvió a ver a su hijo.

El libro que Mabel Lozano ha escrito basándose en decenas de entrevistas con El Músico explica la realidad del mundo de luces de neón y clubes repartidos por todos los pueblos, ciudades y carreteras de España. "Llegamos a ser los propietarios de algunos de los mejores burdeles de España: El Leidys, en Denia; El Glamour, en Córdoba; El Privé, en Tarragona; La Rosa Élite y El Venus, en Valdepeñas; Los Charlys, en Consolación; El Estel, en el Vendrell; El París, en Puerto de Sagunto; El Cuatro Hermanas, en el Puxol; Las Palmeras, en Castellón...". Un mundo a la vista y consumo de todos poblado de mujeres explotadas que llegaban a España de las más diversas maneras, siempre engañadas y después traicionadas, como campeonas de un deporte que en su país no existe para ser destinadas, como mercancía, a un esclavismo que desconocían que existiese en el siglo XXI. En un país, España, en el que no está perseguido penalmente el proxenetismo en todas sus formas, por ejemplo la consentida. Y en el que las víctimas tiene más miedo a la justicia que a sus captores por la amenaza que estos representan sobre sus familias. "Apenas se invertían mil doscientos o mil quinientos euros, todo lo más", resume El Músico. "Pero ellas se convertían en un cheque en blanco. El beneficio de su explotación podía superar los doscientos mil euros. ¡Se hubieran necesitado diez kilos de cocaína para alcanzar la misma cifra que con una sola víctima!".

Fuente

https://politica.elpais.com/politica/2017/11/11/actualidad/1510423180_056582.html?id_externo_rsoc=FB_CC


Dinero sucio: las criptomonedas en la explotación infantil

DINERO SUCIO: LAS CRIPTOMONEDAS EN LA EXPLOTACIÓN INFANTIL
Publicado por Carelin García | Oct 22, 2017   

La explotación de menores es una de los problemas de mayor gravedad que afectan a nuestra sociedad en la actualidad, si bien es un tema poco conversado en lo cotidiano. Esta problemática suele presentarse de diversas formas, ninguna menos terrible que la otra, entre las que destacan la trata y la explotación sexual. Con la aparición de Internet, y más aún de la Internet Profunda, las personas que se aprovechan de niños para lucrarse encontraron un espacio para facilitar sus negociaciones y mantener cierta seguridad amparada en la criptografía; y, debido a sus características anónimas o pseudo-anónimas, las criptomonedas emergieron como instrumento de pago perfecto para concretar transacciones dejando muy poco rastro.

Debido a la naturaleza clandestina de la explotación sexual de menores, es difícil dar con una cifra exacta que contemple realmente todos los lugares y tipos de abuso a los que son sometidos los niños y adolescentes alrededor del mundo. Sin embargo, de acuerdo con una estimación realizada por el Programa Internacional de Eliminación del Trabajo Infantil en el año 2002, alrededor de 1.2 millones de jóvenes de entre 5 y 17 años son víctimas de tráfico de personas y de participación forzada en material pornográfico.

Por su parte, el Centro Canadiense para la Protección de Niños realizó un estudio en el año 2016 en el que habilitaron una línea pública para reportar imágenes con contenido sexual que involucrara menores; 145.522 reportes fueron recibidos, donde se identificaron 43.762 niños diferentes de los cuales el 79.43% no superaban los 12 años de edad.

Este tipo de crimen ha sido facilitado por el uso de Deep Web. La Deep Web o Internet Profunda es una región de la web inaccesible a través de buscadores comunes como Google, Bing o Yahoo pues sus portales no suelen encontrarse indexados en servidores DNS. Se estima que representa el 95% de toda la información de Internet, y está compuesta por numerosos sitios privados y peer-to-peer, registrados con extensiones .onion, a los que solo puede entrarse con direcciones o contraseñas específicas, utilizando navegadores especializados como Tor, I2P y Freenet.

Y aunque ha sido muy útil para muchas causas nobles -como para facilitar la comunicación de los activistas egipcios durante la revuelta contra Mubarak, o para los bloggeros Sirios que intentan eludir la persecución gubernamental-, el anonimato que facilita también puede pervertirse para intereses turbios.



En 2011, el grupo activista de hackers identificado como Anonymous, dio de baja alrededor de 40 sitios con material de abuso infantil que encontraron enlazado a The Dark Wiki, una especie de Wikipedia basada en la Deep Web que daba enlaces a todo tipo de páginas ocultas, y que incluía una sección llamada Hard Candy con links a distintos de pornografía infantil. Lolita City, el más grande de todos ellos, ofrecía más de 100GB de contenido, el equivalente a unas 50.000 fotos de resolución media; todo en un único sitio web.

Ahora, ¿cómo se vincula esto con las criptomonedas? Si hay algo que necesitan los criminales de este tipo de actividad tan delicada, es el anonimato. La naturaleza anónima o pseudo-anónima de algunas criptomonedas, puede servir para fines turbios cuando cae en las manos equivocadas. Es conocido que Bitcoin fue ampliamente utilizado para realizar pagos en la página de compra-venta de drogas conocida como Silk Road. Con todo, las criptomonedas han sido utilizadas en Deep Web para cosas más graves que el comercio de narcóticos.

¿QUÉ SE VENDE?
Según un documento del Centro Internacional para Niños Extraviados y Explotados (ICMEC) llamado Criptomonedas y Blockchain: Revisión Técnica del Posible Impacto en la Explotación Sexual Comercial de Niños, existen tres tipos de contenido que involucra explotación sexual de menores que pueden pagarse con criptomonedas. El primero es el contenido grabado, como videos o sets de fotografías, aunque se menciona en el estudio que este tipo de material no tiene tanta demanda como se cree, puesto que, al igual que pornografía de adultos, ya hay tanto material gratuito que no es necesario pagar por él.

La segunda categoría contempla transmisiones en vivo. En estas, se muestran a los menores realizando actividades explícitas por las que se paga para ver. El ICMEC cita un trabajo realizado por los investigadores de The Looking Glass, donde encontraron con sorpresiva facilidad un sitio llamado Red Room, el cual recibía pagos en Bitcoin por la participación en el abuso: 0.1 BTC por ver, y 1 BTC por ser el “director”, es decir, quien decide lo que va a suceder. Y aunque la imagen es real, el escritor e investigador de tecnología especializado en la Deep Web Eric Pudalov, explica que es prácticamente imposible mostrar transmisiones en vivo a través de Tor, I2p o Freenet, y de acuerdo con él, los sitios que ofrecen este tipo de servicios son probablemente estafas buscando robar bitcoins.


El tercer tipo de actividad serían los servicios en persona, que involucran el pago por tener relaciones sexuales con menores de edad. Aunque es una práctica conocida y condenada, la ICMEC no pudo encontrar ningún antecedente de este tipo de abuso donde se realizaran pagos con bitcoins. De acuerdo con entrevistas realizadas a 16 oficiales de la policía de Texas, ninguno de ellos ha visto este tipo de caso, aunque si se ha registrado un aumento del uso de criptomonedas entre los trabajadores sexuales adultos, porque reciben los pagos antes de los encuentros y los hacen más seguros, al no tener dinero en efectivo que robarles.

Con todo, la ICMEC notó en su estudio cierta ineficiencia vinculada a pagos con bitcoin por este tipo de servicios debido a la falta de liquidez, pues las criptomonedas requieren de un proceso para convertirse en moneda fiat y así gastar el dinero en comercios convencionales. Por esta razón afirman que es más probable que este tipo de actividad ilícita se pague con dinero en efectivo pues es el más difícil de rastrear.

BACKPAGE, EL SERVICIO PREDILECTO PARA LOS ENCUENTROS PERSONALES
Backpage es un conocido servicio de clasificados similar a Craigslist, famoso por sus anuncios de trabajadores sexuales. Hace dos años, cuando las compañías de tarjetas de crédito dejaron de trabajar con ellos a causa de las acusaciones del gobierno de Estados Unidos de facilitar el tráfico de personas y abuso infantil, comenzaron a aceptar pagos en bitcoins para sus anuncios de adultos, lo cual colapsó los servidores de casas de cambio como Satoshi Counter y Paxful. En 2017 fue forzado a cerrar la sección de anuncios para adultos, aunque muchas trabajadoras sexuales dicen haber movido sus publicaciones a las categorías de masajistas o mujeres buscando hombres.



En el amicus curiae brief sobre el caso, realizado por la Suprema Corte de los Estados Unidos, se muestra evidencia de que Backpage estuvo publicando anuncios donde se ofrecían actividades sexuales con menores, una de ellas incluso con la foto de una niña reportada como extraviada, con su nombre real en él, seguida por fotos topless. Según la denuncia, Backpage manejaba los anuncios con la ayuda de moderadores que removían las palabras más obvias como adolescente o colegiala, o cambiaban las fotos donde se ofrecían los servicios de personas claramente menores de edad; pero publicaban los clasificados de igual forma, aunque se sospechara que involucraban la oferta de actividad sexual con menores de edad.

No obstante algunos condenan el cierre de la sección, asegurando que el equipo de Backpage revisa cuidadosamente cada anuncio antes de su publicación y remueve los sospechosos, y que esta decisión llevará a los trabajadores sexuales a regresar a las calles.

Con todo, sí existen casos documentados de explotación sexual de menores relacionados a este servicio web. El escritor del portal Cracked, Robert Evans, co-escribió un artículo con una sobreviviente de este tipo de trabajo sexual forzado en los Estados Unidos que no quiso revelar su nombre. La mujer explica que sus primeras experiencias involucraron a su madre ofreciendo videochats privados a través de las salas de conversación de Yahoo cuando tenía 6 años, pero luego cuando cumplió 10 decidieron trabajar con Backpage:
Y luego vino Backpage, un sitio web que estoy segura tiene muchos usos legítimos pero que también sucedía que era la herramienta de publicidad elegida por mis padres chulos. Mi madre realmente posaba como una trabajadora sexual, mientras dejaba pistas e insinuaciones que dejaban claro que era su hija a la que estaba vendiendo. Se describía como “una princesa juvenil buscando a su caballero, soy una Blanca Nieves con largos cabello liso y haría cualquier cosa para hacer feliz a mi papi.” Suena como que podría ser una publicación legítima para una mujer “apenas legal”, o quizá alguien buscando un sugar daddy. Pero esas palabras clave  [como Blanca Nieves] dejan a la gente en el mundo de la esclavitud infantil saber qué estaba vendiendo realmente.

Anónimo
Otro caso es el de un hombre de 67 años que ofrecía los servicios de jóvenes entre 12 y 14 años a través de esta web. Poseía varias laptops y teléfonos para contactar a los clientes. Fue procesado luego de que las jóvenes escaparan a una golpiza y denunciaran que las mantenía en una celda de su casa. Explicaron también que les daba heroína para mantenerlas adictas, y que así tuvieran que trabajar para obtener la droga.

Aunque los registros de criminales capturados por sus anuncios de tráfico sexual de menores en Backpage son numerosos, la primera denuncia se dio en 2010 cuando una madre encontró a su hija perdida de 13 años luego de solo cinco minutos revisando la sección de adultos.

¿QUÉ SE ESTÁ HACIENDO AL RESPECTO?
Aunque muchos criminales creen estar blindados, lo cierto es que las criptomonedas no son infalibles como medio de pago ilícito. Bitcoin trabaja con un protocolo libre que permite ver las transacciones de los usuarios, y aunque esta información no esté relacionada a un nombre, se pueden rastrear cuales transacciones realizaron y a qué dirección, lo que apoyado por algo de información extra permite a las autoridades atar cabos para llegar al criminal.

Esto se complica con criptoactivos más anónimos, como Monero y ZCash, que utilizan protocolos especializados para aumentar la dificultad de rastreo de transacciones. Sin embargo, investigadores gubernamentales vinculados a agencias de seguridad han comenzado a realizar colaboraciones con empresas y desarrolladores relacionados a blockchain y las criptomonedas para dar con este tipo de criminales.

Ejemplo de esto es Chainalysis, herramienta de software que permite crear conjeturas de qué transacciones está haciendo un usuario. Este combina el análisis de los números únicos que se usan en la blockchain y las direcciones de llamada para así crear un mapa de cómo se mueven los fondos. Desde el 2015 se encuentran trabajando junto a distintas organizaciones oficiales de los Estados Unidos, normalmente buscando alguna dirección Bitcoin entre las posesiones de algún sospechoso para determinar si un criminal potencial se encuentra utilizando una casa de cambio particular. De esta manera pueden obtener una orden para extraer más información en la casa de cambio.

Por otra parte, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito desarrolló en mayo de este año el primer curso de entrenamiento para combatir el crimen organizado utilizando criptomonedas. Expertos de 22 distintos países participaron para certificarse como entrenadores, y así propagar el mensaje entre otros oficiales de sus propias regiones. Este fue diseñado bajo el aval de Chainalysis y se enfocó en el entendimiento de la blockchain y en el análisis de transacciones con criptomonedas.
Nos hemos unido con UNODC para crear un programa comprensible de entrenamiento sobre análisis, seguimiento e investigación de criptomonedas. Es un tópico muy importante: el uso de las criptomonedas está creciendo sin parar y los analistas de hoy, oficiales de la ley y fiscales necesitan entrenamiento para recopilar y diseminar los datos obtenidos de las casas de cambio y así apoyar la experticia de agencias nacionales para prevenir el mal uso de esta tecnología innovadora entre criminales.

Michael Gronager
CEO, Chainalysis Inc.
Asimismo, la Internet Watch Foundation (IWF) y Eliptic comenzaron a utilizar la tecnología blockchain para combatir la pornografía infantil. El proceso es relativamente sencillo. Elliptic integrará la data de la IWF para monitorear transacciones con criptomonedas y alertará a los clientes cuando existan movimientos de dinero entre aquellos catalogados como sospechosos para crear una base de datos.

Otros casos menos “oficiales” de lucha contra esta problemática también han tenido lugar. Cabe mencionar la dada de baja por parte de Anonymous de 10.613 páginas web soportadas por el servicio Freedom Hosting II, de las cuales la mitad –74 GB de material- eran páginas de pornografía infantil.

Anteriormente se han realizado arrestos por transacciones con Bitcoin en actividades ilícitas y es seguro que estas iniciativas serán solo el principio de la prosecución de criminales que hacen un daño irreparable a la sociedad.

Si bien las criptomonedas han sido utilizadas por criminales para facilitar sus actividades delictivas, cabe recordar que esta tecnología desborda en aplicaciones beneficiosas para la sociedad que exceden con creces sus usos perniciosos. De igual manera, el uso que se le dé a las criptomonedas, al igual que a cualquier otra herramienta, depende enteramente de las personas que la utilizan, por lo que sería un error valorar de manera negativa a la tecnología por los usos dados por los hombres.


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martes, 11 de julio de 2017

Las Manadas de los #Sanfermines



Las Manadas de los #Sanfermines

La autora le arranca la máscara al patriarcado más duro, el más tolerado, el más defendido por la mayoría de las mentalidades sociales. No lo vemos porque no lo queremos ver y como dice Amelia Tiganus, no podemos imaginarnos el horror por el que pasan las mujeres que tienen que soportar a las manadas de hombres y sus prácticas sexuales violentas que en algunas ocasiones solo se pueden traducir como tortura: "Imaginad lo que la pedagogía de la crueldad hace con ciertos cuerpos. Imaginad que eso pasa porque una sociedad lo permite. Y el Estado lo financia y lo defiende bajo el manto de las tradiciones (patriarcales e intocables)".
Amelia Tiganus -- Feminicidio.net -- 08/07/2017

Si eres prostituta, “trabajar” en un prostíbulo de Pamplona en la época de Sanfermines puede llegar a ser una de las experiencias más traumáticas y duras que vives en el cuerpo de una mujer. Las cosas como son: esto solo nos pasa a las mujeres por ser mujeres, en Pamplona, Ámsterdam, Cali o Bangkok por no decir en casi todas las ciudades del mundo.

Para empezar, en el sistema prostitucional tú no eliges, y estás obligada a aceptar de antemano todas las reglas del juego a las que te someten los proxenetas (en el Estado español están enmascarados como empresarios del ocio aquellos que administran el negocio de la prostitución en algunos supuestos locales de ocio) y los puteros. La alianza putero-proxeneta es de las más fuertes y leales en el patriarcado, entre estos dos roles de machos no hay fisuras, protegen la masculinidad hegemónica y por eso necesitan resguardarse en lugares físicos donde las únicas mujeres que estén allí sean cosificadas, sumisas y estén dispuestas a ser humilladas, usadas y torturadas por ellos, bajo la “legalidad” que le concede el Estado proxeneta. El prostíbulo es el símbolo más contundente y claro de que el patriarcado no está dispuesto a que las mujeres alcancemos la igualdad. Mientras haya prostíbulos, no solo se garantizará que siempre hay un lugar en el que la masculinidad hegemónica está a salvo sino que los hombres como ciudadanos, con la ayuda del Estado, las leyes, los jueces, la policía, los partidos políticos, las religiones y la indiferencia social, pueden disponer de mujeres desechables y explotables.

Imaginad primero el prostíbulo en Sanfermines por dentro: sobrepoblación de mujeres, decenas y cientos se instalan unos días en la capital navarra (traficadas o explotadas en cualquier caso), son hacinadas cuatro o cinco chicas por habitación como en una granja de pollos. De día están encerradas y duermen en los mismos espacios asfixiantes por donde durante la noche anterior pasaron decenas de hombres. También de día, en las calles los enjaulados son los toros, torturados y asesinados por manadas de hombres en un ritual ancestral, las únicas manadas que matan porque sí, porque tienen la licencia para usar y disfrutar de la violencia patriarcal.

Las manadas practican lo que Rita Laura Segato define como “pedagogía de la crueldad”.
Imaginad lo que la pedagogía de la crueldad hace con ciertos cuerpos. Imaginad que eso pasa porque una sociedad lo permite. Y el Estado lo financia y lo defiende bajo el manto de las tradiciones (patriarcales e intocables).

A las últimas chicas que llegan, a falta de camas les toca dormir en colchones sobre el piso, por esas habitaciones pagan fortunas, más de la mitad de lo que reciben ellas de los clientes; muchos proxenetas lo confiesan abiertamente: “a una puta hay que cobrarle todo lo que hace dentro del club, cama, comida, venderle ropa, joyas, perfumes, cocaína...”.

Imaginad que la jornada empieza a las cinco de la tarde cuando las mujeres abandonan las habitaciones y esperan en el local a que lleguen los clientes. Por la tarde hay poca demanda. La gran afluencia de hombres empieza por la noche. Manadas de borrachos invaden los locales vestidos con su traje blanco y “pañuelico” rojo. Hasta altas horas de la madrugada llegan las manadas. Hombres de todas las edades y nacionalidades. Los taxistas cobran una comisión del prostíbulo por cada viaje que traiga una manada. Los hombres vienen envalentonados y sudados. La mayoría pide sexo grupal y normalmente se les concede el deseo. A más hombres y “servicios” en el local, más ingresos y enriquecimiento para los proxenetas.
A ellas les toca el sufrimiento, la explotación sexual y la degradación.
El hacinamiento de mujeres se hace notar solo cuando las colas para esperar una habitación libre inundan los pasillos del prostíbulo. Hacer cola para follar es algo muy común pero en Sanfermines se vuelve más pronunciada esta conducta de la manada. Una vez dentro de la habitación, la diversión machista de la manada (generalmente con una sola mujer) no cesa y las demostraciones de hombría patriarcal son cada vez más violentas. Solo se pueden traducir como sexo duro y tortura. La música alta, el olor a alcohol, tabaco y cocaína son insoportables.
Flyer que se distribuye por las calles de Pamplona durante las fiestas.
Luego a la puta le toca soportar la soledad y recuperarse para volver a repetir al día siguiente la misma … Imaginad cómo llamar lo que le pasa a una puta en esas condiciones. ¿Qué nombre le pondríais?
Y después nos preguntan por qué algunas consideramos al prostíbulo un campo de concentración exclusivo para mujeres.
Las manadas de hombres están siempre dispuestas a volver para borrar cualquier rastro de humanidad de la puta.

¿Puede ser legal todo esto? Pues lo es.

Dice el folleto del Ayuntamiento de Pamplona:
“Por unas fiestas libres de agresiones sexistas: ¿Qué es la violencia sexista? Una violencia que se basa en las relaciones jerárquicas, en las relaciones de poder que sitúan al hombre por encima de la mujer, cuyo objetivo es garantizar que las mujeres vivan en una situación de sumisión”.

¿En qué parte de la campaña pública de prevención de las agresiones sexistas cabe mi relato?
Imaginad ahora que todos los días se publican avisos publicitarios en el periódico Noticias de Navarra (hoy, 8 de julio, ocupan una página entera de clasificados que pueden leer niños y niñas…). Este periódico recibe un beneficio directo de esa explotación sexual, el coste de los avisos publicitarios financia su sostenibilidad.
Lo que no podéis imaginar es el horror que vive una mujer en una situación como la que acabo de contar. 
Hay horrores que solo padecemos y vivimos algunas mujeres por ser mujeres pobres, migradas, racializadas, explotadas por el colonialismo sexual y el sistema prostitucional europeo. Y esto pasará cada día de Sanfermines, en una ciudad a la que cada año vienen las manadas de hombres a disfrutar de sus rituales patriarcales.

Fuente

http://feminicidio.net/articulo/las-manadas-los-sanfermines