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lunes, 12 de marzo de 2018

¿Por qué soy abolicionista?


¿Por qué soy abolicionista?
Diciembre 6, 2016 ~
Judith  Bosch

Soy abolicionista y creo que la prostitución per sé vulnera los derechos de las personas.
En un marco en el que todo es metáfora y todo es metafísica y decimos “el sistema nos prostituye”; comparamos alegremente un despido improcedente con una penetración anal no consensuada o el alquiler de nuestros espacios y zonas sociales (cerebro, manos, piernas, tiempo de oficina), con el alquiler de nuestros espacios y zonas íntimas/sexuales (coño, polla, tiempo en la cama); escuchamos a personas que dibujan la prostitución poco menos que como la nueva liberación de quienes la ejercen, ocultando completamente la responsabilidad y los trasfondos de quienes la consumen, y se nos llena la boca con las palabras “voluntad” y “decisión”, querría explicar un poco las premisas que me llevan a ser abolicionista y a pensar como pienso. No quiero convencer a nadie, solo quiero expresarme y quedarme a gusto con este tema por algún tiempo.

Pues bien, parto de estas premisas que doy por válidas:

PRIMERA PREMISA:
El sexo con otra persona no es un derecho ni un privilegio, sino el resultado de un intercambio social libre. Esto es, yo no tengo derecho a tener sexo con otra persona, sí tengo derecho a expresar “quiero sexo” o “no quiero sexo” sin que nadie me agreda verbal ni físicamente por comunicar estas intenciones. Tengo derecho a expresar “quiero sexo”, pero no tengo derecho a usarte a ti para tal fin: “Quiero sexo, tómate una viagra y compláceme. Ahora”; “Quiero sexo, ábrete de piernas. Ahora”. Sí podemos encontrarnos en un entorno confortante para ambas partes, en el que ambas partes busquemos y demos lo mismo y entonces hacer este intercambio social. ¿Por qué ha de ser un intercambio social y no un intercambio económico? Porque en el momento en el que yo te digo: “Quiero sexo. Tómate una viagra y compláceme”. Y tú me dices: “Vale, pero si me pagas”, el sexo pasa a considerarse un privilegio del que paga y, tarde o temprano, por la dinámica del libre mercado, una obligación de quien lo facilita. Esto es, si yo con dinero ya no soy una persona abusiva sino un cliente: yo exijo y tú te adaptas. En el libre mercado los clientes no se adaptan a los negocios sino que los negocios se adaptan a los clientes. Yo sí podré mantener un ritmo de exigencias como persona compradora de sexo. Pero tú no podrás mantener un ritmo de selección de clientes, tarde o temprano tendrás que aguantar para seguir en el mercado, con la excepción de que las actividades de este mercado no se desarrollan en un despacho, en una fábrica o en un espacio público con testigos, sino en una cama y en tu coño o tu polla.

Trabajando los tabúes del sexo y trabajando la igualdad de hombres y mujeres en este ámbito, podemos imaginar Sex Clubs con la siguiente dinámica: yo, persona libre que tengo derecho a decir “quiero sexo”, sin que nadie me llame de ninguna manera por ser mujer y querer sexo, entro en el Sex Club para encontrar a otra persona o varias que también quieran sexo y me gusten. Yo quiero sexo y las otras personas quieren sexo. La relación es igualitaria, luego ya negociaremos si nos va el sexo duro, cariñoso, con patadas en el culo o charlas entre polvo y polvo. Somos dos o más personas y nos elegimos libremente. Eso sería un Sex Club en un contexto de igualdad. El otro tipo de Sex Clubs que nos quieren vender como igualitarios, no son igualitarios ni lo serán jamás. No hay relaciones iguales si una de las personas saca un fajo de billetes porque las otras, en lugar de sexo, quieren dinero. En el momento en el que yo quiero sexo y la otra persona quiere dinero, se establece una relación desigual que me lleva a pensar que el sexo es un privilegio o un derecho, que para tener sexo no necesito encontrar a otra persona que quiera sexo sino a otra persona que quiera dinero. En el momento en el que el sexo deja de ser el resultado de un intercambio social libre y se convierte en un privilegio o un derecho de una de las partes (la parte que paga), la otra parte deja de decidir, o al menos no lo hace en las mismas condiciones. La ley del mercado nos dice “El cliente siempre tiene la razón”, por favor, no pensemos que en el ámbito de la prostitución regulada esto será distinto y se tratará de una actividad que funcione de manera distinta a como funcionan las demás respecto a sus mercados. Esto no va a ser así, es absurdo pensar que sí. Así que vamos ahora la siguiente premisa que tomo como válida.

SEGUNDA PREMISA:
En un marco en el que dejamos de luchar para que el sexo sea ciertamente el resultado de un intercambio social libre y aceptamos barco: “actividad económica regulada”, tenemos una serie de realidades que afectan a todas las actividades económicas y, por tanto, tendríamos que aplicar. Aquí van dos:

a) Los negocios se adaptan a los clientes y no al revés. Los negocios que no se adaptan a los clientes acaban desapareciendo. ¿Es compatible esto con el hecho de que una persona que ofrezca sexo como actividad remunerada pueda elegir a sus clientes? No, no es compatible. Al final, para sobrevivir en el mercado, esta persona tendrá que adaptarse y aguantar. Lo que nos lleva al siguiente punto.

b) Las negociaciones que se establecen entre empresas y clientes parten de la base “El cliente siempre tiene la razón”. Esta base no va a cambiar en el mercado en los próximos años y el mercado de la prostitución, como actividad económica, no va a burlar esta base. El cliente, y lo vemos todos los días en nuestros respectivos trabajos, se siente con derecho a exigir el oro y el moro porque paga. Esta manifestación es humana, es normal y se da en el momento en el que una persona necesita un servicio y otra necesita dinero. Y aquí es donde la prostitución per sé vulnera los derechos humanos. No es lo mismo que un cliente se ponga a gritarte en la tienda a que un cliente se ponga a gritarte en la cama y te tenga a tiro en un espacio en el que solo estáis ese cliente y tú, desnudos. No es lo mismo que el cliente forcejee contigo para llevarse el artículo que tienes en el expositor, porque es el único que queda y lo quiere (aunque le hayas dejado claro que los artículos del expositor no estén en venta), a que el cliente forcejee contigo para practicar una penetración anal (aunque le hayas dejado claro que no haces eso). No es lo mismo que el cliente se equivoque y te exija algo que no habéis presupuestado (esto en el ámbito servicios pasa cada día) y discutáis en una oficina, a que el cliente se equivoque y en una habitación en la que solo estáis los dos, desnudos, te exija el alquiler de una parte más de tu cuerpo. Puede ser que a lo largo de tu vida, trabajando en una consultoría, en un comercio, en un servicio de atención telefónica, tengas incidencias muy molestas con clientes e incluso llegues sentirte humillada como profesional, porque “El cliente siempre tiene la razón” y el cliente se ciega, es una manifestación humana. Si tu profesión consiste en el alquiler de tu sexo y tu cuerpo desnudo, esa humillación profesional de la que hablamos y que todo hijo de vecino vive varias veces en su vida, en cualquier trabajo, pasa a convertirse en vulneración de derechos.

TERCERA PREMISA:
Por último doy por cierta la siguiente afirmación: “Los proxenetas y los puteros se lucran o se benefician de las desigualdades que se establecen en el sistema patriarcal. Se enriquecen y se benefician gracias al machismo y a la aceptación del abuso. Nada que les beneficie a ellos puede beneficiar a la lucha feminista”. ¿A quién beneficia que se regularice la prostitución? A miles de proxenetas y puteros que se callan, se mantienen en la sombra y dejan que nos peleemos entre nosotras debatiendo sobre prostitutas que desafían a las leyes del mercado y establecen un marco de relaciones idílico que ya quisiéramos tener todas y todos en cualquier otro trabajo.

Quiero compartir contigo este blog que trata de manera muy profunda y extensa el tema de la abolición: Traductoras por la abolición de la prostitución.

También tengo escrita una novela que retrata una realidad de la prostitución: la que vi durante seis meses entrevistando a prostitutas y entrando en prostíbulos para convencerme de que el sexo, como actividad económica, es una actividad que hay que regularizar. Como te imaginarás, esa investigación no me convenció de eso sino de lo contrario. Si quieres leer la novela, que se llama Amazonas Dormidas, puedes descargártela en Amazon. Si te dedicas al trabajo social y te interesa estudiar la novela por si pudiera resultarte útil en algún taller o lo que sea, me escribes a roshlym@yahoo.es, te la paso y tratamos de crear sinergias. Un abrazo y gracias por tu tiempo.

Fuente
https://judithbosch.wordpress.com/2016/12/06/por-que-soy-abolicionista/#respond Red


sábado, 10 de junio de 2017

Análisis de las propuestas legislativas que buscan reglamentar la prostitución en Argentina.

Apuntes para discutir el abolicionismo: Análisis de las propuestas legislativas que buscan reglamentar la prostitución en Argentina. Segunda Parte.
Por rcnacional -
 5 junio, 2017

Por Silvina Perugino, Abogada, Especialista en Género y Comunicación en etapa de tesina, integrante del Equipo Interdisciplinario de la Secretaría de Género de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

En los artículos anteriores propusimos lineas argumentativas para pensar, discutir y poner en tensión, diferentes tópicos acerca de la prostitución. Vimos la temática desde el punto del vista del marxismo, desde la relación intrínseca entre ella, el capitalismo y el patriarcado, desde los derechos humanos y el derecho laboral; en el último artículo analizamos el proyecto para regularizar la prostitución, que fuera presentado en el Congreso de la Nación, el cual ya ha perdido estado parlamentario.

Hoy traemos al análisis, los proyectos que buscan y buscaron reglamentar la prostitución en las provincias de Neuquén, Entre Ríos y Mendoza.

Los proyectos de ley para reglamentar la prostitución fueron presentados hasta el momento en seis provincias, en ninguna los mismos han llegado a ser debatidos; pretendemos a partir de estos artículos y más allá que las campañas de apoyo de estos proyectos plantean que los mismos reconocen derecho a -para nosotras- las mujeres en situación de prostitución-, para ellas -las trabajadoras sexuales-, analizar la letra de las leyes, el verdadero espíritu de las mismas, buscando llegar al fin real y concreto que se pretende legislar y los derechos que en definitiva se legislan en dichos proyectos de ley.

El proyecto presentado en la Cámara de diputados –y diputadas- de la Provincia de Mendoza fue de autoría de la Diputada Lorena Saponara (Frente para la Victoria – PJ), fechado por mesa de entradas el 17 de septiembre de 2014, tramitó con el nro. 67391, y no obtuvo tratamiento.

En la provincia de Neuquén, el proyecto que buscó reglamentar la prostitución o –al decir del proyecto- “el trabajo sexual”, fue presentado el 2 de diciembre de 2014, por el Diputado Eduerdo Fuentes (Nuevo Encuetro) tramitó bajo el registro de  proyecto 8939, expediente P-078/14, hoy archivado sin haber obtenido tratamiento.

Con respecto a la provincia de Entre Ríos, el proyecto fue presentado por la Diputada Gabriela Mabel Lena (Cambiemos) el 6 de octubre de 2016, tramita bajo el nro. de expediente 21618, con nro. de ingreso en mesa de entradas 2149 y se encuentra sin tratamiento.

En todos los casos, los proyectos fueron redactados e impulsados por la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR).

En líneas generales los proyectos son similiares, sólo exiten algunas diferencias en cuanto a órganos de aplicación, ya que los organigramas de organización de los estados provinciales varían de una provincia a otra. En términos generales y en cuanto a los ejes temáticos de los proyectos, vamos a destacar algunos conceptos que nos interesan específicamente para nuestros apuntes. 

Los proyectos consideran trabajo sexual (TS), a toda actividad de ofrecimiento o prestación de servicios sexuales de manera autónoma, voluntaria, individual e independiente en domicilio particular debidamente declarado ante el Registro correspondiente, por toda persona de uno u otro sexo, debidamente registrada/o según los medios establecidos por la presente Ley o la/s que la complementen en lo sucesivo, a cambio de una remuneración en dinero, especias o lo que se pacte según la libre autonomía de la voluntad de las partes para beneficio personal del/la trabajador/a sexual.

Con respecto a los deberes y obligaciones de las “trabajadoras sexuales”, determina la necesidad de cumplimentar los “requisitos legales” establecidos para obtener la “habilitación” para el ejercicio de la actividad. Esta habilitación se acreditará mediante el “carné profesional” dicho carné debe ser portado durante la jornada de trabajo a fin de ser exhibido a requisitoria de la autoridad competente.

Someterse a los controles médicos y psicológicos determinados por el organismo correspondiente, el cual deberá incluir sin excepción un examen semestral de HIV/SIDA así como la colocación de las vacunas contra HPV (Virus de Papiloma Humano) y hepatitis y portar durante la jornada laboral la libreta sanitaria donde consten los estudios obligatorios realizados como así también las vacunaciones recibidas.

Sobre estos puntos y teniendo en cuenta la existencia del carné, que se analizará más adelante, nos preguntamos cómo se conjugará la “actividad en domicilio particular” con la posibilidad que, según lo determinado por el articulado de los proyectos, la autoridad competente pueda requerir el carné en cualquier momento mientras se ejerza la actividad. Si pensamos en el ofrecimiento callejero, la reglamentación no deja de carecer de sentido, si pensamos en domicilios particulares los mismos quedarían bajo el desamparo que nuestra constitución asigna a la morada particular, salvo que, estos domicilio funcionen en la práctica como lugares específicos para el ejercicio de la actividad, pudiendo quedar sujetos, -cómo parece ser el fin de la ley-, a la inspección de la autoridad competente a fin de requerir carné habilitante a quiénes se encuentren llevando adelante dicha actividad. Es decir que el proyecto habla de “domicilio particular”, y sin embargo en el texto de la ley, ese carácter se les es quitado, y quedando a expensas de inspecciones en realidad se se les está asignado un carácter de “domicilio comercial” y por lo tanto público. La sombra de los cabarets aparece con claridad en la letra del proyecto de ley.

En segundo lugar, acerca de la habilitación y el carné, nos preguntamos -como lo hicimos en el artículo anterior- qué sucederá con quienes no deseen cumplir con dicha habilitación, y no deseen portar dicho carné, qué pasará con quienes ante el requirimiento de la autoridad competente no tengan carné para exhibir. La falta de excepciones a la regla enfrenta la letra de ésta ley con las consignas libertarias de quienes las promueven. La existencia tácita de sanciones ante la falta de “habilitación” tal como sucede con los locales comerciales, es una posibilidad claramente habilitada por el proyecto para la reglamentación, poco vemos hasta aquí de reconocimiento de derechos, mucho de exigencias procedimentales para las prostituídas.

Otra cuestión es la obligatoriedad de los estudios de salud y la libreta sanitaria, siempre más a la sombra del resguardo de los derechos de los prostituyentes que de los derechos de las prostituídas. En este sentido cabe una reflexión, la norma busca reglamentar una actividad determinada, esta reglamentación carece de requisitos para los consumidores, entendemos claro, que en términos comerciales los consumidores tiene derechos que deben ser protegidos, sin embargo, plantear la prostitución como una actividad comercial nos plantea necesariamente un cambio de paradigma, la comercialización ya no es de una cosa sino de un cuerpo, un cuerpo humano, entonces la coalición entre los derechos del prostituyente y los derechos de las prostituidas es insoslayable. El prostituyente tiene derecho a que quien se prostituye muestre mediante su carné habilitante que no se encuentra con una infermedad infecto contagiosa, ¿ Y la prostituída? ¿La prostituída no tiene derecho a saber si su prostituyente posee una enfermedad infectocontagiosa? ¿Un cuerpo se pondera más que otro? ¿La letra de éstas leyes a qué cuerpo protegen?

En el caso del proyecto presentado en la provincia de Neuquén, establece con respecto a la educación: “tomar las medidas tendientes a fin de culminar con el ciclo educativo obligatorio, sin excepción”, en este caso lo obligatorio es lo potencial y no la efectivización como en los puntos anteriores, refereridos a carné, habilitación y libreta sanitaria, de la misma manera se aborda la inscripción al régimen de monotributistas y rentas de la provincia de neuquén, se obliga a realizar las actividades “tendientes”, no así se exige la efectivización de la inscripción. Es decir que, en el momento que la ley trata derechos específicos, no los exige en concreto sino en potencial. El proyecto de Entre Ríos no contiene en este punto lo establecido sobre finalización de estudios, como parte de las obligaciones.

Con respecto a los derechos, llama la atención lo declarativo de los incisos, en los derechos no se establecen reconocimientos claros, con sus debidos procedimientos para ejecutarlos, sino que se consignan generalidades hoy vigentes en nuestro plexo legal, como por ejemplo en nuestra constitución y en los tratados internacionales, a saber: derecho al ejercicio libre de su trabajo, en igualdad de condiciones respecto de cualquier otro trabajador autónomo; a condiciones dignas de labor, libre de violencia, explotación y discriminación. Dentro de los derechos más específicos, la ley menciona derechos que no son nuevos, y que en la actualidad pueden ejercer las personas en situación de prostitución como: organizarse sindicalmente de modo libre y democrático para la mejor promoción y defensa de sus derechos e intereses; a inscribirse ante los organismos previsionales y de control respectivos a los fines de ingresar a los sistemas de seguridad social, tanto médico-asistenciales como de jubilaciones y pensiones previstos; a la defensa en juicio de sus derechos e intereses laborales. Sabemos que, desde el punto de vista social, los derechos son en la medida que materialmente podamos ejercerlos, el liberalismo se conforma con lo declarativo de los mismos. Estos proyectos declaran derechos ya existentes, más no establecen mecanismo de concreción para ellos, sí para las obligaciones.

Con respecto al organismo de aplicación en el caso de la provincia de Entre Ríos será la Oficina Provincial de la Protección al Trabajo Sexual (OPPTS) que funcionará en el marco del Ministerio de Trabajo; en la provincia de Mendoza se crea la Secretaría Provincial de la Protección al Trabajo Sexual (SPPTS), que funcionará dentro de la órbita del Ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos; en la provincia de Neuquén será la Secretaría Provincial de la Protección al Trabajo Sexual (SPPTS), la que funcionará dentro de la órbita del Ministerio de Desarrollo Social.

Entre las competencias más importantes de los organismos de aplicación se encuentra la de otorgar la habilitación para el ejercicio del trabajo sexual; arbitrar los medios para la incorporación de quienes ejercen el trabajo sexual, al régimen de jubilaciones y pensiones; gestionar programa de becas de educación primaria y secundaria para las personas que ejerzan el trabajo sexual y no hayan completado el ciclo educativo obligatorio (primario y secundario), como así también de quien requiera continuar con estudios terciarios o universitarios.

La autoridad de aplicación además será la encargada de brindar el curso para la obtención del certificado técnico habilitante, que brindarán los distintos órganos de aplicación,  deberá tener como mínimo exigible, contenidos relativos a: Legislación sobre trabajo sexual, Nociones básicas sobre Derechos Humanos, Derecho Constitucional, Derecho Laboral y Derecho Penal, Adicciones, Educación sexual y Salud e infecciones de transmisión sexual.

Una de las funciones más importantes que nos interesa desatacas es la de crear de manera obligatoria, en un plazo de treinta (30) días, el Registro Único de Trabajadores/as Sexuales de la Provincia del Neuquén, que dependerá de la Secretaría Provincial de Protección al Trabajo Sexual (SPPTS). Establece que dicho Registro guardará los principios de confidencialidad y sólo será revelado en caso de verse dañada la integridad física o moral de un tercero y bajo pedido judicial formal. Es interesante analizar el espíritu de la ley con respecto al Registro, la letra de la misma establece que estará a disposición de la justicia por daños a terceros, entendemos de esta manera que tanto la habilitacion, así como la entrega del carné, tiene que ver con el resguardo de los “clientes”.

Las leyes establecen la habilitación de un 0800 donde se tomarán las denuncias en caso de que un tercero esté  obteniendo rédito alguno de la prostitución ajena, siendo sancionado según lo determine el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Neuquén. Se tendrá en cuenta el vínculo del explotador con el/la TS, lo cual aumentará la gravedad del ilícito, cuando en realidad existe la línea 145 para las denucias de trata. En este sentido, resta conocer el sentido de una nueva línea, sino es el restarle preponderancia a una de las herramientas fundamentales de la ley nacional de trata. La dificultad de disgregar trabajos similares, en cuanto recursos estatales se refiere, parece no ser un obstaculo a la hora de habilitar nuevas herramientas superpuestas.

Por último, en los fundamentos de las leyes, se hace especial referencia al hecho que la prostitución no esta prohibida en nuestro ordenamiento legal, lo que esta prohibido por el mismo y configura delito es la explotación de la prostitución agena. Es importante esta referencia en el sentido que debe quedar claro que el estado argentino es abolicionista. El abolicionismo, no prohibe el ejercicio de la prostitución sino que persigue la explotación de la prostitución agena y busca establecer herramientas a fin de buscar solución para las mujeres, travestis y trans en situación de prostitución, buscando soluciones a determinadas situaciones de vulneración de derechos y teniendo un rol activo en cuanto ofertas laborales formales para dichas personas. De esta manera, al fundamentar en este sentido se plantea una discusión que no es tal, la falta de reglamentación de la prostitución de ninguna manera tiene que ver con la posicion abolicionista del estado, sino con cuestiones legales que hacen que el ejercicio de los derechos de las mujeres, travestis y trans en situación de prostitución no estan supeditados a este tipo de leyes, sino a que el estado asuma un rol activo en su posicion abolicionista. Además, y como vimos detenidamente, nada de la letra de estos proyectos de ley hacen pensar que el fin único sea la protección de los derechos de las personas prostituídas.

En síntesis, estos proyectos de leyes, que venimos analizando desde el artículo anterior, algunos más explicitamente otros menos, muestran claramente que la búsqueda pasa por otro lado. La búsqueda tiene más que ver con la protección de los prostituyentes, las obligaciones en cabeza de las personas prostituídas dan fe de la protección de los derechos a los prostituyentes, el derecho a la salud, el derecho a conocer el registro en caso de ser “dañado” mientras “consume”, el derecho a un estado que le garantice el consumo de la prostitución en una marco normativo de “seguridad” personal y legal, son proyectos, en definitiva, al servicio de una sociedad que sigue viendo a las mujeres sólo como objetos de deseo masculino.



http://radiocadenanacional.com.ar/2017/06/05/apuntes-para-discutir-el-abolicionismoanalisis-de-las-propuestas-legislativas-que-buscan-reglamentar-la-prostitucion-en-argentina-segunda-parte/#comment-2332

miércoles, 22 de febrero de 2017

Conferencia de la doctora Ingeborg Kraus


¡La prostitución es violencia contra la mujer!
2/6/2017
Conferencia de la doctora Ingeborg Kraus del 25.11.2016 en Estrasburgo
Texto original: http://www.trauma-and-prostitution.eu/2016/12/02/prostitution-ist-gewalt-gegen-frauen/
Traducción: Adriana Zaborskyj

Con motivo del día internacional contra la violencia hacia la mujer, se reunieron el director de las regiones de Champaña Ardenas, Lorena y la Alsacia, el director regional de la autoridad sanitaria, en trabajo conjunto con las asociaciones: Centro de Información de los derechos de la mujer y de la familia (CIDFF por sus siglas en francés), Movimiento del Nido Francia y Penélope 67, para un simposio sin fronteras sobre el tema: “Prostitución y salud: Retos y cambio de perspectivas en Europa
Quiero agradecer a los organizadores y organizadoras  por este simposio franco-alemán. Este gran evento, tras la introducción de la ley para la reducción del sistema de prostitución en Francia al lado de Alemania, tiene un valor simbólico para nosotros. Creo que, de hecho, hay que despertar a Alemania. Alemania, que en muchos temas europeos lleva la vanguardia, puede necesitar la ayuda de Francia y de Suecia.
Con motivo del día internacional contra la violencia hacia las mujeres, quiero presentar los dramáticos efectos de la prostitución tras su legalización en Alemania e informar y probar que la prostitución es violencia contra las mujeres. Para finalizar hablaré sobre tales efectos psicológicos.
Quise enfocarme también en la violencia por qué las discusiones políticas en Alemania no han incluido abierta y realmente este aspecto. La prostitución se ha visto como un juego privado donde el estado no se ha inmiscuido.[1]

1. Violencia en la prostitución:
Hay un gran estudio nacional del año 2004 en Alemania sobre el impacto de la violencia [2]. Entre las 10.000 mujeres encuestadas hubo 110 prostituidas, con los siguientes resultados: 82% enumeraron formas de violencia psicológica, el 92% habían experimentado acoso sexual, el 87% vivieron violencia física y el 59% violencia sexual.
Hay un segundo estudio del año 2001 de Zumbeck en Alemania, con 54 mujeres prostituidas, que revela que todas ellas han experimentado traumas [3]. El 70% fueron atacadas físicamente y el 68% sexualmente.

La decisión “voluntaria” de entrar en la prostitución requiere ciertas precondiciones. Las mujeres prostituidas que han acudido a mi consulta, han tenido todas una historia de falta de protección en su infancia y en consecuencia una falta de auto-protección. Esas mujeres aprendieron muy pronto a “desconectarse”. En este punto hay una gran variedad de estudios que demuestran la relación entre haber sido víctima de violencia en la infancia y la prostitución. Los estudios de Zumbeck en Alemania han mostrado que el 65% de las mujeres en su infancia fueron violentadas físicamente y que el 50% sufrieron violencia sexual.

La violencia en la prostitución tiene muchas caras:
Comienza con una vestimenta ligera en el frío o también con tener que estar completamente desnudas.
En la prostitución callejera prevalecen las malas condiciones de higiene, no hay posibilidades de lavarse, no hay protección, no hay seguridad, es oscuro, hace frío, se está expuesto a la mirada de los compradores de sexo y de los transeuntes, quienes juzgan, minusvaloran e insultan, etc.

En los burdeles primero las mujeres son encerradas. La autoridad la tienen el propietario, lo que significa que él decide quién entra y quién no. Cuando alguien busca tener contacto con las mujeres tiene que “caerle bien” al propietario. El contacto con el mundo exterior está estrictamente reglamentado. No cualquiera puede hablar con las mujeres. Las mujeres no son libres.

En los burdeles las mujeres no tiene libre determinación. No tienen derecho a hablar o a hacer demandas. Son como lo describe Manfred Paulus: “prisioneras desde el comienzo de esas, en gran parte, subculturas criminales bajo la luz roja. Dentro de la jerarquía de ese medio ellas se encuentran en el nivel más bajo. Están privadas de sus derechos, indefensas e impotentes”[4].

Las mujeres se encuentran en una relación completamente asimétrica frente a los hombres: “Hoy en la prostitución parece que cerca del 90% de las mujeres de los países pobres de la Unión Europea vienen del este. Cerca del 30% son menores de 21 años. La mayoría no habla alemán y algunas son incluso analfabetas. No practican sexo seguro, no pueden poner límites ni negociarlos. Están en situación de inferioridad. No tienen poder para hacer cumplir sus demandas. Por 30 euros hacen todo lo que los puteros quieran. Están completamente desbordadas, completamente traumatizadas.”[5]

Una gran dificultad adicional está en que estas mujeres, en su mayoría, son victimizadas por sus propias familias. Los ingresos procedentes de su actividad van a familia en su país de origen. Así, el salir de la prostitución está vinculado a profundos conflictos internos. No sólo se liberan de la opresión de un proxeneta extranjero sino que se tienen que separar de su propia familia. La prostitución, así como opera actualmente en su mayoría en Alemania es, en realidad, peor que la prostitución forzada ya que el tratante de personas no es un desconocido sino la propia familia.

La altísima renta diaria de alquiler también es violencia (hasta 180 € debe pagar diariamente una mujer). Lo que significa que las mujeres deben atender hasta 6 puteros antes de lograr ganarse un euro.

Las tarifas planas de los burdeles van contra la dignidad humana. Es humillante saber que por 50 € se vende el paquete completo incluidas cerveza y salchicha.

Los “compradores de sexo” se han vuelto aún más perversos desde la legalización y las prácticas sexuales implicadas son mucho más peligrosas. La violencia contra las mujeres prostituidas se ha elevado gracias a ella. En muchos foros de puteros los hombres alardean de cómo “le dieron” a una prostituida y le dan una calificación [6]. Obviamente lo ven como un derecho masculino dar una calificación a la mujer por usarla de algún modo. Circulan listas-menú con deseos de los puteros. Mientras en el extranjero esto es indignante y visto como tortura, en Alemania se ha convertido en algo normal. Aquí un par de ejemplos [7]:
AFF= sexo anal con el puño (la mano entera por el ano), AO= todo sin condón, Marrón-Blanco= juego con heces y esperma, DP= paquete doble (sexo con dos mujeres) o doble penetración (dos hombres con una mujer), EL= chupar los huevos, FF= follar con el puño, FP= francés puro (sexo oral sin preservativo y sin eyaculación), GB= eyacular en la cara, GS= sexo grupal, Kvp= caviar pasivo (la mujer se deja cagar), Nsp= seco natural pasivo (la mujer se deja mear), OV= sexo oral (mamada o chupada), SW= sanduche (una mujer entre dos hombres), tlb= sin tabú (TODO está permitido), ZA= lengua en el culo (chupar el ano).
Por supuesto estas prácticas riesgosas aumentan las tasas de infecciones. Hay un estudio científico de la doctora Anna Wolff del año 2008, que da una mirada al estado de salud con énfasis en las enfermedades de transmisión sexual [8]. 110 mujeres prostituidas fueron examinadas en Lübeck. El 26% tenían una enfermedad de transmisión sexual que requería tratamiento. El 42% de las mujeres padecían de una infección o una infección aguda.

Reinan condiciones de trabajo desastrosas: las mujeres son completamente dependientes del negocio: muchas trabajan, comen y duermen en los burdeles.Viven en un mundo paralelo sin derechos y sin salida al mundo exterior. La mujer mercancía está siendo explotada al máximo bajo las más duras leyes del capitalismo en Alemania: Maximización del beneficio y bajo costo, etc.
Los horarios de trabajo son peligrosos para la salud: las mujeres prostituidas tienen que estar permanentemente “listas” para los “clientes y duermen un máximo de 5 horas por noche.
Muchas mujeres viven como nómadas en Alemania. No tienen un lugar fijo de residencia y son trasladadas de un burdel a otro para ofrecer variedad a los compradores de sexo. Muchas veces no saben ni siquiera dónde están.

La Organización de las Naciones Unidas quiso hacerse aconsejar en asuntos de prostitución y sus preguntas fueron: “¿cómo funciona lo del derecho reproductivo en mujeres prostituidas?”. Mi respuesta fue que es completamente absurdo hablar de derecho reproductivo en tal contexto. Las mujeres embarazadas actualmente son muy buscadas por los compradores de sexo. Ellos quieren sentir el cuerpo del niño dentro de la mujer durante el sexo. Por esto son tan frecuentes los abortos tardíos en el extrajero o las mujeres entregan en libre adopción al niño poco después del parto. Para servir a ese mercado el objetivo es embarazar nuevamente a las mujeres tras el nacimiento del niño.  En Berlín actualmente el sistema de adopción debe tener más bebés para entregar que padres que buscan adoptar [9]. El estrés y la situación emocional de las mujeres embarazadas durante el ejercicio del sexo como en una línea de montaje no solo es perjudicial para la futura madre sino para el desarrollo del niño en el vientre materno.

La violencia no solo tiene lugar en la prostitución. Las mujeres tampoco tienen protección fuera de ella: experimentan violencia física por parte de sus proxenetas, los dueños de los burdeles y los tratantes de personas hasta la muerte. Viven violencia psicológica a través de las miradas despectivas y la exclusión de la sociedad. No son tomadas en serio, son discriminadas y serán siempre “ex-putas”.
Y es que también en la llamada “prostitución de lujo” tiene lugar la violencia. La sobreviviente alemana de la prostitución, Marie, lo describe así [10]: “el “respeto” de los hombres hacia mi no era respeto hacia mi directamente sino al billete que habían invertido. Para trabajar en la prostitución, sobrellevar los olores de hombres desconocidos y sentir su piel sobre el propio cuerpo, una mujer tiene que sobrepasar todos sus límites. Aunque yo no experimenté nunca el tipo más horrible de prostitución, esa vida me alcanza aún después de haber salido de ella y es una ola que aún me golpea”

La sexualidad requiere la interacción de la mente y el cuerpo. Para posibilitar que una persona extraña penetre el propio cuerpo es necesario desconectar funciones naturales, que de otra forma serían inevitables: el miedo, la vergüenza, el miedo a lo desconocido, el asco, el desprecio, el olor, el dolor, etc. Esta  desconexión es un fenómeno que se llama disociación. El alcohol y las drogas ayudan además a sobrellevar el dolor psicológico. Solamente bajo la condición de una disociación patológica es posible el uso de la vagina como un instrumento de trabajo libre de sensaciones.

2. Los daños psicológicos a causa de la prostitución:

En Alemania no hay controles de salud y prevención para mujeres en situación de prostitución. Debido a esto hay muy pocos datos recogidos sobre los efectos de la prostitución. Por lo tanto las mujeres han sido entregadas a un medio violento y perjudicial.
El estudio de Zumbeck del año 2001 encontró que el 60% de las mujeres en la prostitución han desarrollado un pronunciado trastorno por estrés postraumático. Los estudios de Schröttle y Müller del 2004 prueban un alto consumo de medicamentos: 67% de las mujeres en la prostitución toman calmantes para el dolor y el 38% tranquilizantes.
Sin embargo quiero señalar que el aumento de los daños psicológicos en las mujeres que aún se encuentran en la prostitución a menudo no es fácil de mostrar. Hace poco hice acompañamiento a una mujer a quien el comprador de sexo le introdujo clavos en la vagina. Su comentario al respecto fue: “no me duele, todo está bien señora Kraus”. A menudo los centros de consejería y la policía no entienden qué significa disociación y qué formas puede tomar. El dolor psicológico será por primera vez accesible para las mujeres solo cuando encuentren el camino de salida de la prostitución.

Los periodistas me preguntan enfáticamente con frecuencia si de verdad a las mujeres les va tan mal en la prostitución. Quieren escuchar diagnósticos. Muchas mujeres presentan de hecho trastorno de estrés postraumático, pero no solo eso: también trastornos de ansiedad y depresion son frecuentes.
Pero, ¿qué diagnóstico se le da a una mujer que está tan traumatizada que no habla?. ¿Qué diagnóstico se le da a una mujer que ya no siente el dolor cuando le meten clavos en su vagina?. Nos topamos con frecuencia con los efectos de múltiples traumas.

Una de mis colegas, que trabaja con un programa de salida de la prostitución, me dijo que solo algunas pocas mujeres logran salir. Las mujeres “trabajan” hasta que se desmoronan físicamente. Es solo una cuestión de tiempo hasta que eso pasa.
¿Por qué ocurre esto?, me pregunto. Porque la voluntad de estas mujeres está rota. Ellas no ven ningún futuro para sí mismas, no tienen sueños, ni identidad aparte de la prostitución. Están reducidas a la naturaleza construida de ser “prostitutas” y no encuentran ningún camino para salir de allí. Están atrapadas en su trauma y su vergüenza.

Las jóvenes que llegan a Alemania están completamente desbordadas, completamente traumatizadas. Muchas piden psicofármacos y drogas después de sus primeras experiencias. Dicen que de otra manera no se podría soportar este “negocio”. Algunas mujeres están unas pocas semanas y dicen: “aquí estoy muerta, ya no puedo sonreir”. Algunas lo soportan por años y afirman: “Tengo niños y casa, tengo que seguir adelante”. Las mujeres están profundamente traumatizadas, desarrollan depresiones, pesadillas, dificultades físicas. Tienen reacciones psicosomáticas como dolores de estómago. Están enfermas y se sienten enfermas. Se expande una gran desesperanza dentro de ellas.
Lo mismo informa Jana Koch-Krawcak cuando, como trabajadora social, va al burdel. Allí se encuentra con mujeres desvalorizadas, que han perdido completamente el contacto consigo mismas. 

Reaccionan con miedo o con apatía. Parece obvio que necesitan cualquier cosa menos sexo. Pero allí se encuentran los compradores que se burlan de su “maldición”. Se rien y se divierten.
¿Cómo funciona esto?. Me hago la misma pregunta que Caroline Emcke se hizo en su libro “Contra el odio”[13]. Si, ¿cómo funciona esto de no ver la urgencia de las personas, sino solamente las necesidades propias?, ¿cómo es esto posible?

Esto es posible porque los hombres piensan que tienen derecho a tener sexo y para eso les está permitido usar a las mujeres. La mujer está atrapada en una imagen socialmente construida, a saber: en una imagen de “bestia sexual insaciable”. Se le niegan sus demás necesidades, se le deshumaniza, ella es tan solo eso. Esto permite al comprador de sexo cualquier forma de falta de escrúpulos, su empatía está bloqueada y en su lugar se encuentra la indiferencia.

Por medio de mecanismos de represión y juegos mentales la sociedad se engaña y la política se sacude la responsabilidad. Se niega la violencia y se oculta la realidad. ¿Y para qué todo esto?

Todo esto para proteger un tema fuertemente tabú, y es la sexualidad masculina y su dócil e irrestricto concedido derecho a su despliegue. Gracias a lo cual se protege también a la industria del sexo y sus vertiginosas ganancias. Alemania es El Dorado para proxenetas, dueños de burdeles y traficantes por la ley del 2002 y seguirá siendolo por la ley del 2016.

“La normalización de la prostitución tiene también efectos tremendamente devastadores para la sociedad en general: apoya y consolida actitudes jerárquicas discriminatorias de los hombres hacia las mujeres en la nación. ¡La prostitución es violencia contra las mujeres!. Afianza y promueve relaciones de género patriarcales, es el símbolo del poderío masculino sobre la mujer así como el envilecimiento de las mujeres como colectivo” [14].

¡Gracias!

Dra. Ingeborg Kraus

Fuente

http://www.tribunafeminista.org/2017/02/la-prostitucion-es-violencia-contra-la-mujer/

jueves, 16 de febrero de 2017

Explotación de la prostitución ajena.La campaña mundial de invisibilización




 EXPLOTACION DE LA PROSTITUCION AJENA LA CAMPAÑA MUNDIAL DE INVISIBILIZACION

 Según se expuso en el ECOSOC y se comprobó en el 2006, hay una intensa e incansable campaña de presión internacional para que no se hable ni de Prostitución ni de Prostíbulos, sino solamente de trata de personas y explotación sexual, la cual emana de Holanda, lleva ya tres lustros, es apoyada por ciertas activas ONGs internacionales [*] y cuyos conceptos (diametralmente opuestos a lo que sostiene el ONU) han sido adoptados por un importante organismo intergubernamental que opera a escala mundial. [*] En especial, la Alianza Global contra la Trata de Mujeres, cuyos documentos emplea la regional Colombia de la Organización Internacional de Migraciones en la "Capacitación para Fortalecimiento Institucional" que imparte. En la Argentina , el Modelo Holandés pro-trabajo sexual  es sostenido por la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (AMMAR-Nacional), cuya etapa inicial fue financiada por la Embajada Holandesa y que ejerce la Presidencia de la Federación Latinoamericana de Trabajadoras del Sexo.

 Aquí se reseña el inicio y prosecución de tal campaña, considerándose imperioso su conocimiento ya que, de otro modo, sería imposible comprender y superar la flagrante contradicción entre una trata de personas mayoritariamente encaminada a su Explotación Prostibularia, vs. las acciones estatales que intentan luchar contra la misma, pero que contumazmente se niegan, no sólo a enfrentar la realidad de que hay prostitutas y que se las explota en los Prostíbulos, sino incluso a hablar de ello, conducta ésta igual a cuando daba pánico enfrentar el, o hablar, del agotamiento del 1:1.

 El comienzo tal "campaña de desinformación" fue narrado por Dorchen Leidholdt , co-fundadora de la Internacional Coalition Against Trafficking in Women (CATW), quien fue invitada en 1991 a un Symposiun en Estrasburgo financiado por el gobierno holandés y organizado por una  "Fundación contra la Trata de Mujeres".
En ese Symposium quedó claro que se hablaría exclusivamente sobre la Trata de Personas, sin tocar el tema de la prostitución, pese a que es el objetivo y el principal motor de la trata (85% de las personas traficadas), empleándose el eufemismo de "explotación sexual" [*] cosa que luego se extendería a escala mundial, con excepción del ECOSOC. Pese a que muchos participantes rechazaron y refutaron el enfoque de los organizadores del Symposium, las acciones continuaron con esa orientación. [**]

 Que ésa Campaña está teniendo pleno éxito global lo prueban estos hechos:

1- En ninguno de los eventos nacionales ni intencionales que se realizan se usan las palabras prostitución y prostíbulos, ello pese a ser la prostitución es la explotación sexual por excelencia y el mayor objetivo de ésa trata, y los prostíbulos, el lugar donde mayoritariamente se explota a las víctimas de la misma.

2- Que tampoco se lo menciona en ninguno de los proyectos de ley presentados en la Argentina ni en otros países se habla ni de prostitución, ni de prostíbulos, de le explotación de la prostitución ajena.

3- Que tampoco se lo hace en el Protocolo de Palermo 2000.

4- Que pese a la catastrófica extensión e impunidad que los secuestros de mujeres para esclavitud prostibularia y explotación de la prostitución ajena han alcanzado en la Argentina , en el "lenguaje oficial" sólo se habla de trata da personas.

 [*] No muy diferente a decir "daños colaterales" al referirse a destrucciones, muertes de civiles o masacres durante las actuales guerras no declaradas.

 [**] Ver "Prostitución y Trata de Personas", pags. 257 párr. 2º y 258 párr. 2º y 3º, en "Estado de Derecho y Trata de Personas para la Explotación Comercial", Editor Coalición Contra la Trata de Mujeres y Niñas de Latinoamérica y el Caribe (CATW-LAC), México 2006.

Extractamos los párrafos más ilustrativos:

« Todas las participantes fuimos instruidas de que el tema a tratarse en la conferencia era la trata de mujeres y que la prostitución no se discutiría. Conforme la conferencia avanzaba, se hacía más y más evidente que las organizadoras habían desarrollado una definición extremadamente estrecha de trata de personas.

 Las organizadoras insistían en que la trata de personas con propósitos sexuales era el transporte de mujeres a través de fronteras nacionales y regionales y que siempre involucraba el uso de la fuerza o el engaño.  El hecho de que las mujeres hubieran sido víctimas de trata con propósitos de prostitución, era, para las organizadoras, completamente irrelevante.

 Realmente, parecía ser muy poco relevante para ellas si las mujeres habían sido traficadas con propósitos de prostitución o para cocinar y hacer pasteles. Era completamente irrelevante para ellas que las mujeres fueran traficadas para la industria local del sexo; su enfoque se centraba única y exclusivamente en las redes internacionales de delincuencia organizada que desplazaban por la fuerza a mujeres a través de las fronteras.

Se hizo evidente que la definición de las organizadoras de la conferencia de trata de mujeres y su censura sobre el tema de la prostitución, era una estrategia deliberada usada para fortalecer una agenda específica.

 El gobierno holandés, que había financiado la conferencia, estaba convencido de que la industria del sexo podía representar una próspera y lucrativa fuente de ingresos para los países que, como en  Holanda, quisieran legalizar y reglamentaran la prostitución [*]. Todos los abusos aparentes de la industria local e internacional del sexo, de acuerdo al Gobierno Holandés, se derivaban de su situación ilegal, la que las mantenía en el mercado clandestino y bajo el control de la delincuencia organizada. Para ellos, la prostitución, si se legaliza y se dignifica, limpiándola de su estigma, puede ser un trabajo como cualquier otro. [**]

 Una década después de la conferencia, el gobierno holandés ha impulsado totalmente su agenda y ha legalizado y otorgado licencias a 2.000 burdeles y ha registrado como prostitutas a las mujeres y niñas que ahí se encuentran (Louis, M., 1999; LifeSiteNews.com, 1999). Una vez que la prostitución se legalizó en Holanda, los propietarios de los burdeles comenzaron a reclutar mujeres para la prostitución a través de las bolsas de trabajo bajo del gobierno, ofreciendo esta opción a las trabajadores y trabajadores desempleados (Ananova.com,
2002).

 Los esfuerzos de los organizadores de la conferencia para censurar las discusiones sobre prostitución fracasaron. Varias personas de las participantes, insistieron en señalarla. Una de las voces en desacuerdo fue la del profesor sueco de trabajo social Sven Axel Manson, quien ha conducido estudios sobre los clientes masculinos de prostitución y que estaba convencido que el tráfico o la trata de personas no se puede disminuir si no se toman medidas fuertes para confrontar y eliminar la demanda de mujeres y niñas caídas en la prostitución.

 Desde la conferencia de Estrasburgo 1991, la cuestión de la relación entre la prostitución y la trata de personas con propósitos sexuales ha adquirido un mayor significado. Durante la década que la siguió, otras ONGs se sumaron a la Fundación Holandesa contra la Trata de Personas para insistir en que la trata de personas y la prostitución son fenómenos distintos, separados y que no guardan ninguna relación, concepto diametralmente opuesto al que sostiene la ONU.

 Estas ONGs argumentan agresivamente que la trata de personas es una violación derechos humanos, mientras que la prostitución es un trabajo - "el trabajo sexual". »

 [*] NOTA: Exactamente eso mismo propuso un documento de la oficina regional de la OIT en el SE-Asiático, destacando como ventajas de la reglamentación de la prostitución doméstica y de la emigración de mujeres para prostituirse en los países más desarrollados: reducción de la tasa de desocupación, ingreso de divisas (por el turismo sexual y remesas de las emigradas a sus familias) y aumento de la recaudación tributaria. Ref: Lin Lean Lim, The Sex Sector in SE Asia.

[**] NOTA: En contraposición, el ECOSOC (con la continua disidencia de Holanda) reitera una y otra vez que la prostitución no debe ser reglamentada ni considerada como un trabajo legítimo. Ref: documentos ECOSOC 2001 a 2006.

lunes, 6 de febrero de 2017

Marx y la cuestión de la prostitución

Prostitución & Marxismo
Marx y la cuestión de la prostitución
Saliha Boussedra
http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com

En oposición a las corrientes "regulacionistas" que defienden la prostitución como un trabajo legal y compatible con el pensamiento de Marx, el análisis de sus escritos revela que para él no existe emancipación posible en la actividad prostitucional.
El regulacionismo sostiene que la actividad ejercida por las prostitutas debe gozar de un reconocimiento oficial con el fin de conseguir su integración en el régimen general de la seguridad social, ya sea como trabajadoras asalariadas o como autónomas. Un sector de la corriente regulacionista reconoce que la prostitución no es la actividad idónea para la auto-realización personal, pero que tampoco es peor que el trabajo de una obrera.
Este razonamiento regulacionista conduce a pensar que la única diferencia entre ambas actividades es que una es legal y la otra no (1). Se recurre asimismo al análisis marxista del trabajo asalariado para afirmar que la prostitución debe ser legalmente reconocida para que las mujeres que la ejercen puedan mejorar sus condiciones en el ejercicio de esa actividad.


Trabajo concreto, trabajo abstracto
El hecho de atribuir a Marx una posición regulacionista se basa en realidad en ciertas confusiones sobre la concepción marxista del trabajo. Para empezar, las corrientes regulacionistas pasan por alto no sólo la dimensión históricamente determinada del modo de producción capitalista, sino también el doble carácter del trabajo en ese modo de producción capitalista. Cuando Marx analiza el trabajo desde un punto de vista antropológico, vemos que es imposible separar la actividad productiva humana tanto de los individuos que la realizan como de los medios de trabajo (herramientas y materiales) como del producto de esa actividad.
Esta dimensión que define el "trabajo concreto" se da en todas la sociedades y en todas las épocas. Sin embargo, Marx nos revela una segunda dimensión del trabajo que es específica del modo de producción capitalista: el "trabajo abstracto". Esta dimensión reduce el trabajo a una mera producción de valor de cambio, independientemente de la actividad, de los medios de producción y de los productos concretos. Dado que el regulacionismo no tiene en cuenta estas distinciones, interpreta a su manera la noción de "trabajo abstracto" para considerar la prostitución como trabajo. El regulacionismo, desde un enfoque impregnado por el modo de producción capitalista, proyecta sobre ciertas relaciones sociales y humanas el punto de vista propio del capital.
Así, a través del concepto marxista de "trabajo abstracto" -aunque sin nombrarlo-, el regulacionismo promociona la mercantilización de una gran cantidad de actividades productivas humanas aún no acaparadas por el capital y reivindica una extensión legal del trabajo abstracto en la que poder incluir la actividad prostitucional, promoviendo ni más ni menos que el mercado regule y se haga cargo de la actividad sexual. En esta batalla, superar el reto del derecho y la legalidad constituye una etapa importante para el capital en su empeño por allanar el camino a esta forma de explotación.

Actividad sexual venal y trabajo abstracto
A propósito de la definición de trabajo abstracto, Marx escribió: «Si prescindimos del carácter determinado de la actividad productiva y, por tanto, del carácter útil del trabajo, vemos que éste queda reducido a un mero gasto de fuerza de trabajo humana. Aunque se trata de dos actividades productivas cualitativamente distintas, el trabajo textil y el de confección son ambos un gasto productivo del cerebro, los músculos, los nervios, las manos, etc., y en este sentido uno y otro son trabajo humano» (El Capital, Libro I).
En ese «etc» es donde el regulacionismo pretende incluir el sexo según la concepción marxista del trabajo abstracto. Una inclusión cuando menos osada. Si ese gran pensador del trabajo que es Marx hubiera tenido que integrar el uso mercantilizado de las partes íntimas del cuerpo, desde luego no lo habría dejado implícito en un «etc.». Abordando ya de manera específica la cuestión de la prostitución, constatamos que la actividad prostitucional -de todos los «trabajos humanos» de los que habla Marx- es la única y exclusiva actividad en la que lo que se vende es precisamente aquello que no se vende en ningún otro trabajo.
Si las personas que trabajan «alquilan su cuerpo» al capitalista (con sus músculos, sus nervios, su cerebro, etc.), la mujer prostituida es la única que autoriza el acceso a las partes íntimas de su cuerpo, excluidas de la venta de la fuerza de trabajo del conjunto de trabajadores y trabajadoras de los que habla Marx. La prostitución es por consiguiente la única actividad en la que el alquiler del cuerpo del individuo incluye una o varias partes del cuerpo cuyo acceso está formalmente prohibido en todos los otros trabajos. Vemos, pues, cómo la prostitución se aparta radicalmente y de manera específica del conjunto de «trabajos humanos» a los que se refiere Marx en el Libro I de El Capital.

Prostitución y lumpenproletariado
Además, el regulacionismo omite mencionar que Marx habló explícitamente de la prostitución. Si en los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 parece que Marx no dice nada sobre la cuestión de la prostitución, en otros textos posteriores sí que podemos extraer una posición constante de Marx relativa a esta cuestión. Ya sea en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, en La lucha de clases en Francia o en el Libro I de El Capital, constatamos que la prostitución está sistemáticamente incluida en lo que Marx llama lumpenproletariado.
El lumpenproletariado, según Marx, está constituido por ese proletariado más empobrecido que no posee ya ni la fuerza de trabajo y por individuos desclasados que abandonaron la lucha de clases y dejaron de oponer resistencia. Según Marx, es el enemigo histórico del proletariado, aunque en parte emane de él. El lumpenproletariado se compone generalmente de «una masa claramente desligada del proletariado industrial, una cantera de rateros y delincuentes de todas clases que viven de los despojos de la sociedad, individuos sin profesión fija, vagabundos, gente sin oficio ni beneficio, que difieren según el grado de cultura de la nación a la que pertenecen, pero que nunca reniegan de su carácter de lazzaroni (2)» (La lucha de clases en Francia, K. Marx).
Si las prostitutas forman parte o no de esta categoría de individuos, lo único que podemos decir aquí es que, por una parte, la prostitución no pertenece al registro de la definición «positiva» del trabajo, es decir, no constituye una autorrealización para el ser humano, y por otra parte, se manifiesta como algo «distinto» al proletariado. Tampoco pertenece a la definición «negativa» del trabajo tal como se da bajo la égida del capital (es decir, trabajo pagado por el capital). E incluso aunque Marx conoce formas de prostitución remuneradas por el capital y se puedan asimilar a «trabajo productivo» -como ocurre en los burdeles que Marx evoca a título de ejemplo en Teorías sobre la plusvalía-, no significa que la integre en el dominio del trabajo. Incluso cuando Marx se refiere al "sedimento más bajo" (3) y describe las capas más sometidas de trabajadoras y trabajadores en el Libro I de El Capital, no incluye en ellas la categoría de «prostituta».
A este respecto, conviene leer atentamente el siguiente extracto de La lucha de clases en Francia: «De la corte al oscuro café, tenía lugar la misma prostitución, el mismo descarado engaño, la misma sed de enriquecerse, pero no produciendo, sino haciéndose astutamente con la riqueza ya existente de otros». Marx invoca aquí una sed de enriquecimiento que no tiene nada que ver con la producción, sino con el robo, el engaño, etc., una sed compartida tanto por la alta burguesía como por el lumpenproletariado. Sin embargo, no se puede decir que la prostituta «robe» al cliente ni que el cliente «robe» a la prostituta. Entonces, ¿en qué se basa Marx para hacer esta clasificación?. Se pueden seguir varias pistas para interpretarlo.
Es posible que para Marx la prostitución, como ocurre también con el crimen, sea el grado máximo al que el capital es capaz de reducir la vida humana. Si la prostitución, desde el punto de vista capitalista, puede ser equiparada a la actividad del criminal (del que Marx dice en Teorías sobre la plusvalía que es un «productor» en el sentido que da trabajo a personas del sector de la judicatura, de la cerrajería, de la criminología y del campo de la ciencia, etc.), ambas son actividades en las que el individuo ha aceptado aquello a lo que el capital quiere reducirlo, desposeyéndolo no sólo de las condiciones objetivas que le permiten llevar a cabo su actividad, como ocurre con el proletariado, sino también de todos los elementos que constituyen la base de su «humanidad».
El individuo del lumpenproletariado es, en cierto modo, quien «ha cedido» en su humanidad, quien ha abandonado la lucha y la resistencia en la actividad productiva, «esa tremenda y sin embargo fortalecedora escuela del trabajo» (La Sagrada Familia). Es esa persona que, dispuesta a vender todo de sí misma, se encuentra en «la situación del proletariado arruinado, el último grado en el que cae el proletario y la proletaria que han dejado de resistir a la presión de la burguesía» (La ideología alemana).
De ahí que podamos extraer que no existe, según Marx, ninguna perspectiva de emancipación en la actividad prostitucional y que más bien constituye una ruptura radical del vínculo que une el «organismo vivo» a su componente de resistencia y de «humanidad». Marx conoce perfectamente la violencia de las relaciones de dominación que se ejerce sobre las mujeres prostituidas. Escribe: «La prostitución es una relación que afecta no sólo a la prostituta, sino también al prostituyente, cuya ignominia es todavía mayor» (Manuscritos económicos y filosóficos de 1844). Si Marx sitúa la actividad prostitucional en el lumpenproletariado y no en el proletariado, no significa de ningún modo que condene a las prostitutas, sino al contrario, lo que condena son las actividades insalubres y perjudiciales para las mujeres, al tiempo que trata de que consigan la emancipación de la situación en la que se encuentran.
Una emancipación que irá unida a la abolición mundial de la prostitución, acompañada de medidas sociales y del pleno reconocimiento de las mujeres en el mundo social del trabajo. Y aunque los niños y las niñas formaban parte del proletariado en el siglo XIX, algunas sociedades han sabido resolverlo sin tener que pensar en darles más derechos laborales.
Eligieron, muy al contrario, apartarlos del mundo del trabajo. Prohibición del trabajo infantil y de los «trabajos nocivos para las mujeres» fue lo que Marx defendió en el transcurso de una entrevista para el periódico Chicago Tribune en diciembre de 1878. Si conseguimos abolir el trabajo infantil en el pasado sin reducir la cuestión a una mera ampliación de los «derechos sindicales» para los niños y las niñas, ya es hora de que nuestra sociedad y nuestras luchas consigan los mismos resultados con respecto a la prostitución.

Fuente:http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/marx-y-la-cuestion-de-la-prostitucion
(1) N. de la T.: El ejercicio de la prostitución en España no es delito. Sí es sancionable si se practica en la vía pública.
(2) N. de la T.: Los lazzaroni eran individuos sin hogar que vivían de la mendicidad en Nápoles. Llamados así por el Hospital de San Lázaro que les servía de albergue. Este fue el sobrenombre que se dio en Italia al lumpenproletariado como sinónimo de desclasados. Los lazzaroni fueron utilizados en reiteradas ocasiones por los medios monárquico-reaccionarios en la lucha contra el pueblo.
(3) N. de la T.: Sedimento que se forma en algunos líquidos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=222484


jueves, 2 de febrero de 2017

Cómo se convirtió la prostitución en la profesión más moderna del mundo




26 de diciembre de 2016
Prostitución & Trabajo sexual
Cómo se convirtió la prostitución en la profesión más moderna del mundo

Kajsa Ekis Ekman
Rebelión

Sobre cómo el discurso del trabajo sexual se ha vuelto hegemonico invisibilizando el componente de pobreza y explotación que lleva el hecho de la prostitución.

Cuando se conoció la noticia de que la vicepresidenta de una de las "organizaciones de trabajadoras-es del sexo" consultada por Amnistía Internacional en política sobre prostitución había sido condenada por tráfico de seres humanos y proxenetismo, muchas abolicionistas se sintieron horrorizadas, pero no sorprendidas, ya que "los derechos de las trabajadoras del sexo" cada día se utilizan más como eufemismo de los derechos de los proxenetas, los propietarios de burdeles y de los hombres que pagan por sexo.
El discurso del "trabajo sexual" ha hecho posible que "el oficio más antiguo" se convierta en la profesión más moderna del mundo. La prostitución ya no es considerada como un vestigio medieval patriarcal, sino subversiva, liberadora, incluso feminista. A los movimientos feministas se les vendió la prostitución como el derecho de la mujer a su propio cuerpo; a los neoliberales, como un símbolo del libre mercado; a la izquierda, como "trabajo sexual" que necesita sindicatos y derechos laborales; a los conservadores, como un acuerdo privado convenido entre dos personas al margen de toda intervención social; al movimiento LGTB, como sexualidad que exige su derecho a expresarse. La prostitución se convirtió en un camaleón capaz de adaptarse a todas las ideologías. Y cuando la izquierda abraza la prostitución como "trabajo", lo hace pasando por alto que el marxismo considera el trabajo como algo intrínsecamente alienante que debería ser abolido y el resultado de la pérdida de la capacidad de trabajadores y trabajadoras a decidir sobre sus propias vidas.

 Otro elemento ausente es la conciencia sobre la forma utilizada por el capitalismo para expandirse de manera incesante en cada vez más dimensiones de nuestra vida, haciéndonos ver nuestros cuerpos y mentes como meras mercancías. El discurso del trabajo del sexo fue inicialmente un discurso marginal surgido en el ambiente político creativo y caótico de California. Obtuvo relevancia cuando el gobierno holandés lo promocionó con miras a preparar el terreno a la re-legalización de la industria del sexo. Holanda, con su floreciente industria sexual, tenía a todas luces un interés económico en obtener impuestos de ella.

El argumento de que la prostitución era un trabajo como cualquier otro resultó ser muy útil. Pero si la prostitución tenía que ser considerada una profesión, era fundamental que hubiera sindicatos, y así fue cómo la organización De Rode Draad (El Hilo Rojo) se convirtió en el primer sindicato de este tipo en el mundo. De Rode Draad fue fundado por el gobierno holandés y presentado como el sindicato de las "trabajadoras del sexo", pero fue financiado con dinero público desde el momento de su creación y su dirección siempre estuvo en manos de sociólogos y sociólogas, no de personas en situación de prostitución.

Hay hoteles en Amsterdam que ponen a disposición de los turistas folletos en los que se les asegura que no deben sentirse culpables de pagar por sexo, ya que "muchas" prostitutas pertenecen al sindicato De Rode Draad. Las referencias a este sindicato son algo prácticamente insoslayable en los libros sobre feminismo de los años 80. Y sin embargo, De Rode Draad nunca llegó a tener más de cien miembros, jamás intervino en un solo conflicto laboral en un burdel y sus representantes, como el sociólogo Jan Visser y la investigadora y escritora Sietske Altink , no tenían ninguna experiencia en prostitución. Sietske Alkink, en el transcurso de una conferencia en 2009, dijo que la demanda de prostitución disminuiría "ya que las mujeres casadas han mejorado mucho en cuestión de sexo". Actualmente trabaja en el Comité Internacional por los Derechos de las Trabajadoras y los Trabajadores del Sexo en Europa (ICRSE), en el que -curiosamente- nos encontramos a menudo con los mismos políticos, universitarios y trabajadores sociales apareciendo una y otra vez y construyendo su carrera profesional a base de hablar del derecho a hacer algo que ellos personalmente no han hecho.

Dado que la industria del sexo ha aumentado en el mundo entero, el discurso del trabajo sexual ha adquirido un estatus hegemónico. Y así fue cómo segmentos de la izquierda y del movimiento feminista se tragaron el anzuelo de la propaganda con el plomo y el sedal: luchar a favor de la prostitución se convirtió en luchar por la libertad. Resulta cuando menos extraño. Hace cien años, la lucha contra la prostitución era un asunto crucial tanto para el movimiento obrero como para el movimiento de las mujeres.

Recordemos aquellos carteles del sindicato británico de estibadores que se hicieron tan populares y en los que se leía "No pararemos hasta barrer toda la miseria, la prostitución y el capitalismo" y "An injury to one is an injury to all", que las feministas convirtieron en la consigna "Nos tocan a una, nos tocan a todas". Los estibadores tenían claro que la prostitución condenaba a sus hermanas de la clase obrera a ser utilizadas por los hombres de clase alta y no estaban dispuestos a permitirlo.

Por lo que se refiere al movimiento de las mujeres, lucharon contra la prostitución antes incluso de exigir el derecho al voto: acabar con la trata de esclavos y esclavas era lo más urgente y prioritario. La prostitución no ha cambiado. Sigue siendo la misma industria, los mismos hombres con dinero comprando mujeres pobres, la misma explotación, la misma violencia y la misma trata (aquello que en el pasado se llamaba "trata de blancas").

Lo que cambió fue la etiqueta. Como dice Sonia Sánchez , una mujer argentina superviviente de la prostitución: "Existe un feminismo que es muy útil para los proxenetas, un movimiento sin movimiento, liderado casi exclusivamente por universitarias, muy lejos del feminismo popular."

Pasé cuatro años viajando por Europa y estudiando las organizaciones del "trabajo sexual" para mi libro L’être et la marchandise (El ser y la mercancía). Vi cómo se repetía siempre el mismo patrón: una organización de "trabajo sexual" con una web muy elaborada y una presencia en las redes impresionante, con cientos o miles de miembros con experiencia en trabajo sexual que en realidad eran tres que quedaban para tomar café. Eso es lo que ocurría, por ejemplo, con el grupo francés Les Putes (ahora llamado STRASS).

También era frecuente encontrar a personas relacionadas con la investigación o con ong's copando la junta directiva mientras que sólo había una persona en la organización con experiencia en prostitución. Esta persona era la única, por supuesto, que hablaba con los medios, como era el caso del ICRSE (International Committee on the Rights of Sex Workers in Europe). En el caso de la organización española Ambit Donà, no contaban ni con una sola persona ejerciendo la prostitución, por mucho que aseguraran "defender el derecho a ser putas".

A veces, los grandes sindicatos contaban con una sección para las personas en situación de prostitución, como era el caso de CCOO en España o el sindicato Ver.di alemán, con escasos resultados. Ni una sola persona en situación de prostitución se afilió a CCOO. En la sección sindical alemana de las trabajadoras sexuales me dijeron que "nunca habían tenido más que unas cuantas afiliadas" y que nunca habían tenido ningún conflicto laboral, a pesar de que la industria de la prostitución alemana es la más importante de Europa, con más de un millón de personas vendiendo sexo todos los días. Igual de decepcionantes fueron los resultados de la regulación en Alemania: sólo un 1% de las mujeres prostituidas se registraron como "trabajadoras sexuales".

Cuando el Estado se preguntó la razón y realizó una encuesta, muchas mujeres en situación de prostitución respondieron que lo que ellas deseaban era dejarla tan pronto como pudieran y que no querían ver la prostitución más que como una solución temporal. Huschke Mau, una superviviente alemana de la prostitución, escribió : «Como la mayoría de prostitutas, yo no me registré como tal porque tenía miedo de no poder dejarlo si lo hacía. Porque tenía miedo de que me preguntaran por qué ya no quería seguir trabajando como prostituta si era un trabajo como otro cualquiera.

Y eso fue exactamente lo que pasó cuando quise dejarlo. Busqué ayuda en la sanidad pública y sólo recibí incomprensión. Y no conseguí salir. ¿Qué se supone que tenía que decir en la oficina de empleo si iba a pedir una prestación para poder pagar el alquiler y la comida sin necesidad de tener que chupar diez pollas cada día? ¿No me preguntarían cómo me había ganado la vida en los últimos tres meses? Y si se lo dijera, ¿no me preguntarían por qué no quería seguir haciéndolo, habiendo un burdel fantástico allí cerca que me podía contratar?

Una mujer que había tenido que volver a las organizaciones de trabajo sexual con la esperanza de encontrar refugio me contó que la usaron sólo como herramienta de propaganda. TAMPET, otra organización holandesa, recibe millones de euros de la Unión Europea para luchar contra el VIH, pero utilizan ese dinero para repartir condones entre las mujeres inmigrantes y en hacer campaña a favor de la despenalización.

 Cuando hablé con su representante, otra trabajadora social, me contó que a menudo las mujeres le pedían que las ayudara a salir de la industria del sexo y que ella les respondía que su trabajo no era sacar a las mujeres de ahí, sino enseñarles a ser mejores prostitutas.» A veces, tras la fachada de los derechos de las “trabajadoras sexuales”, hay hasta proxenetas.

Es lo que ocurre con el British International Union of Sex Workers (IUSW), que está dirigido por Douglas Fox, propietario de una de las más potentes agencias de escorts en Gran Bretaña, la Christony Companions. Este Douglas Fox, que se autodenomina "chico escort independiente", aparece a menudo en los medios hablando de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales y de lo malo que es el feminismo. Esto es lo que dice Huschke Mau de ese fenómeno que nos encontramos a nivel internacional: «Cuando habláis de BesD (Berufsverband erotische und sexuelle Dienstleistungen, organización alemana de trabajadoras sexuales), os referís a ella como "una organización de trabajadoras sexuales organizadas", pero ¿os dais cuenta que sólo representa al 0,01% de las prostitutas alemanas? ¿Qué tipo de organización de prostitutas es ésa que incluye también a los propietarios de los burdeles? ¿Explotadores que crean un 'sindicato' para representar a las trabajadoras?

Que un patrón no tenga los mismos intereses que los trabajadores y las trabajadoras es algo obvio para la izquierda, excepto cuando se trata de prostitución. Y así fue que el International Union of Sex Workers (IUSW) fue rápidamente invitado a incluirse como sección dentro del gran sindicato británico GMB y ahí sigue. La idea de organizar "sindicatos de trabajadoras del sexo" es muy poderosa. Sin embargo, en el transcurso de mi investigación, no encontré ni una sola organización que funcione verdaderamente como un sindicato; es decir, que haya sido creada y financiada por sus miembros, se componga únicamente de personas de ese sector y tenga como adversarios naturales a empresarios y otras personas que obtienen beneficios del sector.

La mayoría de estos grupos forman parte en realidad de un lobby que pretende a toda costa legalizar todos los aspectos de la industria del sexo a través del etiquetado de la prostitución como "trabajo".» Los sindicatos en general hablan de problemas profesionales, de las largas jornadas de trabajo, de los riesgos y de la lucha por los beneficios que genera la actividad profesional.

Pero lo más extraño de los auto-denominados sindicatos de “trabajadores-as del sexo” -aparte de no contar con afiliación y de su total fracaso en llevar adelante denuncias laborales contra proxenetas y propietarios de burdeles- es su insistencia en que el “trabajo sexual” es estupendo. Y, sin embargo, la prostitución presenta unos índices de riesgos laborales que pocos trabajos tienen: un 82% de las personas en situación de prostitución han sido físicamente agredidas, el 83% han sido amenazadas con un arma y el 68% han sufrido violación.

La tasa de mortalidad entre las mujeres que se dedican a la prostitución es más elevada que la de cualquier otro grupo femenino, incluso mayor que la de mujeres sin techo y mujeres toxicómanas. ¿Un sindicato que de verdad representara a las personas en situación de prostitución no debería hablar de estas cosas?.

Pues muchas de las organizaciones arriba mencionadas hacen justo lo contrario: enmascaran los problemas.

Sólo dicen lo mucho que empodera estar en la prostitución, que es una verdadera liberación del patriarcado y una excelente manera de desafiar sus límites. Dejadme que os diga que eso es algo que nunca vais a oír en la calle. ​

Fuente: http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/como-se-convirtio-la-prostitucion-en-la-profesion-mas-moderna-del-mundo

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