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lunes, 12 de marzo de 2018

¿Por qué soy abolicionista?


¿Por qué soy abolicionista?
Diciembre 6, 2016 ~
Judith  Bosch

Soy abolicionista y creo que la prostitución per sé vulnera los derechos de las personas.
En un marco en el que todo es metáfora y todo es metafísica y decimos “el sistema nos prostituye”; comparamos alegremente un despido improcedente con una penetración anal no consensuada o el alquiler de nuestros espacios y zonas sociales (cerebro, manos, piernas, tiempo de oficina), con el alquiler de nuestros espacios y zonas íntimas/sexuales (coño, polla, tiempo en la cama); escuchamos a personas que dibujan la prostitución poco menos que como la nueva liberación de quienes la ejercen, ocultando completamente la responsabilidad y los trasfondos de quienes la consumen, y se nos llena la boca con las palabras “voluntad” y “decisión”, querría explicar un poco las premisas que me llevan a ser abolicionista y a pensar como pienso. No quiero convencer a nadie, solo quiero expresarme y quedarme a gusto con este tema por algún tiempo.

Pues bien, parto de estas premisas que doy por válidas:

PRIMERA PREMISA:
El sexo con otra persona no es un derecho ni un privilegio, sino el resultado de un intercambio social libre. Esto es, yo no tengo derecho a tener sexo con otra persona, sí tengo derecho a expresar “quiero sexo” o “no quiero sexo” sin que nadie me agreda verbal ni físicamente por comunicar estas intenciones. Tengo derecho a expresar “quiero sexo”, pero no tengo derecho a usarte a ti para tal fin: “Quiero sexo, tómate una viagra y compláceme. Ahora”; “Quiero sexo, ábrete de piernas. Ahora”. Sí podemos encontrarnos en un entorno confortante para ambas partes, en el que ambas partes busquemos y demos lo mismo y entonces hacer este intercambio social. ¿Por qué ha de ser un intercambio social y no un intercambio económico? Porque en el momento en el que yo te digo: “Quiero sexo. Tómate una viagra y compláceme”. Y tú me dices: “Vale, pero si me pagas”, el sexo pasa a considerarse un privilegio del que paga y, tarde o temprano, por la dinámica del libre mercado, una obligación de quien lo facilita. Esto es, si yo con dinero ya no soy una persona abusiva sino un cliente: yo exijo y tú te adaptas. En el libre mercado los clientes no se adaptan a los negocios sino que los negocios se adaptan a los clientes. Yo sí podré mantener un ritmo de exigencias como persona compradora de sexo. Pero tú no podrás mantener un ritmo de selección de clientes, tarde o temprano tendrás que aguantar para seguir en el mercado, con la excepción de que las actividades de este mercado no se desarrollan en un despacho, en una fábrica o en un espacio público con testigos, sino en una cama y en tu coño o tu polla.

Trabajando los tabúes del sexo y trabajando la igualdad de hombres y mujeres en este ámbito, podemos imaginar Sex Clubs con la siguiente dinámica: yo, persona libre que tengo derecho a decir “quiero sexo”, sin que nadie me llame de ninguna manera por ser mujer y querer sexo, entro en el Sex Club para encontrar a otra persona o varias que también quieran sexo y me gusten. Yo quiero sexo y las otras personas quieren sexo. La relación es igualitaria, luego ya negociaremos si nos va el sexo duro, cariñoso, con patadas en el culo o charlas entre polvo y polvo. Somos dos o más personas y nos elegimos libremente. Eso sería un Sex Club en un contexto de igualdad. El otro tipo de Sex Clubs que nos quieren vender como igualitarios, no son igualitarios ni lo serán jamás. No hay relaciones iguales si una de las personas saca un fajo de billetes porque las otras, en lugar de sexo, quieren dinero. En el momento en el que yo quiero sexo y la otra persona quiere dinero, se establece una relación desigual que me lleva a pensar que el sexo es un privilegio o un derecho, que para tener sexo no necesito encontrar a otra persona que quiera sexo sino a otra persona que quiera dinero. En el momento en el que el sexo deja de ser el resultado de un intercambio social libre y se convierte en un privilegio o un derecho de una de las partes (la parte que paga), la otra parte deja de decidir, o al menos no lo hace en las mismas condiciones. La ley del mercado nos dice “El cliente siempre tiene la razón”, por favor, no pensemos que en el ámbito de la prostitución regulada esto será distinto y se tratará de una actividad que funcione de manera distinta a como funcionan las demás respecto a sus mercados. Esto no va a ser así, es absurdo pensar que sí. Así que vamos ahora la siguiente premisa que tomo como válida.

SEGUNDA PREMISA:
En un marco en el que dejamos de luchar para que el sexo sea ciertamente el resultado de un intercambio social libre y aceptamos barco: “actividad económica regulada”, tenemos una serie de realidades que afectan a todas las actividades económicas y, por tanto, tendríamos que aplicar. Aquí van dos:

a) Los negocios se adaptan a los clientes y no al revés. Los negocios que no se adaptan a los clientes acaban desapareciendo. ¿Es compatible esto con el hecho de que una persona que ofrezca sexo como actividad remunerada pueda elegir a sus clientes? No, no es compatible. Al final, para sobrevivir en el mercado, esta persona tendrá que adaptarse y aguantar. Lo que nos lleva al siguiente punto.

b) Las negociaciones que se establecen entre empresas y clientes parten de la base “El cliente siempre tiene la razón”. Esta base no va a cambiar en el mercado en los próximos años y el mercado de la prostitución, como actividad económica, no va a burlar esta base. El cliente, y lo vemos todos los días en nuestros respectivos trabajos, se siente con derecho a exigir el oro y el moro porque paga. Esta manifestación es humana, es normal y se da en el momento en el que una persona necesita un servicio y otra necesita dinero. Y aquí es donde la prostitución per sé vulnera los derechos humanos. No es lo mismo que un cliente se ponga a gritarte en la tienda a que un cliente se ponga a gritarte en la cama y te tenga a tiro en un espacio en el que solo estáis ese cliente y tú, desnudos. No es lo mismo que el cliente forcejee contigo para llevarse el artículo que tienes en el expositor, porque es el único que queda y lo quiere (aunque le hayas dejado claro que los artículos del expositor no estén en venta), a que el cliente forcejee contigo para practicar una penetración anal (aunque le hayas dejado claro que no haces eso). No es lo mismo que el cliente se equivoque y te exija algo que no habéis presupuestado (esto en el ámbito servicios pasa cada día) y discutáis en una oficina, a que el cliente se equivoque y en una habitación en la que solo estáis los dos, desnudos, te exija el alquiler de una parte más de tu cuerpo. Puede ser que a lo largo de tu vida, trabajando en una consultoría, en un comercio, en un servicio de atención telefónica, tengas incidencias muy molestas con clientes e incluso llegues sentirte humillada como profesional, porque “El cliente siempre tiene la razón” y el cliente se ciega, es una manifestación humana. Si tu profesión consiste en el alquiler de tu sexo y tu cuerpo desnudo, esa humillación profesional de la que hablamos y que todo hijo de vecino vive varias veces en su vida, en cualquier trabajo, pasa a convertirse en vulneración de derechos.

TERCERA PREMISA:
Por último doy por cierta la siguiente afirmación: “Los proxenetas y los puteros se lucran o se benefician de las desigualdades que se establecen en el sistema patriarcal. Se enriquecen y se benefician gracias al machismo y a la aceptación del abuso. Nada que les beneficie a ellos puede beneficiar a la lucha feminista”. ¿A quién beneficia que se regularice la prostitución? A miles de proxenetas y puteros que se callan, se mantienen en la sombra y dejan que nos peleemos entre nosotras debatiendo sobre prostitutas que desafían a las leyes del mercado y establecen un marco de relaciones idílico que ya quisiéramos tener todas y todos en cualquier otro trabajo.

Quiero compartir contigo este blog que trata de manera muy profunda y extensa el tema de la abolición: Traductoras por la abolición de la prostitución.

También tengo escrita una novela que retrata una realidad de la prostitución: la que vi durante seis meses entrevistando a prostitutas y entrando en prostíbulos para convencerme de que el sexo, como actividad económica, es una actividad que hay que regularizar. Como te imaginarás, esa investigación no me convenció de eso sino de lo contrario. Si quieres leer la novela, que se llama Amazonas Dormidas, puedes descargártela en Amazon. Si te dedicas al trabajo social y te interesa estudiar la novela por si pudiera resultarte útil en algún taller o lo que sea, me escribes a roshlym@yahoo.es, te la paso y tratamos de crear sinergias. Un abrazo y gracias por tu tiempo.

Fuente
https://judithbosch.wordpress.com/2016/12/06/por-que-soy-abolicionista/#respond Red


sábado, 10 de junio de 2017

Análisis de las propuestas legislativas que buscan reglamentar la prostitución en Argentina.

Apuntes para discutir el abolicionismo: Análisis de las propuestas legislativas que buscan reglamentar la prostitución en Argentina. Segunda Parte.
Por rcnacional -
 5 junio, 2017

Por Silvina Perugino, Abogada, Especialista en Género y Comunicación en etapa de tesina, integrante del Equipo Interdisciplinario de la Secretaría de Género de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

En los artículos anteriores propusimos lineas argumentativas para pensar, discutir y poner en tensión, diferentes tópicos acerca de la prostitución. Vimos la temática desde el punto del vista del marxismo, desde la relación intrínseca entre ella, el capitalismo y el patriarcado, desde los derechos humanos y el derecho laboral; en el último artículo analizamos el proyecto para regularizar la prostitución, que fuera presentado en el Congreso de la Nación, el cual ya ha perdido estado parlamentario.

Hoy traemos al análisis, los proyectos que buscan y buscaron reglamentar la prostitución en las provincias de Neuquén, Entre Ríos y Mendoza.

Los proyectos de ley para reglamentar la prostitución fueron presentados hasta el momento en seis provincias, en ninguna los mismos han llegado a ser debatidos; pretendemos a partir de estos artículos y más allá que las campañas de apoyo de estos proyectos plantean que los mismos reconocen derecho a -para nosotras- las mujeres en situación de prostitución-, para ellas -las trabajadoras sexuales-, analizar la letra de las leyes, el verdadero espíritu de las mismas, buscando llegar al fin real y concreto que se pretende legislar y los derechos que en definitiva se legislan en dichos proyectos de ley.

El proyecto presentado en la Cámara de diputados –y diputadas- de la Provincia de Mendoza fue de autoría de la Diputada Lorena Saponara (Frente para la Victoria – PJ), fechado por mesa de entradas el 17 de septiembre de 2014, tramitó con el nro. 67391, y no obtuvo tratamiento.

En la provincia de Neuquén, el proyecto que buscó reglamentar la prostitución o –al decir del proyecto- “el trabajo sexual”, fue presentado el 2 de diciembre de 2014, por el Diputado Eduerdo Fuentes (Nuevo Encuetro) tramitó bajo el registro de  proyecto 8939, expediente P-078/14, hoy archivado sin haber obtenido tratamiento.

Con respecto a la provincia de Entre Ríos, el proyecto fue presentado por la Diputada Gabriela Mabel Lena (Cambiemos) el 6 de octubre de 2016, tramita bajo el nro. de expediente 21618, con nro. de ingreso en mesa de entradas 2149 y se encuentra sin tratamiento.

En todos los casos, los proyectos fueron redactados e impulsados por la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR).

En líneas generales los proyectos son similiares, sólo exiten algunas diferencias en cuanto a órganos de aplicación, ya que los organigramas de organización de los estados provinciales varían de una provincia a otra. En términos generales y en cuanto a los ejes temáticos de los proyectos, vamos a destacar algunos conceptos que nos interesan específicamente para nuestros apuntes. 

Los proyectos consideran trabajo sexual (TS), a toda actividad de ofrecimiento o prestación de servicios sexuales de manera autónoma, voluntaria, individual e independiente en domicilio particular debidamente declarado ante el Registro correspondiente, por toda persona de uno u otro sexo, debidamente registrada/o según los medios establecidos por la presente Ley o la/s que la complementen en lo sucesivo, a cambio de una remuneración en dinero, especias o lo que se pacte según la libre autonomía de la voluntad de las partes para beneficio personal del/la trabajador/a sexual.

Con respecto a los deberes y obligaciones de las “trabajadoras sexuales”, determina la necesidad de cumplimentar los “requisitos legales” establecidos para obtener la “habilitación” para el ejercicio de la actividad. Esta habilitación se acreditará mediante el “carné profesional” dicho carné debe ser portado durante la jornada de trabajo a fin de ser exhibido a requisitoria de la autoridad competente.

Someterse a los controles médicos y psicológicos determinados por el organismo correspondiente, el cual deberá incluir sin excepción un examen semestral de HIV/SIDA así como la colocación de las vacunas contra HPV (Virus de Papiloma Humano) y hepatitis y portar durante la jornada laboral la libreta sanitaria donde consten los estudios obligatorios realizados como así también las vacunaciones recibidas.

Sobre estos puntos y teniendo en cuenta la existencia del carné, que se analizará más adelante, nos preguntamos cómo se conjugará la “actividad en domicilio particular” con la posibilidad que, según lo determinado por el articulado de los proyectos, la autoridad competente pueda requerir el carné en cualquier momento mientras se ejerza la actividad. Si pensamos en el ofrecimiento callejero, la reglamentación no deja de carecer de sentido, si pensamos en domicilios particulares los mismos quedarían bajo el desamparo que nuestra constitución asigna a la morada particular, salvo que, estos domicilio funcionen en la práctica como lugares específicos para el ejercicio de la actividad, pudiendo quedar sujetos, -cómo parece ser el fin de la ley-, a la inspección de la autoridad competente a fin de requerir carné habilitante a quiénes se encuentren llevando adelante dicha actividad. Es decir que el proyecto habla de “domicilio particular”, y sin embargo en el texto de la ley, ese carácter se les es quitado, y quedando a expensas de inspecciones en realidad se se les está asignado un carácter de “domicilio comercial” y por lo tanto público. La sombra de los cabarets aparece con claridad en la letra del proyecto de ley.

En segundo lugar, acerca de la habilitación y el carné, nos preguntamos -como lo hicimos en el artículo anterior- qué sucederá con quienes no deseen cumplir con dicha habilitación, y no deseen portar dicho carné, qué pasará con quienes ante el requirimiento de la autoridad competente no tengan carné para exhibir. La falta de excepciones a la regla enfrenta la letra de ésta ley con las consignas libertarias de quienes las promueven. La existencia tácita de sanciones ante la falta de “habilitación” tal como sucede con los locales comerciales, es una posibilidad claramente habilitada por el proyecto para la reglamentación, poco vemos hasta aquí de reconocimiento de derechos, mucho de exigencias procedimentales para las prostituídas.

Otra cuestión es la obligatoriedad de los estudios de salud y la libreta sanitaria, siempre más a la sombra del resguardo de los derechos de los prostituyentes que de los derechos de las prostituídas. En este sentido cabe una reflexión, la norma busca reglamentar una actividad determinada, esta reglamentación carece de requisitos para los consumidores, entendemos claro, que en términos comerciales los consumidores tiene derechos que deben ser protegidos, sin embargo, plantear la prostitución como una actividad comercial nos plantea necesariamente un cambio de paradigma, la comercialización ya no es de una cosa sino de un cuerpo, un cuerpo humano, entonces la coalición entre los derechos del prostituyente y los derechos de las prostituidas es insoslayable. El prostituyente tiene derecho a que quien se prostituye muestre mediante su carné habilitante que no se encuentra con una infermedad infecto contagiosa, ¿ Y la prostituída? ¿La prostituída no tiene derecho a saber si su prostituyente posee una enfermedad infectocontagiosa? ¿Un cuerpo se pondera más que otro? ¿La letra de éstas leyes a qué cuerpo protegen?

En el caso del proyecto presentado en la provincia de Neuquén, establece con respecto a la educación: “tomar las medidas tendientes a fin de culminar con el ciclo educativo obligatorio, sin excepción”, en este caso lo obligatorio es lo potencial y no la efectivización como en los puntos anteriores, refereridos a carné, habilitación y libreta sanitaria, de la misma manera se aborda la inscripción al régimen de monotributistas y rentas de la provincia de neuquén, se obliga a realizar las actividades “tendientes”, no así se exige la efectivización de la inscripción. Es decir que, en el momento que la ley trata derechos específicos, no los exige en concreto sino en potencial. El proyecto de Entre Ríos no contiene en este punto lo establecido sobre finalización de estudios, como parte de las obligaciones.

Con respecto a los derechos, llama la atención lo declarativo de los incisos, en los derechos no se establecen reconocimientos claros, con sus debidos procedimientos para ejecutarlos, sino que se consignan generalidades hoy vigentes en nuestro plexo legal, como por ejemplo en nuestra constitución y en los tratados internacionales, a saber: derecho al ejercicio libre de su trabajo, en igualdad de condiciones respecto de cualquier otro trabajador autónomo; a condiciones dignas de labor, libre de violencia, explotación y discriminación. Dentro de los derechos más específicos, la ley menciona derechos que no son nuevos, y que en la actualidad pueden ejercer las personas en situación de prostitución como: organizarse sindicalmente de modo libre y democrático para la mejor promoción y defensa de sus derechos e intereses; a inscribirse ante los organismos previsionales y de control respectivos a los fines de ingresar a los sistemas de seguridad social, tanto médico-asistenciales como de jubilaciones y pensiones previstos; a la defensa en juicio de sus derechos e intereses laborales. Sabemos que, desde el punto de vista social, los derechos son en la medida que materialmente podamos ejercerlos, el liberalismo se conforma con lo declarativo de los mismos. Estos proyectos declaran derechos ya existentes, más no establecen mecanismo de concreción para ellos, sí para las obligaciones.

Con respecto al organismo de aplicación en el caso de la provincia de Entre Ríos será la Oficina Provincial de la Protección al Trabajo Sexual (OPPTS) que funcionará en el marco del Ministerio de Trabajo; en la provincia de Mendoza se crea la Secretaría Provincial de la Protección al Trabajo Sexual (SPPTS), que funcionará dentro de la órbita del Ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos; en la provincia de Neuquén será la Secretaría Provincial de la Protección al Trabajo Sexual (SPPTS), la que funcionará dentro de la órbita del Ministerio de Desarrollo Social.

Entre las competencias más importantes de los organismos de aplicación se encuentra la de otorgar la habilitación para el ejercicio del trabajo sexual; arbitrar los medios para la incorporación de quienes ejercen el trabajo sexual, al régimen de jubilaciones y pensiones; gestionar programa de becas de educación primaria y secundaria para las personas que ejerzan el trabajo sexual y no hayan completado el ciclo educativo obligatorio (primario y secundario), como así también de quien requiera continuar con estudios terciarios o universitarios.

La autoridad de aplicación además será la encargada de brindar el curso para la obtención del certificado técnico habilitante, que brindarán los distintos órganos de aplicación,  deberá tener como mínimo exigible, contenidos relativos a: Legislación sobre trabajo sexual, Nociones básicas sobre Derechos Humanos, Derecho Constitucional, Derecho Laboral y Derecho Penal, Adicciones, Educación sexual y Salud e infecciones de transmisión sexual.

Una de las funciones más importantes que nos interesa desatacas es la de crear de manera obligatoria, en un plazo de treinta (30) días, el Registro Único de Trabajadores/as Sexuales de la Provincia del Neuquén, que dependerá de la Secretaría Provincial de Protección al Trabajo Sexual (SPPTS). Establece que dicho Registro guardará los principios de confidencialidad y sólo será revelado en caso de verse dañada la integridad física o moral de un tercero y bajo pedido judicial formal. Es interesante analizar el espíritu de la ley con respecto al Registro, la letra de la misma establece que estará a disposición de la justicia por daños a terceros, entendemos de esta manera que tanto la habilitacion, así como la entrega del carné, tiene que ver con el resguardo de los “clientes”.

Las leyes establecen la habilitación de un 0800 donde se tomarán las denuncias en caso de que un tercero esté  obteniendo rédito alguno de la prostitución ajena, siendo sancionado según lo determine el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Neuquén. Se tendrá en cuenta el vínculo del explotador con el/la TS, lo cual aumentará la gravedad del ilícito, cuando en realidad existe la línea 145 para las denucias de trata. En este sentido, resta conocer el sentido de una nueva línea, sino es el restarle preponderancia a una de las herramientas fundamentales de la ley nacional de trata. La dificultad de disgregar trabajos similares, en cuanto recursos estatales se refiere, parece no ser un obstaculo a la hora de habilitar nuevas herramientas superpuestas.

Por último, en los fundamentos de las leyes, se hace especial referencia al hecho que la prostitución no esta prohibida en nuestro ordenamiento legal, lo que esta prohibido por el mismo y configura delito es la explotación de la prostitución agena. Es importante esta referencia en el sentido que debe quedar claro que el estado argentino es abolicionista. El abolicionismo, no prohibe el ejercicio de la prostitución sino que persigue la explotación de la prostitución agena y busca establecer herramientas a fin de buscar solución para las mujeres, travestis y trans en situación de prostitución, buscando soluciones a determinadas situaciones de vulneración de derechos y teniendo un rol activo en cuanto ofertas laborales formales para dichas personas. De esta manera, al fundamentar en este sentido se plantea una discusión que no es tal, la falta de reglamentación de la prostitución de ninguna manera tiene que ver con la posicion abolicionista del estado, sino con cuestiones legales que hacen que el ejercicio de los derechos de las mujeres, travestis y trans en situación de prostitución no estan supeditados a este tipo de leyes, sino a que el estado asuma un rol activo en su posicion abolicionista. Además, y como vimos detenidamente, nada de la letra de estos proyectos de ley hacen pensar que el fin único sea la protección de los derechos de las personas prostituídas.

En síntesis, estos proyectos de leyes, que venimos analizando desde el artículo anterior, algunos más explicitamente otros menos, muestran claramente que la búsqueda pasa por otro lado. La búsqueda tiene más que ver con la protección de los prostituyentes, las obligaciones en cabeza de las personas prostituídas dan fe de la protección de los derechos a los prostituyentes, el derecho a la salud, el derecho a conocer el registro en caso de ser “dañado” mientras “consume”, el derecho a un estado que le garantice el consumo de la prostitución en una marco normativo de “seguridad” personal y legal, son proyectos, en definitiva, al servicio de una sociedad que sigue viendo a las mujeres sólo como objetos de deseo masculino.



http://radiocadenanacional.com.ar/2017/06/05/apuntes-para-discutir-el-abolicionismoanalisis-de-las-propuestas-legislativas-que-buscan-reglamentar-la-prostitucion-en-argentina-segunda-parte/#comment-2332

sábado, 3 de junio de 2017

Contra la prostitución: "Poner al servicio el cuerpo es un pilar del patriarcado"

Contra la prostitución: "Poner al servicio el cuerpo es un pilar del patriarcado"

La docente y activista Nora Pulido se planta del lado abolicionista en la discusión de género sobre la prostitución. “La muestran de una manera banalizada y con una especie de glamour ¡Como si fuese algo lindo o divertido!”, advierte. Como salida, busca generar puestos de trabajo fuera de los estereotipos femeninos.
Por Dolo San Pelegrini

Lomas de Zamora, junio 1 (AUNO)– El feminismo le brota de los poros y no lo puede disimular: “Poner al servicio tu cuerpo es un pilar del patriarcado ¡No es una práctica feminista!”. Y que quede claro de qué lado de la mecha está parada cuando habla de prostitución.

Nora Pulido es una ferviente militante feminista de hace ya casi 40 años. Hoy dicta el Seminario de Derechos Humanos con perspectiva de género en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ahí también trabaja como docente de la Cátedra Libre de Derechos Humanos. Su angustia por la problemática de la violencia de género es palpable. Por eso forma parte de la campaña abolicionista “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”.

En la actualidad se cruzan dos miradas —muy extremas— acerca de la prostitución. Una la justifica como trabajo. La otra propone revertir esa realidad. Cree que las mujeres merecen alejarse de ese ámbito que consideran tortuoso. Pulido y su equipo fusionan trabajo y lucha. Se proponen brindarles a estas mujeres las herramientas necesarias para que les retribuyan los derechos que les fueron quitados.
Nora exclama: “¡El sentido común es absolutamente conservador!”.

¿De qué manera aborda la lucha contra la prostitución?
Hace ya siete años que encaramos una campaña abolicionista abordando el tema de la prostitución, pero junto a las mujeres víctimas de ésta o de la explotación sexual. Hay un ida y vuelta. Además, hacemos un trabajo de acompañamiento y una lucha compartida por la búsqueda de los derechos que les fueron burlados. Son mujeres que desean salir de la prostitución. Y para eso les brindamos herramientas de contención y de formación, con el objetivo de que se inserten pronto en el ámbito laboralo.

Trabaja junto a las mujeres de la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (AMADH), que también piensan que el camino no es que la prostitución sea un trabajo. Por eso se separaron de la Asociación Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), y se ramificaron en lo que son hoy. “Trabajamos juntas con el fin de restituirles los derechos, ya que se encuentran en diversas situaciones de vulnerabilidad social porque la mayoría de las mujeres que entraron a la prostitución son personas carentes de educación o formación laboral. Son captadas tempranamente, y nosotras repudiamos la violencia permanente que tienen sobre su físico o su psiquis”.

Las condiciones de las mujeres en situación de prostitución deben ser angustiantes ¿Cómo es posible que soporten tanta violencia?
Para soportar esa situación tiene que producirse un enajenamiento, es decir, una disociación entre psíquis y cuerpo, y a la vez un posible consumo de drogas o alcohol, para poder lidiar con algo semejante. Son mujeres que tienen un profundo padecer psicológico, que tienen el conocimiento obnubilado. En la sociedad, pasan a ser el lote de personas no individuales, es decir cosas, porque hay una concepción arcaica que no cambia sobre que “tienen que estar las mujeres públicas”. Así está organizada la sociedad desde el año 3 mil antes de Cristo. ¿Y de dónde se recluta ese lote? Dentro de la gente cuyas condiciones sociales y psicológicas se encuentran más vulneradas.

¿Qué proyecto destacarías de su trabajo en contra de las redes de prostitución?
Estuvimos trabajando muy duro en la sanción de la Ley de Trata, que fue sancionada, pese a que recibió terribles modificaciones. También destacó que unos años atrás se consiguió la implementación de cursos laborales para las mujeres en condiciones de vulneración y prostitución. Uno de los cursos, rompiendo con el estereotipo femenino de peluquera o cosmetóloga, fue para formar electricistas.Fue un trabajo organizado por el Ministerio de Trabajo de ese entonces y un sindicato que daba la capacitación. Se extendió en la Ciudad de Buenos Aires y en Tucumán, Santa Fe y La Pampa.

Pulido discute con firmeza la postura que avala a la prostitución como una trabajo; “Algunas personas adhieren a eso porque lo muestran de una manera banalizada y con una especie de glamour ¡Como si fuese lindo o divertido! Yo creo que hay una confusión semántica y conceptual muy fuerte, porque lo fundamentan diciendo que “eso es una expresión feminista”, debido a que la premisa del feminismo es el tener derecho a tu cuerpo. Pero eso tiene que ver fundamentalmente con el aborto, el derecho a tu cuerpo de gestar cuando estés biológicamente dispuesta y tengas el deseo. El derecho a tu cuerpo de que no te discriminen, ni golpeen. De que no te abusen cuando seas niña, que es muy común, y que no te violen. Eso es el derecho a tu cuerpo.”

¿Defender el trabajo sexual entonces sería antifeminista?
Poner al servicio tu cuerpo es un pilar del patriarcado, no es una práctica feminista. La cosificación de las mujeres es antifeminismo. La prostitución no es una simple liberación sexual, es una liberación sexual patriarcal ¿Qué quiere decir? Que se bajen tabúes que antes existían, para que el mercado del acceso al cuerpo de la mujer sea más fácil y haya menos condena social. Son cuestiones que vienen de la mano del neoliberalismo. El neoliberalismo trae toda una concepción filosófica que hace ver que todas las transgresiones a las costumbres son divertidas, liberadoras y positivas.

¿Y qué busa con su trabajo en esa línea?
Las mujeres con las que trabajamos tienen muchas necesidades. Buscamos que se empoderen, que tengan seguridad en sí mismas. Por un lado, tratar de buscar una salida colectiva, por el otro, que tengan armas para reflexionar y trabajar intelectualmente. Yo siempre les pregunto a algunos educadores si ellos querrían para sus chicas una salida laboral como la prostitución, o si a los varones los están formando para que cosifiquen y usen los cuerpos. ¿Qué futuro queremos para esas personas? Que sean aceptadas en el sistema educativo y en el laboral, que se realicen ¿O ya están predestinadas a ser cuerpos vacíos para el uso indiscriminado?

¿Crée que hay un contexto que lo permite?
Es un negocio tan grande, que cada vez son más en el mundo, y en el Primer Mundo más. Ahí explotan a mucha gente migrante. Hay que entender globalmente al fenómeno ya que responde a las políticas neoliberales. Políticas que no piensan a la persona como un sujeto. Los que no sirven, no sirven. Nosotras tenemos una mirada revolucionaria, porque queremos y luchamos día a día, para que las sociedades cambien para mejor.

¿De qué manera podría hacérsele frente?
Con la regulación correcta de la Ley de Medios, más una fuertísima inversión en la educación sexual integral, sumada a mucha inversión pública. Se podría decir que de esta manera cambiarían un poco los paradigmas sociales. Y hago hincapié en un cierto control de los medios de comunicación porque, si bien está vigente la ley, no controla ni filtra imágenes negativas o cosificadoras de la mujer. Y no hablo de censurar, me refiero a controlar.

¿Qué es lo mejor de la militancia feminista?
Es muy linda la militancia feminista ¡Porque es entre hermanas! Porque juntas intentamos vencer todas las estructuras jerárquicas patriarcales. Cuando vamos a trabajar a los barrios nos despojamos de toda estructura de poder, que en nuestro caso sería el saber. Y tratamos de trabajar con técnicas de educación popular más horizontales, porque el saber es de todas. El saber de todas es el que circula, y el que nos nutre a todas.

Fuente
https://auno.org.ar/article/militancia-antiprostitucion-poner-al-servicio-el-c/


Lohana Berkins- El cuerpo recobrado

9 de marzo de 2012

El cuerpo recobrado

Para Lohana Berkins, dirigente travesti, presidenta de la Cooperativa Nadia Echazú, el reclamo de regular la prostitución es una trampa que podría “abrir la puerta a la más perversa de las explotaciones”. Desde su propia experiencia en situación de prostitución, Berkins polemiza con Elena Reynaga, la dirigente de Ammar que en este suplemento exigió un marco legal específico para lo que ella considera trabajo sexual. “La prostitución destruye la autoestima, recuperar el dominio del cuerpo es un acto de libertad”, dice Lohana, a la vez que describe y evalúa las nuevas máscaras de la trata, la inclusión de las travestis dentro del campo feminista y el juicio por Marita Verón.
  Por Sonia Tessa


A Lohana Berkins nadie le contó lo “siniestra” que es la situación de prostitución. Su propia historia de “dolor, ausencia, violencia y muerte” la llevó a abrazar el abolicionismo como una militancia mucho más allá de los discursos, con la construcción de otras realidades. Su voz se vuelve cantarina cuando cuenta que en la cooperativa de personas travestis y transexuales Nadia Echazú –que preside– los temas de conversación han cambiado, ahora se centran en las telas que necesitan para producir, en esa nueva posibilidad de proyectar la vida que significa el trabajo. Su risa contagia a través del teléfono al enumerar la creación de 10 cooperativas similares, y la confianza en que se abran “otras 20” desde la suya, que hoy forma parte del paisaje cotidiano de un barrio reacio al principio. Ahora, en cambio, disfrutan de las facturas que les regalan en la panadería. Nada de eso es el tema de la nota: Lohana rechaza las intenciones de regular la prostitución, que se niega a denominar como trabajo sexual. Por eso, polemiza con la secretaria general de Ammar nacional, Elena Reynaga, con afirmaciones maceradas a partir de una larga reflexión urdida desde cuerpos y vidas violentados, como una apuesta porque, afirma, “una de las tantas cosas que destruye la prostitución es la autoestima”.

¿Por qué rechazás la propuesta de regular el trabajo sexual?

–En primer lugar me parece que es una trampa en la cual nosotras no debemos caer porque ¿por qué vas a regular una actividad que está permitida en este país? ¿Qué estaríamos reglamentando? Para mí estas cuestiones son usadas por determinados políticos para establecerse en la agenda, saben que son temas controversiales, que generan un escozor en la sociedad. Tienen argumentaciones bastante débiles, primero ¿qué es lo que en realidad se estaría legalizando? Porque eso me lleva a preguntarme qué es lo que realmente se vende y se compra en la prostitución. ¿Es sólo la cuestión de la genitalidad? Me parece que no, que ahí subyacen muchas cosas mucho más profundas que en realidad tienen que ver con toda la sociedad. Desde ese lado no acordamos darle categoría de trabajo, cuál sería la condicionalidad. Eso nunca lo aclaran, ¿cuál sería la paridad entre la compañera y el cliente? Si bien eso en muchos otros trabajos no existe pero en este caso ¿qué se negociaría? ¿Desde qué posición? En cuestiones de derechos, no se puede separar a las compañeras en situación de prostitución de la realidad de subordinación de las mujeres.

¿Qué objetás a la calificación de trabajo sexual?

–Teniendo en cuenta que es un trabajo que ejercen compañeras que no saben leer ni escribir y están más allá de estos debates, esa denominación significa abrir la puerta sencillamente a las más perversas de las explotaciones. Como una persona que he sido atravesada por esta cuestión, y sobre todo ahora que viene el Día Internacional de la Mujer, nosotras le reclamamos al movimiento de mujeres que no sólo construyan un modelo de mujer, porque las travestis también somos víctimas de esto y sobre todo las niñas travestis. La alteridad no sólo se da hacia la mujer, también hay que ampliar este concepto. Nosotras somos fuertemente explotadas, excluidas de un sistema. Y otra es la cuestión de la emocionalidad, la subjetividad, ¿cómo se separaría lo que produce en sí la prostitución? La prostitución es una cuestión siniestra y si vamos a discutir con las compañeras sinceremos la agenda, debatamos las nefastas consecuencias que provoca en las personas que nos hemos visto sometidas a esta situación. Me parece una cuestión fundamental. Cuando rápidamente salen a sostener que la prostitución no es trata, ¿para qué se las trata a las mujeres? Para la prostitución ¿cómo hacemos para correr rápidamente a las sujetas de la situación?

¿Creés que a las mujeres que ejercen voluntariamente la prostitución no se las escucha, como señala la secretaria general de Ammar?

–Cuando se trata de situaciones de derechos, hoy se está avanzando bastante en un montón de situaciones que se pueden incluir y hay que correr los márgenes para que nuevas actoras seamos tenidas en cuenta en las discusiones donde se producen estas políticas. Un debate también muy fuerte es ¿quiénes no escuchan? Una cuestión que no es menor, si vamos a sincerar una agenda: las compañeras que se enrolan como trabajadoras sexuales son las que mayor financiamiento reciben tanto desde el punto de vista internacional como desde el Estado. ¿Quién no escucha o dónde se produce el ruido? Nosotras tampoco somos escuchadas pero no sostendríamos esto como un trabajo. También me parece que es extremar la violencia sobre nuestro propio cuerpo.

¿Qué creés que significa el juicio por el secuestro de Marita Verón para esta sociedad?

–Creo que tiene dos aspectos, el primero es la visibilización masiva por el lugar en el que se instaló Marita Verón dentro de la sociedad, de una problemática tan dura, por los grandes intereses de los monopolios y un capitalismo tan duro que trataba de mantenerlo oculto, y también que se empieza a develar toda la trama de toda la trata para prostitución. Se está develando todo lo que nosotras históricamente denunciamos, que no es que voy caminando y viene alguien y me levanta. Quien produce ese hecho tiene una trama de impunidad tan grande... Lo que está demostrando Marita Verón es la arquitectura en la que descansan estos ilícitos, el hotel donde está, quién la transportó, la casa donde la tuvieron, quién le da de comer, si la llevaron al exterior, quién permitió ese viaje. Es una red tan profunda que no incluye sólo a Marita y los captores, sino toda una trama de corrupción, que tiene un fuerte imbrincamiento con el poder político. El juicio también devela, y ésa es una de las cuestiones más importantes, la hipocresía de esta sociedad, porque por un lado condena que estén paradas en la puerta de su casa, pero por otro lado también hay una trama que sostiene estas redes. Los mismos que imponen justicia son los que amparados en la oscuridad de la noche y una red de impunidad producen estos hechos. ¿Quién la consumía a la compañera? ¿Esas personas no veían la televisión, no leían un diario? Esta situación que ella habrá demostrado permanentemente de angustia, de dolor, ¿no la veían? Ya estamos en situación de sentarnos, de debatir, sin producir fundamentalismos, decir que ésta es la realidad. Lo que a mí sinceramente me paraliza es cómo puede desaparecer una persona, la situación de indefensión de las mujeres, cómo el espacio público se tornó tan peligroso que una mujer, una chica no puede salir a la calle sin exponerse a esta violencia. Creo que Marita va a aparecer, ya marcada de por vida, va a quedar marcada por ese dolor. Todos estos relatos que se escuchan en el juicio contrarrestran con los que dicen que están ahí porque les gusta, la pasan bien, ganan buen dinero. ¿Qué contestan a esto las promotoras del trabajo sexual, que las describe como las ninfómanas del placer de otro, no del placer de nosotras?

¿Hay trata de personas travestis y transexuales?

–No conozco casos de trata, pero sí de explotación. Cuando hablo de la arquitectura en la que descansan estos ilícitos, no es casual que el 80 por ciento de las travestis provincianas vivamos en la Capital Federal y en las capitales de cada provincia también viven las compañeras travestis que escapan de sus pueblos urgidas por la pobreza y por los fuertes controles sociales, moralistas. Entonces, llegan a sistemas totalmente armados, a hoteles donde les cobran cifras siderales por habitaciones de pésima calidad, al bar donde puede parar, el taxista que la va a trasladar, también los modos de explotación van cambiando. Por ejemplo, ahora no necesitan ir a tratarlas, a llevarlas a la fuerza, simplemente hay una persona que les ofrece dinero para llevarlas a Europa y ellas tienen que devolver como seis meses más el valor de ese boleto, les van imponiendo multas. La red de explotación es una forma mucho más moderna de trata. La compañera no vuelve nunca más porque termina adquiriendo una deuda tan grande. No en la Argentina, pero sí en países de Centroamérica he visto niñas travestis que les consiguen documentos de adultas y las llevan a la gran red de trata de Europa y Estados Unidos.

Y está la exclusión social, que obliga a las travestis a prostituirse.

–Por eso nosotras no lo tomamos como un trabajo, porque termina siendo la posibilidad más cierta que tenemos, a pesar de que hemos avanzado, muchos compañeros activistas conocidos y conocidas han ingresado al Estado, han obtenido trabajo y, sin embargo, las travestis no estamos en la misma situación. De nosotras, ¿quién es empleada? Siempre digo que tengo más amigas, amigos, títulos y honores que dinero. No hemos ingresado y estamos luchando para que el Estado genere políticas concretas hacia nosotras; de hecho el Senado nacional está en deuda porque tiene que tratar la ley de identidad. Hay muchos mecanismos que hay que ir destrabando (para hacer un juego de palabras con las travas) para que podamos ser ciudadanas en las mismas condiciones que cualquiera, no con privilegios. Como dice Judith Butler, todavía es bastante evidente la precariedad de nuestras vidas, somos bastante precarias, todavía no hemos llegado a puestos decisorios, a puestos electivos.

En ese sentido, ¿cuál es el valor de la cooperativa?

–Es para mí la experiencia más maravillosa que he atravesado, haber generado una materialidad concreta, que las compañeras vieran que tenemos una casa, un taller, máquinas, porque es más fácil mantenerse en la condición de víctima que aceptar el éxito o valorar los logros. Lo difícil es desaprender los códigos de la violencia cuando fuiste criada en esos códigos, que nos estemos dando la oportunidad de crecer, que las compañeras que tenían que permanecer originalmente seis meses estén hace cuatro o cinco años y que ninguna se quiera ir, y las que se van es porque han logrado entender y aceptar el valor del empleo como organizador de nuestras vidas, o porque se han puesto un emprendimiento. Y siempre con esta cuestión muy fuerte de romper con la premisa que nos habían puesto, de “travestis es sinónimo de prostitución”. Yo no tengo una moral victoriana, la que quiera ejercerla, que lo ejerza, pero no bajo la modalidad sindical ni calificada como trabajo. Ahora, las que no, después darle sentido a nuestra propia vida, ya no somos la travestitas de diez años atrás que estábamos todos los días tiradas en el hotel esperando la noche para prostituirnos, ahora ha cambiado nuestra vida, la temática de lo que hablamos, estamos peleando por las telas. Estamos construyendo la autoestima, que es una de las cosas que destruye la prostitución, porque se siente esto de no sirvo para nada, soy una basura, la policía nos mataba a golpes, nos encarcelaba, venía un fiolo y nos rompía la cara a golpes y nos parecía bien. Ahora estamos construyendo nuestro propio relato. Cómo íbamos a generar algo si desde niñas somos condenadas a la nada, somos tratadas como una basura, ahora tenemos que cambiarnos y creernos lo que hacemos.

¿Cómo llegaste a la posición abolicionista?

–Cuando yo entendí que la prostitución no sólo dependía de mí, no la había inventado yo, sino que era un sistema mucho más perverso y más fuerte, en el que yo estaba inmersa. Cuando empecé a plantearme esas cuestiones desde la perspectiva de los derechos humanos. Y por todo el siniestrismo que viví en la prostitución, porque sería el relato más amargo de nuestras vidas, lleno de dolor, de muerte, de ausencia, de violencia sobre nuestros cuerpitos. Primero luchar para cambiar mi propia vida, porque la prostitución no es una cuestión que yo desee para nadie. Pero si la elegís, la estás eligiendo, aun así que puedas poner condiciones dentro de esa elección: que no te encarcelen, que no te cobren coima, que no te exploten. Si bien creo que hay que aggiornar el abolicionismo, soy absolutamente abolicionista. La recuperación del cuerpo es uno de los actos más fuertes de libertad. Eso me hizo acercarme, declararme y ser.


lunes, 3 de abril de 2017

Åsa Regnér: «Los jóvenes en Suecia ya no aceptan pagar por sexo»



Åsa Regnér: «Los jóvenes en Suecia ya no aceptan pagar por sexo»

La ministra sueca de Igualdad de Género es la promotora de un importante cambio de mentalidad: la prostitución no es un oficio, es «explotación» y es responsabilidad de su clientela
ÉRIKA MONTAÑÉS Madrid01/04/2017 20:35h - Actualizado: 02/04/2017

La multa por adquirir servicios sexuales en calles de Suecia como las de Estocolmo es de 5.000 euros. Una cifra que solo recae en quien «compra», nunca en la prostituta, que se entiende no ejerce «el oficio» más antiguo, sino que está siendo explotada. Este cambio de mentalidad, de 180 grados, lo promueve la ministra del Partido Socialdemócrata Sueco Åsa Regnér, que ha dado en Madrid una charla sobre cómo se contiene la prostitución callejera.

Explíquenos el modelo contra la compra de sexo que han impulsado...
Hemos penalizado la compra de servicios sexuales porque pensamos que debe ser un delito. No es un negocio entre dos personas, como cualquier otro, si no que vemos la prostitución como explotación. No ha sido por casualidad que hayamos penalizado al cliente. Puede tener hasta un año de cárcel o multas, dependiendo de la situación, de 5.000 euros. Estamos en pleno debate, porque hay organizaciones que opinan que debe considerarse como un delito aún más grave.

En España cada vez hay más veinteañeros en clubes de alterne. ¿Cómo se logra que no vayan?
Nosotros introdujimos esa ley en 1999 y una de las razones ha sido educativa. Era una manera del Gobierno sueco de encauzar el tipo de sociedad que queremos; no queremos que la gente pueda comprar los cuerpos de otras personas y eso ha tenido efecto en la generación más joven, así que, ahora, midiendo opiniones y actitudes entre jóvenes, se ve que hay un nivel de no aceptación del sexo pagado muy grande. Por supuesto hay excepciones, no somos un paraíso. Además, esta ley tiene casi 20 años y siempre hay que ir renovando la información, por eso vamos a modernizar la educación sobre la sexualidad. Y otra cosa es que vamos a lanzar un programa en relación a los recién llegados a Suecia, porque hemos recibido en 2015 más inmigrantes que ningún otro país (somos 10 millones y recibimos 160.000 refugiados) y ellos tienen que tener la oportunidad de enterarse de la legislación sueca y su manera de pensar en igualdad de género.

Cuando dice que Suecia no es un paraíso, ¿a qué país querría parecerse?
—Lamentablemente no hay ningún país con igualdad de género, porque eso significaría que no tendría brechas salariales y nada de violencia de hombres a mujeres; no conozco ningún país con esa situación. Por suerte, sí que hay un debate global vivo sobre igualdad de género. Cada gobierno tiene que encontrar sus herramientas y nosotros hemos llegado a cierto nivel.

Del 0 al 100, ¿a qué nivel?
—Difícil de decir, pero en los rankings mundiales estamos en el nivel alto.

¿El consumo de sexo pagado bajó a raíz de la ley o se mantiene?
Cuando se hizo la ley, la prostitución callejera se redujo el 50%. La legislación tuvo un impacto grande. Ahora esas cifras tienen unos ocho años. También se notó que las bandas organizadas evitaron Suecia porque esa ley establece un obstáculo para los traficantes de personas; y otro impacto fue en las actitudes de la nueva generación que ya no acepta como antes la compra de servicios sexuales.

¿Qué necesita España para luchar contra el consumo de sexo exhibido en plena calle? Aconséjenos.
Nosotros hemos nombrado un embajador sobre tráfico de personas, porque los crímenes relacionados con la prostitución también son parte del crimen organizado. Lo vemos como una manera de frenar la trata. Es una cadena positiva, porque no solo se llega al primer delito. Noruega, Francia e Irlanda han aprobado una legislación similar. En Grecia trabajan en ello. Es una buena herramienta, no la única.

Al visitar Estocolmo uno comprueba que no hay prostitución callejera, tampoco mendicidad. ¿Cómo se hace?
Ahora sí hay indigentes en las calles, ciudadanos europeos en situación vulnerable que buscan una vida mejor. Es cierto que como se corre un riesgo comprando sexo en la calle, no hay, aunque no se puede decir que no exista porque también se vende por internet.

En Suecia, cada denuncia de una mujer suma como violación, lo cual hace que los registros de abusos sexuales se disparen. ¿Esto es así?
Hemos introducido un cambio importante en la ley: ahora se definen más actos como violación (por ejemplo, sexo con menores con independencia de la edad; de si hay o no penetración) y por eso subieron las tasas.

Su reciente estrategia contra la violencia doméstica, ¿qué medidas trae?
Acabamos de presentarla. Además de la educación, realmente veo la igualdad de género como un proyecto de libertad. Tenemos subvenciones estatales para que haya casas de acogida por obligación en todos los municipios, también tenemos el foco puesto en la violencia de honor porque eso, lamentablemente, existe en ciertos grupos en Suecia. Tiene que ver con la migración, pero también con la segunda generación; el control sobre una mujer no se puede aceptar en Suecia. Hemos introducido también en algunas profesiones (abogados, médicos, policías) la obligación de pasar cursos de violencia para detectarla, y apoyar y proteger a sus clientes y pacientes.

¿Tienen un problema con la inmigración como sugirió Donald Trump?
Cuando citó algo que ocurría con la inmigración en Suecia, no sabíamos de qué hablaba, en realidad.

¿Qué opina de Trump?
Es un presidente electo, tenemos que cooperar con EE.UU., aunque en temas de igualdad de género no sabemos mucho de su agenda, así que vamos a ver.

http://www.abc.es/sociedad/abci-regner-jovenes-suecia-no-aceptan-pagar-sexo-201704012035_noticia.html

viernes, 24 de marzo de 2017

Argumentario a favor de la prostitución y conclusiones “lógicas”




Argumentario a favor de la prostitución y conclusiones “lógicas”
Pilar Aguilar
Analista de ficción audiovisual y crítica de cine. Licenciada en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales por la Universidad Denis Diderot de París. Lee el blog de cine de Pilar Aguilar: http://pilaraguilarcine.blogspot.com.es

Los partidarios de legalizar la prostitución manejan un argumentario muy repetitivo. Resulta entretenido desgranar los doce puntos principales de sus prédicas e ir extrayendo conclusiones.

1. Dicen que si no somos prostitutas no podemos opinar ni de la prostitución de las mujeres prostituidas. Conclusión: de igual modo, solo quienes pintan pueden hablar de los pintores o de la pintura; solo los funcionarios pueden opinar sobre sí mismos y sobre la función que realizan. Y así sucesivamente ¿no?

2. Dicen que quienes nos oponemos a la prostitución somos blancas y burguesas. Me maravilla que posean un fichero completo de todas nosotras –con foto y declaración de la renta incluidas, claro-. Pero supongamos que lo tienen y vayamos a las conclusiones: entonces ¿quienes no son mujeres blancas burguesas apoyan la prostitución? O sea, todos los hombres del planeta, más todas las mujeres asiáticas, amerindias, negras, etc… más las blancas no burguesas… Madre santa ¡cuatro gatas perdidas en ese océano de 7400 millones de personas que pueblan la tierra! No merece la pena ni que se peleen con nosotras.

3. Dicen que somos antisexo. Conclusión: sexo no es deseo y placer compartidos. Sexo es que un tipo al que no deseas te meta sus genitales por donde él quiera y use tu cuerpo para su placer.

4. Dicen que somos beatas y conservadoras. Conclusión: por raro que parezca, lo ateo y descreído es lo que siempre han bendecido todas las religiones –abiertamente o bajo cuerda- hasta el punto de que algunas tenían templos con prostitutas al servicio de los creyentes. Y, por rarísimo que parezca, lo innovador es lo de toda la vida: aceptar que cualquier hombre, por el hecho de serlo, pueda tener acceso a los cuerpos de las mujeres previo pago (y si se tercia, gratis, que por 20€ de diferencia no nos vamos a poner tremendas).

5. Dicen que tenemos un concepto “estrecho y ruin” de lo que es ese “trabajo” puesto que no solo se trata de que -20€ mediante- los hombres les metan sus genitales por donde les quepan. Que no, que qué va. Que algunos les piden que los azoten y fustiguen. Conclusión: cuando el “cliente” –que es quien manda- manda a la “mandá” que le pegue, la empodera más si cabe (digo “más si cabe” porque según los pro-legalización, lo otro también empodera).

6. Dicen que, según Deleuze (sí, habéis leído bien, Deleuze) el deseo es construido. Eso es lo que las feministas siempre hemos afirmado y sostenido (y desde antes de Deleuze). Conclusión: puesto que el deseo es construido, nada impide que se eduquen hombres cuyo deseo “construido” requiera considerar a las mujeres como iguales y no como receptáculos de sus genitales.

7. Dicen que si nos oponemos a la prostitución, nos oponemos a la libertad de las mujeres. Primera conclusión: las mujeres, cuando son libres, “se meten a putas”. Esto es lo que siempre ha alegado el patriarcado para justificar la necesidad de mantenernos encerradas y estrictamente controladas: igual que “la cabra tira al monte”, nosotras, si tenemos libertad, nos da por prostituimos. Segunda conclusión: aplicando la misma lógica, cuando denunciamos y combatimos el maltrato y la violencia, nos estamos oponiendo a la libertad de las mujeres maltratadas pues, en muchos casos, ellas, en “libertad”, conviven o mantienen una relación con sus maltratadores incluso durante años. Al enfrentarnos y denunciar el maltrato, coartamos la libertad de las maltratadas. Cuesta creerlo ¿verdad?

8. Dicen que no entendemos que comer pollas es un arte (pollas de cualquiera que pague por ello, aclaro). Primera conclusión: chicas, las que aspiráis al arte en cualquiera de sus modalidades (pintura, escultura, música, teatro, cine, etc. etc.) olvidaos. Aquí tenéis una rama artística extraordinaria. Segunda conclusión: quizá habría que instaurar el premio de las Bellas Artes en esta modalidad. Tercera: a las nigerianas, rumanas, ucranianas, rusas, chinas, etc. -en fin, a esas mujeres que andan tiradas por calles, parques, carreteras o encerradas en los puticlubs- se les debe explicar (a fin de empoderarlas) que, cuando chupan la polla de un tipo, se convierten en artistas. Les va a costar creerlo… Aunque casi seguro que ellas renunciarían gustosas a tal honor y se conformarían con ser libres y disponer de medios suficientes para vivir con dignidad.

9. Aseguran que a las prostitutas les gusta chupar pollas y, por lo tanto, no solo dan placer, sino que también reciben. Aunque, al mismo tiempo, dicen que lo hacen porque, al no ser blancas burguesas como nosotras, solo tienen esta opción para ganarse la vida. Y añaden que más tontas somos nosotras por hacerlo sin cobrar. Entonces, según eso: ¿las prostitutas lo son por dinero o por placer? ¿por las dos cosas? ¿resultamos subnormales si solo consideramos placenteras las relaciones sexuales con quien deseamos? Como no hay manera de aclararse, en este punto no es fácil sacar conclusiones. No concluyo nada, pues.

10. Dicen que somos odiapollas (sí, literal). Conclusión: la que no quiera tener trato con cualquier polla del mundo mundial que pague por ello, no es porque desee elegir con cuál o cuáles sino porque las odia a todas. Y, a la inversa, se deduce que, si te gusta una, te tienen que gustar las demás. Hala.

11. Dicen que si ese “trabajo” no está dignificado es por nuestra culpa, la de las abolicionistas. Conclusión dubitativa: ¿antes de que hubiera movimientos abolicionistas estaba bien considerado ser prostituta? ¿no están confundiendo el hecho de que los puteros las usen con el hecho de que las respeten? ¿han oído hablar a los puteros entre ellos sobre las prostitutas? Es más, si las respetaran ¿podrían follárselas tan “alegremente”? ¿podrían considerarlas “ganao”?

12. Dicen que las abolicionistas tenemos de nuestra parte los medios y todas las plataformas. Conclusión: no leen periódicos (digo, porque si lo hicieran verían páginas y páginas de anuncios de prostitución); no ven películas (porque si lo hicieran verían que para una que presente un panorama crítico hay aproximadamente cien laudatorias); no van por las calles recogiendo del suelo o de los parabrisas flyers, ni ven vallas publicitarias… O sea, yo no sé de qué país están hablando.

Muchas conclusiones son estas pero mi conclusión general es sencilla: no se puede defender lo indefendible

Fuente.
http://www.tribunafeminista.org/2017/03/argumentario-a-favor-de-la-prostitucion-y-conclusiones-logicas/