viernes, 4 de noviembre de 2016

Apuntes para discutir el abolicionismo – “El debate sobre la prostitución”

Apuntes para discutir el abolicionismo – “El debate sobre la prostitución”
Por Silvina Perugino,  
Abogada, Especialista en Género y Comunicación (En etapa de Tesis) e integrante de la Secretaria de Género- Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP

El debate sobre la prostitución está abierto, y no sólo entre las filas del feminismo sino que atraviesa la sociedad en su conjunto. Una fuerte campaña nacional e internacional para considerar la prostitución como trabajo, cruza la realidad social en la que vivimos, los lobbies en favor de la reglamentación son cada vez más fuertes. Proponemos, a través de una serie de artículos, pensar la teoría abolicionista a la luz de los argumentos del reglamentarismo, intentando desmenuzar sus implicancias sociales y políticas.

Las posiciones acerca de la prostitución, en líneas generales, se resumen en tres: el prohibicionismo que plantea terminar con la prostitución a través de la represión, tanto de prostituyentes como de personas prostituidas; el reglamentarismo que plantea la necesidad de reconocer a las personas en situación de prostitución como trabajadoras sexuales y enmarcarlas en un régimen legal; y la postura abolicionista que plantea la necesidad que el Estado impulse políticas públicas encaminadas a generar posibilidades reales de acceso al mundo laboral para personas en situación de pobreza en general y de prostitución en particular, independientemente de quien, teniendo todas las posibilidades de desarrollarse en el mundo laboral, decida prostituirse. El debate entre estas dos últimas posturas es el que resulta sin dudas, más interesante para el análisis.

Uno de los argumentos más fuertes dentro de la postura abolicionista, es la equiparación al ejercicio de la prostitución con la esclavitud, o al menos con alguna forma de ella, en cierta en medida y en determinadas condiciones, en el siglo XXI.

Resulta difícil pensar pacientemente que, aún en la actualidad somos capaces de naturalizar formas de sometimiento humano similares a los sistemas esclavistas del siglo XVI. Esa idea, en principio genera un rechazo guiado a primera vista por los avances en Derechos Humanos que las sociedades han llevado adelante.

Sin embargo, uno de los argumentos del reglamentarismo nos retrotrae necesariamente a esa época. Marca, esta corriente, la necesidad del reconocimiento de la prostitución como un trabajo a partir del derecho a la libre determinación de las mujeres. Y aquí está la clave.

En épocas donde comenzó a discutirse la idea de la esclavitud y del poder político, los teóricos contractualistas, ensayaron la ficción jurídica del “contrato social” a partir del cual las personas libres y soberanas renunciaban en cierta medida a estos atributos y los cedían a otros a fin de ser gobernados por estos últimos, esto se llevaba a cabo a través de un contrato. Esta idea, acuñada desde la más íntima convicción anti-monárquica tuvo un obstáculo importante en su desarrollo, ya que sus teóricos, no acuñaban tantas similitudes con respecto a la esclavitud, la misma seguía siendo un punto en discusión: ser anti-monárquico no necesariamente los posicionaba como anti-esclavistas. Así, la disputa del poder a la monarquía, se daba desde una burguesía que, tomaba para dicho fin, la bandera de los Derechos Humanos, más sin reconocer a la humanidad en su plenitud: de esa humanidad quedaron excluidos/as esclavos/as y mujeres.

De ésta manera, la esclavitud va a sobrevivir un tiempo más y la teoría deberá ensayar argumentos con los cuales sostener, dentro de la perspectiva de la libertad individual fundante del contrato social, el sistema esclavista.

La clave va a estar puesta en la libertad. La libertad que tenemos los seres humanos para decidir sobre nuestras vidas, sobre nuestros cuerpos, hasta incluso decidir sobre nuestra propia libertad. Así, la dimensión de la decisión sobre nuestros cuerpos pendula entre la libertad y el liberalismo.

Según el liberalismo de Locke, uno de los teóricos contractualistas, el hombre es libre de decidir su propia esclavitud, digamos que aun con la espada del amo en el pecho, el esclavo es por un instante dueño de decidir sobre su propia libertad. Hoy, esta idea de contrato entre esclavo y esclavista, esta desechada. Sin embargo en el plano sexual, va ganando terreno, ¿Tal vez porque se basa en pilares anteriores a la esclavitud? También se va perfeccionando, buscando la misma salida que los estados modernos y burgueses encontraron con la esclavitud: convertirla en trabajo asalariado.

La feminista Carole Pateman en su “Contrato sexual” plantea que antes que los varones se pusieran de acuerdo con la forma de ser gobernados, ya habían dejado a las mujeres presas de aquel contrato, que le da nombre a su libro. Ese contrato las objetiviza, las corre del espacio político, pasan a ser “propiedad del varón”, en todo caso es él quien las representa. De allí se desprende según la autora la ley basamento del patriarcado que es: la ley del libre acceso por parte de los varones al cuerpo de las mujeres. Esta, es la premisa que el patriarcado debe garantizar para su subsistencia.

Ese acceso del que habla Pateman, se cumple básicamente con dos contratos: el matrimonial y el de prostitución, para la autora estos contratos son subsidiarios, es decir, no puede existir el uno sin el otro. La idea de familia monogámica y monoparental necesita la institución “prostitución” para sostenerse. Los atributos sexuales que el sistema patriarcal asigna al varón, no puede desarrollarse sin la prostitución. El instinto sexual del varón es, en términos patriarcales, incontenible y por definición extremadamente lujurioso, cuestiones no permitidas para el estereotipo patriarcal de la mujer-madre, se crea entonces la figura de la prostituta a la que sí le es “permitida” cierta conducta sexual. Por ello estos contratos son subsidiarios, van de la mano, se complementan, son dos caras del mismo sometimiento. Los dos son contratos de sujeción: la prostitución no es la liberación de lo oprimida mujer casada, la prostitución sostiene al contrato matrimonial.

Siguiendo a Pateman entonces, este contrato sexual del que habla y las instituciones matrimonio y prostitución son anteriores al esclavismo. Engels, también hará un planteo en ese sentido. Estas instituciones van a sujetar a la mujer bajo el poder político y sexual del varón, luego los varones harán el contrato político entre ellos, aquí la mujer ya no es libre de decidir.

Se ha recorrido un largo camino en cuanto al derecho a la libertad, pero ese avance parece estancarse en el terreno sexual, a nadie se le ocurriría hoy en un caso de esclavitud laboral pensar en que puede soslayarse la responsabilidad legal del esclavista, si media consentimiento; con lo sexual sucede algo distinto. La voz de la mujer, silenciada por años, aquí cobra un valor inusitado, y la libertad de decisión para prostituirse cobra una envergadura poco probable en lo que respecta a la historia de la prostitución. Siguiendo esta línea de pensamiento, la libertad personal puede justificar cualquier menoscabo en el propio cuerpo, cualquier sometimiento a la autoflagelación; puede que en algunas oportunidades actos de este tipo puedan no evitarse pero, ¿El estado debe garantizar el espacio para que se desarrollen?

Otra idea que es necesario abordar es la idea de “Libertad”, entonces cabe preguntarse: ¿La libertad es una idea absoluta? ¿Es lo mismo la libertad de una niña nacida en una familia de la oligarquía argentina que asiste al Colegio Liceo Franco Argentino, que la de una niña nacida en una “villa” y que sale a la calle a pedir limosnas desde los 6 años, o la de una niña travesti que es expulsada de su hogar cuando decide su identidad de género? ¿Todo es lo mismo? ¿Libertad para decidir es igual a reglamentar la explotación? ¿O libertad será generar una situación de igualdad material, para que realmente la decisión sea tomada sin condicionamientos?

El liberalismo, desde su propio nombre entraña una trampa, tal vez la más terrible dentro de las teorías políticas, la trampa de hablar de la libertad desde un lugar abstracto, desde un imaginario ideal, y sin problematizar el concepto. La libertad no en sentido de acceso material a los derechos, sino desde la concepción intimista, personal. La libertad no como un concepto político sino como un sentimiento emocional, “sentirse libre” para decidir, “ser libre” desde la sensación, más allá de lo que pase en el día a día. La idea de sentirse libre, desvinculado de la situación material en la que se vive.
El discurso reglamentarista hace hincapié en la libertad de elección, de la libertad de elegir sobre nuestros cuerpos; sin embargo al “trabajo sexual” ligan indefectiblemente la situación de pobreza de las “trabajadoras Sexuales”, nos preguntamos entonces ¿Cómo se relaciona la pobreza material con la idea de la elección en libertad? ¿La pobreza no actúa como condicionante de esa libertad? ¿La pobreza como condicionante es asimilable a otros condicionantes de personas que no están atravesadas por la misma?

El liberalismo encontró obstáculos determinantes a las ficciones que desde su seno pretendían justificar la esclavitud, seguramente también ha encontrado nuevas formas de explotación de la clase que exceden este articulo, el feminismo deberá concentrar parte de sus fuerzas en poner frenos a los avance del liberalismo o el neo-liberalismo en el terreno sexual, en cuestionar la legitimación de una de las formas más brutales de esclavitud moderna, en evitar que el cuerpo de las mujeres sea terreno donde el capitalismo despliegue su batalla de ideas, imponiendo una de sus más importantes
premisas: que todo, absolutamente todo, hasta nuestra propia libertad es negociable y tiene un precio.

 Fuente

http://radiocadenanacional.com.ar/2016/10/12/apuntes-para-discutir-el-abolicionismo-el-debate-sobre-la-prostitucion/
¿Por qué los hombres van de putas?
El comentario de Juan Francisco Rojo 
Palencia 28/10/2016 -

Cuando los machitos van de putas. No preguntan. No quieren saber. Sólo buscan saciar sus más bajos instintos. Poco les importa la historia que puede haber detrás de la mujer que les proporciona el supuesto placer. ¿Qué más da la sordidez que se esconde detrás de la prostitución cuando lo único que se busca es la satisfacción animal?

Recientemente, la Plataforma por los Derechos de las Mujeres de Palencia programaba un acto que contó con la presencia del profesor de Derecho de la Universidad de Córdoba, y miembro de la Red Feminista de Derecho constitucional y de la Red de Hombres por la igualdad Octavio Salazar. El título de la conferencia no podía ser más gráfico: ¿Por qué los hombres se van de putas?

Y el cuerpo a mí me pide una respuesta rápida: porque a veces los tíos, no todos cierto es, somos más simples que el mecanismo de un chupete. Pero hay respuestas más profundas que ahondan en una condición, la de machito, que no deja en buen lugar a nuestra especie, la masculina.

La prostitución existe, porque hay sujetos que acuden a ella, señala el profesor. Y cuando analizamos esta realidad, nos olvidamos de ese concepto clave para centrarnos en la mujer. Al tipo que paga por el sexo le importa un carajo que pueda estar colaborando en un atentado contra la integridad física o moral de las mujeres. La calaña de muchos de estos individuos hace que ven a la prostituta como un objeto. Se sienten más hombres, se reafirman en su masculinidad. A fin de cuentas, ¿para qué plantearse más? Las putas están para lo que están y punto. Y luego está, tal y como señalaba el profesor, los que justifican la actitud del hombre en el argumento de que tiene una necesidad de sexo irrefrenable.

O sea que ir de putas es una opción más de ocio. Incluso en el cine tiene glamour. Ahí está el vergonzoso ejemplo de Pretty Woman, también señalado por el conferenciante. Y otro dato que ofrecía el experto y que nos invita a la reflexión: cada vez son más los jóvenes que acuden a la prostitución, alentados por las nuevas tecnologías que facilitan el acceso a la pornografía y el deseo de practicarla.

Están también los de la doble moral. Los casados, católicos y conservadores que salen a voz en grito en defensa de la familia y luego se van de putas porque, como dijo el profesor, es más barato que echarse una amante. No hay justificación para los puteros. Estoy con el profesor en que nos queda mucho por hacer en materia social y hay que arropar políticamente a las mujeres que piensan que no tienen otra salida.

Y, como también dijo Octavio Salazar, hay que hacer ver al putero que lo que él ve como masculinidad, es violencia. Y la prostitución es una manifestación más del ejercicio de la violencia. Sigo robando impresiones al conferenciante para concluir que queda mucho camino para sensibilizar y formar. Yo empezaré por mi entorno. ¿Y ustedes, qué están dispuestos a hacer para cambiar esta realidad?

Fuente

http://cadenaser.com/emisora/2016/10/28/radio_palencia/1477640527_882692.html
Nota: las negritas están en el original.


La cosificación de la mujer latinoamericana

15 de octubre de 2016

La cosificación de la mujer latinoamericana
En el marco de la Semana Europea por los Derechos de las Niñas, activistas advierten que numerosas latinoamericanas son víctimas de la trata en España y piden generalizar el castigo de quienes compran servicios sexuales.



En la imagen, la zona de tolerancia de Fráncfort del Meno.

“A las mujeres las captan los propios operadores de clubes y burdeles porque hablan español. Los promotores de la trata y la prostitución forzada de latinoamericanas están en España”, asegura Mabel Lozano, directora del documental Chicas Nuevas 24 horas, en entrevista con DW. En el marco de la Semana Europea por los Derechos de las Niñas, que empezó el lunes pasado (10.10.2016) y culmina este domingo (16.10.2016), activistas advierten de que la trata y prostitución forzada, también de menores, es un problema grave.

El fenómeno de la cosificación
“Vivimos en una sociedad que cosifica a las mujeres, las convierte en objetos. ¿Es ese el futuro que queremos para las niñas? ¡No! Debemos tener claro que, también debido al fenómeno de la globalización, buena parte de las mujeres que ‘compran’ los hombres en Europa vienen de países no industrializados”, sostiene por su parte Pierrette Pape, directora de campaña del Lobby Europeo de las Mujeres (EWL).
En España hay 300.000 mujeres forzadas a prostituirse en este momento; en Alemania son 400.000; en Bélica, 26.000; y en Francia, 20.000. Muchas de ellas son víctimas de tráfico humano. según estimaciones de EWL, basadas parcialmente en cifras de Havocscope, un grupo que provee información sobre las transacciones del mercado negro global
Según un informe de la Agencia de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), entre 600.000 y 800.000 personas cruzan las fronteras internacionales cada año como víctimas de la trata; 100.000 de ellas cruzan las fronteras europeas. Por otro lado, según Eurostat, el 62 por ciento de las víctimas de la trata se dedica al comercio sexual. Otro informe de UNDOC detecta la responsabilidad de las empresas.
 La cineasta española Mabel Lozano trabaja hace once años sobre el tema de la trata de muj
eres.


Mabel Lozano, cineasta española, directora del documental “Chicas Nuevas 24 Horas”.

Cortar la demanda
“España no es el único país donde se les explota; España es también país de tránsito hacia otros lugares de Europa”, agrega Lozano, quien tiene once años documentando la trata desde América Latina, Asia y países africanos como Nigeria, y clamando porque se co-responsabilice a los consumidores de servicios sexuales por el actual estado de cosas. “Ellos no hacen el amor, no tienen relaciones íntimas. Ellos lo que hacen es comprar carne; no son clientes, son ‘prostituyentes’ ”, agrega al respecto la directora de Chicas Nuevas 24 horas.
“El acceso de los traficantes de personas y proxenetas a las mujeres latinoamericanas es fácil y lo explotan. Lo hicieron en su día con las brasileñas, luego con las colombianas, ahora con las paraguayas. La ‘demanda’ de mujeres de Colombia ha vuelto a crecer, facilitada por el hecho de que ya no necesitan visas para viajar a Europa”, acota Lozano.
“En este gran negocio –el tercero después del tráfico de armas y del narcotráfico– siempre se ha ido tres pasos por adelante de la ley; no cabe duda de que la liberalización de las visas, en el marco de los acuerdos comerciales, aumentará el flujo de víctimas de trata hacia Europa”, advierte Lozano.
Por otro lado, “si no hay demanda, el negocio dejará de ser tan rentable”, añade Lozano. El documental Chicas Nuevas 24 horas muestra cómo los tratantes llegan a comunidades apartadas en Paraguay y Perú, donde captan a niñas y a adolescentes prometiéndoles trabajo y sueldos estables en negocios lícitos como los restaurantes.
  La eurodiputada española Inés Ayala Sender, que integra la comisión por los derechos de la mujer


Inés Ayala Sender, eurodiputada española.

Prohibir versus legalizar
Como campaña, la Semana Europea por los Derechos de las Niñas tiene lugar en un momento crucial, también porque Francia se sumó este año a Suecia en la penalización del consumidor de servicios sexuales.
“Aunque en su momento tuvimos esperanza en los modelos de Alemania y los Países Bajos –que legalizaron el trabajo sexual no forzado para integrar a quienes lo ejercen al sistema de previsión social y sanitaria, y para forzar a sus beneficiarios a reportar sus ganancias ante el Fisco–, el modelo sueco ha resultado más eficiente para conseguir la condena social y defender a las víctimas”, comenta a DW Inés Ayala, eurodiputada española, miembro de la comisión de Derechos de la Mujer en el Parlamento Europeo.
“Que el trabajo sexual no sea bien visto, como sí lo es en España, es uno de los elementos que disuadirían a los jóvenes de consumir y pagar por servicios sexuales y les permitiría tomar consciencia de que detrás del trabajo sexual, en muchos casos, hay una víctima de trata”, concluye Ayala.
Autora: Mirra Banchón (ERC)

Fuente:
http://www.dw.com/es/la-cosificaci%C3%B3n-de-la-mujer-latinoamericana/a-36036123



lunes, 12 de septiembre de 2016

Las prostitutas de los Juegos Olímpicos


Las prostitutas de los Juegos Olímpicos
EL PAÍS se sumerge en el día a día de un grupo de brasileñas que dejaron atrás los estudios, a sus hijos y a su familia para prostituirse durante los Juegos
Mujeres de varios Estados de Brasil están en Río para prostituirse durante los Juegos. Luisa Dörr
María Martín
Río de Janeiro 2 AGO 2016 - 16:57 CEST

Tres palmadas en el aire pueden tener un poder perturbador. Significan que un cliente está entrando y que la conversación y el descanso de los pies, alzados en tacones de 15 centímetros, se han acabado. Nadie te llama por tu nombre, ni te pide nada por favor. Es hora de levantarse, arreglarse la minifalda y fingir. Por la puerta entran dos jóvenes japoneses imberbes, con aspecto de nerds, que se sientan, en seguida, con una cerveza en la mano. A la altura de sus ojos están las piernas de una decena de mujeres con historias muy serias a sus espaldas, poco dinero y mucho maquillaje. Se disponen a elegir.

Estamos en un club nocturno de la turística Copacabana, a menos de dos semanas de los Juegos Olímpicos. Las calles de los alrededores arden con la presencia de decenas de mujeres que buscan dinero a cambio de sexo. Pero aquí dentro el aburrimiento reina hasta bien avanzada la noche. En los sofás, con los hombros cansados, pequeños hematomas en las piernas y largas uñas con esmalte fluorescente, seis mujeres de todo Brasil cuentan sus historias. La conversación continuará durante una semana en otro club nocturno, en el centro de Río, en el que trabajan de lunes a viernes, en el piso de lujo donde conviven con otras siete mujeres y en el taxi que las lleva diariamente a trabajar, en los clubes o hasta en la playa.

Cada una de ellas lleva tatuada una historia: hay una auxiliar de necropsia, una azafata de vuelo, una estudiante de fisioterapia, una aspirante a masajista con el Nuevo Testamento en el bolso y varias madres. También hay una miss y una futura ingeniera industrial que no quisieron conceder entrevistas. Todas ellas tienen en común tres cosas: se acuestan con hombres por dinero, odian su trabajo y han venido a Río a hacer una pequeña fortuna durante los Juegos Olímpicos. Comparten también el sueño de comenzar de nuevo: después de los Juegos, todas se imaginan recuperando una vida normal.



Quien trajo a estas mujeres a la ciudad, y continuará trayendo a más hasta el final de los Juegos, es un matemático que nunca había trabajado con prostitutas, que ha entrado en el negocio con un socio también sin experiencia. No pretenden hacerse ricos, pero se apresuraron a inaugurar un local en el centro de la ciudad para no perder el impulso turístico del evento que llevará la antorcha olímpica a pocos metros de allí. Decidieron atraer a mujeres de otros Estados porque los clientes locales dicen que se cansan de tener siempre las mismas ofertas, pero, en realidad, llevar a mujeres de fuera, alojarlas en un piso donde ellos mismos duermen y ofrecerles el transporte ayuda a tenerlas controladas y evita que falten al trabajo o que causen problemas por temor a ser expulsadas.

Es la hora del almuerzo en un piso de cuatro dormitorios en una urbanización de lujo con vistas a las palmeras imperiales del Jardín Botánico. En la cocina, Luiza (todos los nombres son ficticios) prepara un delicioso plato típico con gambas, una excepción en una dieta que, por lo general, se compone de pollo y carne. Hay dos turnos para que coman las 13 mujeres que viven allí. El primero tiene que salir a la una de la tarde a camino del club, que atrae a encorbatados después del cierre de las oficinas, y el segundo, que sale a las tres de la tarde. Comen e intentan repetir. Su próxima comida será un pan con jamón, de pie, en el club.

Luiza tiene 32 años, vino del Estado de Espírito Santo, a 500 kilómetros de aquí, y aprendió a cocinar con una mujer a la que considera su madre, la directora del orfanato donde vivió hasta los 19 años de edad. Hacía casi una década que no se prostituía, pero regresó después de separarse de su marido, por quien había salido de los clubs. Cuando comenzó a trabajar como prostituta, tras salir del orfanato, sus ambiciones eran sencillas: comprar salmón y comer algodón de azúcar, lujos para una niña sin infancia. Hoy tiene que rehacer su vida y quiere abrir un restaurante, pero no tiene dinero. Se enteró de la oferta de venir a Río a trabajar en este club y aceptó. A disgusto. Es tímida: "Hasta hoy no consigo entrarles a los clientes", dice. Luiza se quedará en Río hasta el 22 de agosto, fin de la competición, con el objetivo de dejar atrás las calles para siempre.

La oferta que Luiza y las otras 12 mujeres recibieron incluye el viaje de ida a Río, la alimentación, el transporte y el alojamiento gratuito. A cambio, están obligadas a trabajar en el club ocho horas al día, de lunes a viernes, a seducir a los clientes para que consuman y a prostituirse el mayor número posible de veces cada noche. Los interesados pagan 100 reales (27 euros) para entrar en el local, 300 reales (81 euros) por acostarse con mujeres y otros 100 reales por el cuarto. La prostitución no es un delito en Brasil y está reconocida por el Ministerio de Trabajo desde 2012, pero lo que los socios de la casa hacen se considera proxenetismo, que castigado con hasta cuatro años de cárcel.


Carol, llena de tatuajes en las piernas y una larga melena negra. Es de São Paulo (a 400 kilómetros de Río), tiene 22 años y no se despega de Márcio, sentado en el sillón de la sala de estar. El joven es el taxista responsable del transporte de las mujeres, un hombre con historias de amor convulsas y mezcladas con el negocio de la prostitución, que muchas noches se queda durmiendo en un colchón en el suelo. Ella se sienta en su regazo, lo abraza y finge que lo está conquistando. Se siente muy sola, confiesa. "Mi padre enfermó y tuve que vender mi moto para pagar las consultas. No me arrepiento de haber decidido prostituirme porque entré para ayudar a mi familia, pero tengo un lado muy solitario, y eso es lo más difícil. Más que acostarme con alguien a quien no conozco y que no me gusta. No tengo novio, no estoy cerca de mis padres, ni de mis amigos", explica Carol entre lágrimas. "Hasta finales de este año quiero salir de esta vida, quiero casarme, formar una familia y trabajar en lo que sea. No le deseo esto a nadie". Cree que Río es su bote salvavidas para llegar hasta ahí.



Thais, de 24 años, creció en una familia evangélica y viajó más de 1.200 kilómetros para llegar hasta aquí. Confiesa que está pensando en abandonar temporalmente la carrera de Fisioterapia para extender su estancia en Río durante todos los Juegos Olímpicos. Quiere ahorrar más dinero, invertir en un posgrado, estudiar inglés y viajar al extranjero. "No sé qué hacer. Voy a ganar más, pero no me voy a graduar con mis colegas y no sé ni qué decirle a mis padres". Para su familia, ella está disfrutando de unas vacaciones. "Nunca voy a recomendarle este camino a nadie. Cuando empecé, a los 19 años, pensé que iba a ser todo alegría, pero la alegría solo duró un mes. Mi miedo es no conseguir salir, porque siempre encuentro excusas para volver. No es un dinero fácil, pero es rápido. Es un vicio del diablo".

En su primera noche de trabajo en Río, en el club de Copacabana, donde los japoneses acaban de entrar y donde los dueños obligan a las mujeres a permanecer hasta las seis de la mañana si no consiguen un cliente, Maria ya tenía en la cabeza la idea de irse. "Odio lo que hago. Pero es el único camino rápido que tengo de hacer dinero, busqué tanto pero tanto empleo y no lo conseguí... ", contaba vestida con un body escotado de leopardo y una minifalda negra antes de que la conversación fuese interrumpida por las tres palmadas. María pensaba quedarse en el apartamento hasta su graduación como auxiliar de necropsia, en septiembre, pero abandonó esa idea el jueves. "Vine con la expectativa de ganar dinero, tengo que pagar mis cuentas, quiero estudiar en el extranjero, pero me dijeron que habría mucho movimiento y no fue así", cuenta ya en el autobús hacia Goiás, a 1.700 quilómetros de allí.


Es probable que María no sea la única en ver sus expectativas frustradas de aquí al final de los Juegos Olímpicos. Los grandes eventos deportivos suelen ser vistos como una fuente inagotable de dinero, pero para muchas mujeres no es más que humo. Un estudio de campo del Observatorio de la Prostitución, de la Universidad Federal de Río, indagó, por medio de entrevistas sobre el impacto del Mundial de 2014, en las zonas de prostitución más importantes de Río (Vila Mimosa, Ipanema, Copacabana, Lapa y el centro de la ciudad) y llegó a la conclusión de que fue un mal negocio para muchas prostitutas que trabajaron en las calles. Según el informe, las mujeres vieron una disminución significativa en el número de clientes, tanto por la concentración más alta de profesionales del sexo en las zonas más turísticas, como por el poco movimiento en lugares como el centro de la ciudad durante los días que fueron decretados festivos debido a evento. El portero del club de Copacabana donde estamos dice, sin embargo, que en aquella época la cola de clientes daba la vuelta la manzana.

Martha, que vino de São Paulo, tiene 22 años, una sonrisa infantil y generosa y es una de las varias madres solteras del grupo. Sus padres murieron y busca en Río un futuro para su hija, que se ha quedado a cargo de su hermana, en paro. Se prostituye desde hace solo dos meses, "cuando empezaron a faltar cosas en casa y no había ni para la leche". Su último trabajo formal fue en una tienda de chocolate. "No se puede criar a un niño con mil reales (280 euros), ¿no?", explica. Sus problemas, sin embargo, van más allá de las compras en el supermercado. Amenazada de muerte por el padre de su hija, que está en la cárcel, tiene que salir de su ciudad antes de que él quede en libertad para sentirse a salvo.

Entre las más veteranas del grupo se impone la presencia de Tamara, alta, corpulenta y con el pecho y el trasero más que generosos. Con 29 años, ya se ha prostituido en todos los rincones de Brasil, atraída por eventos de todo tipo, e incluso hizo una gira por Europa. Criada en un colegio de monjas y con un Nuevo Testamento siempre en el bolso, el discurso de Tamara es crudo, sin intención de idealizar una profesión que también odia y que difícilmente consigue ejercer sin drogas. "Empecé porque quería ir a la universidad, pero pregúntame si he estudiado algo", provoca. "No. Pero el dinero vicia tanto que no sabes salir". Entre las mentiras que rodean este mundo, Tamara incluye el sueño de dejar las calles que todas sus colegas, e incluso ella, alimentan. "No existe lo de exputa, lo que puede ser es que pares durante un cierto tiempo, pero después vuelves a lo que sabes hacer mejor", dice. "Estoy desesperada por salir, no voy a mentir. Pero encontrar trabajo no está fácil. ¿Qué pasa si lo dejo y vuelvo a pasar necesidad?"



Una semana después de encontrarlas por primera vez, la convivencia y las conversaciones con el grupo revelaron algo más en común entre ellas: cuando el ruido de los clubes se apaga y el rastro de alcohol y el sexo se pierde por el desagüe de la ducha, lloran en silencio bajo el edredón.


http://deportes.elpais.com/deportes/2016/07/30/actualidad/1469906880_281684.html





martes, 6 de septiembre de 2016

Origen de la palabra “puta”



Origen de la palabra “puta”
De diccionarios, acepciones, etimologías e ideologías.
Nora Buich         Integrante de la Comisión de Mujeres del Astillero Río Santiago
Domingo 21 de agosto | Edición del día

“Evidentemente sin tapujos, dulcísimo Vario,
yo diría: “que me muera si no me ha perdido ya este puto”
Pero si las buenas formas prohíben realmente decirlo,
no diré: “me ha perdido ese muchacho”.

Estos versos latinos, de finales del siglo 1 a.C., serían uno de los primeros registros en donde puto, que era equivalente de jovencito, se asocia con la prostitución. De allí pasó a utilizarse en su forma femenina.

En su página digital la Real Academia Española (RAE) acerca del origen de la palabra puta tiene esta primera entrada: Quizá del lat. vulg. *puttus, var. del lat. putus ’niño’. Es extraño que la RAE presente tan vaga información sobre sus orígenes, cuando hay mucha documentación sobre esta palabra.

En el Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico de Joan Corominas encontramos que procede de la palabra putta (muchacha), femenino de putto (muchacho), efebos y efebas a los que ya en la época romana se les asociaba con la prostitución.

En varias publicaciones y páginas fiables de internet encontramos que “los filólogos clásicos, asocian la palabra puta con el latín putta (muchacha, chicuela, especialmente “chica de la calle”) que ya en latín se usó con el valor de prostituta, derivado, en realidad de puto”.

En arte, putti es otra forma de nombrar a los angelitos que son un ícono clásico, con que se adornan cuadros, relieves, etc. que representan una escena con trasfondo erótico o incluso religiosa en que se quiere demostrar de alguna manera el amor divino.

Pero volviendo a la Real Academia, ésta institución guarda entre sus joyas la edición digitalizada del Tesoro de la Lengua Castellana o Española de Sebastián de Covarrubias que cuando aparece en 1611 es el primer diccionario monolingüe del castellano.

En una línea muy distinta, Covarrubias dice que puta es: la ramera o ruin mujer. Casi podrida, que siempre está caliente y con mal olor.

¿En qué contexto escribe Covarrubias su diccionario? Para el 1600 Europa está transformándose, en el lento pasaje del feudalismo al capitalismo. Hay hambrunas, guerras, caídas de los salarios y esto afecta mucho más a las mujeres. Como sostiene Silvia Federici en su libro Calibán y la Bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Buenos Aires, Tinta Limón, 2010): “A mediados del siglo XVI las mujeres estaban recibiendo sólo un tercio del salario masculino reducido y ya no podían mantenerse con el trabajo asalariado, ni en la agricultura ni en el sector manufacturero, un hecho que indudablemente es responsable de la gigantesca extensión de la prostitución en ese período”.

Además, la iglesia católica muestra a la mujer como débil mental, proclive a hacer tratos con el diablo. Comienza la caza de brujas, el ataque a sus derechos reproductivos y a la introducción de nuevas leyes que sancionan la subordinación de la esposa al marido en el ámbito familiar. Se muestran dos tipos de mujer: a María santa y buena, encerrada en el hogar y la perdida Eva, que peca y es expulsada del paraíso.

El capitalismo avanza, con ello la división de las clases sociales, y se acentúan estas tendencias: a las mujeres, en general, le son cercenados sus derechos, pero es la mujer del burgués la que puede quedarse en casa, cuidando a los hijos si quiere preservar su honor porque es la esposa del que posee los bienes y los medios de producción. En cambio, la obrera y la campesina son humilladas, castigadas y empujadas a ser una mercadería más que el burgués compra, en la hacienda, en el taller, en la fábrica y también en el prostíbulo.

Con hipocresía, la prostitución es condenada moralmente pero no eliminada. Porque para que el buen burgués no deshonre a su santa esposa, los peores pecados los comete con la puta del prostíbulo, y el prostíbulo no está en pleno centro de la ciudad… pero tampoco está tan lejos, cosa de que el señor llegue enseguida, cuando lo necesite.

Entonces el mundo público es para los hombres y las mujeres se vuelven parte del mundo privado. Y las únicas públicas son las putas. Pero estamos hablando del siglo XVII, hoy es distinto…

Vuelvo a la página digital de RAE, y encuentro ejemplos de los usos de la palabra puta: “casa de putas” y su sinónimo “casa de lenocinio”. ¿Y qué es eso?: casa de mujeres públicas, dice el diccionario. ¡Igualito que en siglo XVII!

Y cuántas veces escuchamos: se viste como una puta, anda hecha una puta, tiene cara de puta, etc. Cuando se dicen frases como ésas se está diciendo lo mismo que dijo la iglesia para justificar la quema de mujeres en la hoguera, para quitarle, por ejemplo, el derecho a ejercer la medicina, el derecho a decidir cuándo tener hijos o no tenerlos, el derecho al libre goce de su cuerpo.

Cuando se dice eso, se justifica que por la ropa que lleva puesta la mujer puede ser violada. O que merece ser corregida y se justifica la violencia sobre ella.

Cuando se dice eso, se está reforzando la idea de que la mujer es menos que el varón, que es una cualquiera a la que el patrón le puede pagar menos dinero por la misma tarea.

Un Don juan es un tipo lindo, pero Doña Juana es la mujer que limpia; el hombre atrevido es valiente, pero las mujeres atrevidas somos maleducadas, unas putas; un tipo rápido es un tipo inteligente pero una mujer rápida es una puta.

Si invitamos a alguien a salir somos atorrantas: putas; si tomamos las calles para reclamar por nuestros derechos o simplemente salimos a divertirnos somos callejeras: putas, si tenemos mucha experiencia en la vida, somos mujeres de la vida: putas.

El hombre público es el que actúa en los ámbitos sociales y políticos, la mujer pública es la que ejerce la prostitución.
Al hombre no se lo juzga por su ropa, por sus encuentros sexuales, por su cara -que viene a ser “por sus intenciones o actitudes”-. Porque va de suyo que todo: su cuerpo y el mundo le pertenecen, aunque a esta altura vale preguntarse: ¿a qué hombres le pertenece el mundo? A todos, no.

Y las que opinamos, las que reclamamos por nuestros derechos, las que gozamos nuestra sexualidad como se nos canta… y tomamos a las calles y arrancamos de la cárcel a mujeres como Belén somos las putas. 

Porque, en definitiva, todo lo que se sale de la norma establecida, es catalogado de la misma manera para denigrarnos.

A esta altura, voy a coincidir con Covarrubias en eso de que estamos podridas, pero no por nuestros “deseos carnales” sino por nuestra situación.

¡Muchas estamos podridas, hartas de aguantar al machismo y al sistema al que ese machismo les viene como anillo al dedo para ganar cada vez más! ¡Estamos podridas, hartas de las instituciones que, como la Real Academia Española, reproducen los valores y prejuicios patriarcales! Así que, si queremos empezar a transformar las cosas, empecemos por no repetir como un eco las palabras de los que nos humillan y nos castigan. Que, si hay algo que huele mal, definitivamente, no somos nosotras.

Fuente
http://laizquierdadiario.com/Origen-de-la-palabra-puta




sábado, 27 de agosto de 2016

Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena

Este documento es parte sustancial de nuestra Red Abolicionista de Prostitución y Trata de Personas porque enmarca nuestra tarea en la defensa de los Derechos Humanos.
Este instrumento señero apunta a lo central de la condición humana, la dignidad y el valor de la persona humana, por este motivo es el motor de toda lucha abolicionista.



Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena

Adoptado por la Asamblea General en su resolución 317 (IV),  de 2 de diciembre de 1949
Entrada en vigor: 25 de julio de 1951, de conformidad con el artículo 24

Preámbulo

Considerando que la prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas para fines de prostitución, son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana y ponen en peligro el bienestar del individuo, de la familia y de la comunidad,

Considerando que, con respecto a la represión de la trata de mujeres y niños, están en vigor los siguientes instrumentos internacionales: 1) Acuerdo internacional del 18 de mayo de 1904 para la represión de la trata de blancas, modificado por el Protocolo aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 3 de diciembre de 1948, 2) Convenio internacional del 4 de mayo de 1910 para la represión de la trata de blancas, modificado por el precitado Protocolo, 3) Convenio internacional del 30 de septiembre de 1921 para la represión de la trata de mujeres y niños, modificado por el Protocolo aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de octubre de 1947, 4) Convenio internacional del 11 de octubre de 1933 para la represión de la trata de mujeres mayores de edad, modificado por el precitado Protocolo,

Considerando que la Sociedad de las Naciones redactó en 1937 un proyecto de Convenio para extender el alcance de tales instrumentos, y

Considerando que la evolución de la situación desde 1937 hace posible la conclusión de un Convenio para fusionar los instrumentos precitados en uno que recoja el fondo del proyecto de Convenio de 1937, así como las modificaciones que se estime conveniente introducir,

Por lo tanto,
Las Partes Contratantes
Convienen por el presente en lo que a continuación se establece:

Artículo 1
Las Partes en el presente Convenio se comprometen a castigar a toda persona que, para satisfacer las pasiones de otra: 1) Concertare la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de tal persona; 2) Explotare la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de tal persona.
Artículo 2
Las Partes en el presente Convenio se comprometen asimismo a castigar a toda persona que: 1) Mantuviere una casa de prostitución, la administrare o a sabiendas la sostuviere o participare en su financiamiento; 2) Diere o tomare a sabiendas en arriendo un edificio u otro local, o cualquier parte de los mismos, para explotar la prostitución ajena.

Artículo 3
En la medida en que lo permitan las leyes nacionales serán también castigados toda tentativa de cometer las infracciones mencionadas en los artículos 1 y 2 y todo acto preparatorio de su comisión.

Artículo 4
En la medida en que lo permitan las leyes nacionales, será también punible la participación intencional en cualquiera de los actos delictuosos mencionados en los artículos 1 y 2.
En la medida en que lo permitan las leyes nacionales, los actos de participación serán considerados como infracciones distintas en todos los casos en que ello sea necesario para evitar la impunidad.

Artículo 5
Cuando las personas perjudicadas tuvieren derecho, con arreglo a las leyes nacionales, a constituirse en parte civil respecto a cualquiera de las infracciones mencionadas en el presente Convenio, los extranjeros tendrán el mismo derecho en condiciones de igualdad con los nacionales.

Artículo 6
Cada una de las Partes en el presente Convenio conviene en adoptar todas las medidas necesarias para derogar o abolir cualquier ley, reglamento o disposición administrativa vigente, en virtud de la cual las personas dedicadas a la prostitución o de quienes se sospeche que se dedican a ella, tengan que inscribirse en un registro especial, que poseer un documento especial o que cumplir algún requisito excepcional para fines de vigilancia o notificación.

Artículo 7
En la medida en que lo permitan las leyes nacionales, las condenas anteriores pronunciadas en Estados extranjeros por las infracciones mencionadas en el presente Convenio, se tendrán en cuenta para: 1) Determinar la reincidencia; 2) Inhabilitar al infractor para el ejercicio de sus derechos civiles o políticos.

Artículo 8
Las infracciones mencionadas en los artículos 1 y 2 del presente Convenio serán consideradas como casos de extradición en todo tratado de extradición ya concertado o que ulteriormente se concierte entre cualesquiera de las Partes en el presente Convenio.
Las Partes en el presente Convenio que no subordinen la extradición a la existencia de un tratado, deberán reconocer en adelante las infracciones mencionadas en los artículos 1 y 2 del presente Convenio como casos de extradición entre ellas.
La extradición será concedida con arreglo a las leyes del Estado al que se formulare la petición de extradición.

Artículo 9
En los Estado cuya legislación no admita la extradición de nacionales, los nacionales que hubieren regresado a su propio Estado después de haber cometido en el extranjero cualquiera de las infracciones mencionadas en los artículos 1 y 2 del presente Convenio, serán enjuiciados y castigados por los tribunales de su propio Estado.
No se aplicará esta disposición cuando, en casos análogos entre las Partes en el presente Convenio, no pueda concederse la extradición de un extranjero.

Artículo 10
Las disposiciones del artículo 9 no se aplicarán cuando el inculpado hubiere sido enjuiciado en un Estado extranjero y, caso de haber sido condenado, hubiere cumplido su condena o se le hubiere condonado o reducido la pena con arreglo o lo dispuesto en las leyes de tal Estado extranjero.

Artículo 11
Ninguna de las disposiciones del presente Convenio deberá interpretarse en el sentido de prejuzgar la actitud de cualquiera de las Partes respecto a la cuestión general de los límites de la jurisdicción penal en derecho internacional.

Artículo 12
El presente Convenio no afecta al principio de que las infracciones a que se refiere habrán de ser definidas, enjuiciadas y castigadas, en cada Estado, conforme a sus leyes nacionales.

Artículo 13
Las Partes en el presente Convenio estarán obligadas a ejecutar las comisiones rogatorias relativas a las infracciones mencionadas en este Convenio, conforme a sus leyes y prácticas nacionales.
La transmisión de comisiones rogatorias se efectuará: 1) Por comunicación directa entre las autoridades judiciales; 2) Por comunicación directa entre los Ministros de Justicia de los dos Estados, o por comunicación directa de otra autoridad competente del Estado que formulare la solicitud al Ministro de Justicia del Estado al cual le fuese formulada la solicitud; o 3) Por conducto del representante diplomático o consular del Estado que formulare la solicitud, acreditado en el Estado al cual le fuese formulada la solicitud; tal representante enviará las comisiones rogatorias directamente a la autoridad judicial competente o a la autoridad indicada por el gobierno del Estado al cual le fuese formulada la solicitud, y deberá recibir, directamente de tal autoridad, los documentos que constituyan la ejecución de las comisiones rogatorias.
En los casos 1 y 3, se enviará siempre una copia de la comisión rogatoria a la autoridad superior del Estado al cual le fuese formulada la solicitud.
Salvo acuerdo en contrario, las comisiones rogatorias serán redactadas en el idioma de la autoridad que formulare la solicitud, pero el Estado al cual le fuese formulada la solicitud podrá pedir una traducción a su propio idioma, certificada conforme al original por la autoridad que formulare la solicitud.
Cada una de las Partes en el presente Convenio notificará a cada una de las demás Partes cuál o cuáles de los medios de transmisión anteriormente mencionados reconocerá para las comisiones rogatorias de tal Parte.
Hasta que un Estado haya hecho tal notificación, seguirá en vigor el procedimiento que utilice normalmente en cuanto a las comisiones rogatorias.
La ejecución de las comisiones rogatorias no dará lugar a reclamación de reembolso por derechos o gastos de ninguna clase, salvo los gastos de peritaje.
Nada de lo dispuesto en el presente artículo deberá interpretarse en el sentido de comprometer a las Partes en el presente Convenio a adoptar en materia penal cualquier forma o método de prueba que sea incompatible con sus leyes nacionales.

Artículo 14
Cada una de las Partes en el presente Convenio establecerá o mantendrá un servicio encargado de coordinar y centralizar los resultados de las investigaciones sobre las infracciones a que se refiere el presente Convenio.
Tales servicios tendrán a su cargo la compilación de toda información que pueda facilitar la prevención y el castigo de las infracciones a que se refiere el presente Convenio y deberán mantener estrechas relaciones con los servicios correspondientes de los demás Estados.

Artículo 15
En la medida en que lo permitan las leyes nacionales y en que las autoridades encargadas de los servicios mencionados en el artículo 14 lo estimen conveniente, tales autoridades deberán suministrar a los encargados de los servicios correspondientes en otros Estados los datos siguientes: 1) Información detallada respecto a cualquiera de las infracciones mencionadas en el presente Convenio o a las tentativas de cometerlas; 2) Información detallada acerca de cualquier enjuiciamiento, detención, condena, negativa de admisión o expulsión de personas culpables de cualquiera de las infracciones mencionadas en el presente Convenio, así como de los desplazamientos de tales personas y cualesquiera otros datos pertinentes.
Los datos suministrados en esta forma habrán de incluir la descripción de los infractores, sus impresiones digitales, fotografías, métodos de operación, antecedentes policiales y antecedentes penales.

Artículo 16
Las Partes en el presente Convenio se comprometen a adoptar medidas para la prevención de la prostitución y para la rehabilitación y adaptación social de las víctimas de la prostitución y de las infracciones a que se refiere el presente Convenio, o a estimular la adopción de tales medidas, por sus servicios públicos o privados de carácter educativo, sanitario, social, económico y otros servicios conexos.

Artículo 17
Las Partes en el presente Convenio se comprometen a adoptar o mantener, en relación con la inmigración y la emigración, las medidas que sean necesarias, con arreglo a sus obligaciones en virtud del presente Convenio, para combatir la trata de personas de uno u otro sexo para fines de prostitución.
En especial se comprometen: 1) A promulgar las disposiciones reglamentarias que sean necesarias para proteger a los inmigrantes o emigrantes, y en particular a las mujeres y a los niños, tanto en el lugar de llegada o de partida como durante el viaje; 2) A adoptar disposiciones para organizar una publicidad adecuada en que se advierta al público el peligro de dicha trata; 3) A adoptar las medidas adecuadas para garantizar la vigilancia en las estaciones de ferrocarril, en los aeropuertos, en los puertos marítimos y durante los viajes y en otros lugares públicos, a fin de impedir la trata internacional de personas para fines de prostitución; 4) A adoptar las medidas adecuadas para informar a las autoridades competentes de la llegada de personas que prima facie parezcan ser culpables o cómplices de dicha trata o víctimas de ellas.

Artículo 18
Las Partes en el presente Convenio se comprometen, con arreglo a las condiciones prescritas en sus leyes nacionales, a tomar declaraciones a las personas extranjeras dedicadas a la prostitución, con objeto de establecer su identidad y estado civil y de determinar las causas que les obligaron a salir de su Estado. Los datos obtenidos en esta forma serán comunicados a las autoridades del Estado de origen de tales personas, con miras a su repatriación eventual.

Artículo 19
Las Partes en el presente Convenio se comprometen, con arreglo a las condiciones prescritas en sus leyes nacionales y sin perjuicio del enjuiciamiento o de otra acción por violaciones de sus disposiciones, en cuanto sea posible: 1) A adoptar las medidas adecuadas para proporcionar ayuda y mantener a las víctimas indigentes de la trata internacional de personas para fines de prostitución, mientras se tramita su repatriación; 2) A repatriar a las personas a que se refiere el artículo 18 que desearen ser repatriadas o que fueren reclamadas por personas que tengan autoridad sobre ellas, o cuya expulsión se ordenare conforme a la ley. La repatriación se llevará a cabo únicamente previo acuerdo con el Estado de destino en cuanto a la identidad y la nacionalidad de las personas de que se trate, así como respecto al lugar y a la fecha de llegada a las fronteras. Cada una de las Partes en el presente Convenio facilitará el tránsito de tales personas a través de su territorio.
Cuando las personas a que se refiere el párrafo precedente no pudieren devolver el importe de los gastos de su repatriación y carecieren de cónyuge, parientes o tutores que pudieren sufragarlos, la repatriación hasta la frontera, el puerto de embarque o el aeropuerto más próximo en dirección del Estado de origen, será costeada por el Estado de residencia y el costo del resto del viaje será sufragado por el Estado de origen.

Artículo 20
Las Partes en el presente Convenio, si no lo hubieren hecho ya, deberán adoptar las medidas necesarias para la inspección de las agencias de colocación, a fin de impedir que las personas que buscan trabajo, en especial las mujeres y los niños, se expongan al peligro de la prostitución.

Artículo 21
Las Partes en el presente Convenio comunicarán al Secretario General de las Naciones Unidas las leyes y reglamentos que ya hubieren sido promulgados en sus Estados y, en lo sucesivo, comunicarán anualmente toda ley o reglamento que promulgaren respecto a las materias a que se refiere el presente Convenio, así como toda medida adoptada por ellas en cuanto a la aplicación del Convenio. Las informaciones recibidas serán publicadas periódicamente por el Secretario General y enviadas a todos los Miembros de las Naciones Unidas y a los Estados no miembros a los que se comunique oficialmente el presente Convenio con arreglo al artículo 23.

Artículo 22
En caso de que surgiere una controversia entre las Partes en el presente Convenio, respecto a su interpretación o aplicación, y que tal controversia no pudiere ser resuelta por otros medios, será sometida a la Corte Internacional de Justicia, a petición de cualquiera de las Partes en la controversia.

Artículo 23
El presente Convenio quedará abierto a la firma de todo Miembro de las Naciones Unidas, así como de cualquier otro Estado al cual el Consejo Económico y Social hubiere dirigido una invitación al efecto.
El presente Convenio será ratificado y los instrumentos de ratificación serán depositados en la Secretaria General de las Naciones Unidas.
 Los Estados a que se refiere el párrafo primero, que no hayan firmado el Convenio, podrán adherirse a él.
La adhesión se efectuará mediante el depósito de un instrumento de adhesión en la Secretaria General de las Naciones Unidas.
A los efectos del presente Convenio, el término "Estado" comprenderá igualmente a todas las colonias y territorios bajo fideicomiso de un Estado que firme el Convenio o se adhiera a él, así como a todos los demás territorios de cuyas relaciones internacionales sea responsable tal Estado.

Artículo 24
El presente Convenio entrará en vigor noventa días después de la fecha de depósito del segundo instrumento de ratificación o adhesión.
Respecto a cada Estado que ratifique el Convenio, o se adhiera a él, después del depósito del segundo instrumento de ratificación o adhesión, el Convenio entrará en vigor noventa días después del depósito por tal Estado de su instrumento de ratificación o adhesión.

Artículo 25
Transcurridos cinco años después de su entrada en vigor, cualquier Parte en el presente Convenio podrá denunciarlo mediante notificación por escrito dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas.
Tal denuncia surtirá efecto, con respecto a la Parte que la formule, un año después de la fecha en que sea recibida por el Secretario General de las Naciones Unidas.

Artículo 26
El Secretario General de las Naciones Unidas notificará a todos los Miembros de las Naciones Unidas y a los Estados no miembros a los que se refiere el artículo 23: a) De las firmas, ratificaciones y adhesiones, recibidas con arreglo al artículo 23; b) De la fecha en que el presente Convenio entrará en vigor, con arreglo al artículo 24; c) De las denuncias recibidas con arreglo al artículo 25.

Artículo 27
Cada Parte en el presente Convenio se compromete a adoptar, de conformidad con su Constitución, las medidas legislativas o de otra índole necesarias para garantizar la aplicación del presente Convenio.

Artículo 28
Las disposiciones del presente Convenio abrogarán, en las relaciones entre las Partes en el mismo, las disposiciones de los instrumentos internacionales mencionados en los incisos 1, 2, 3 y 4 del segundo párrafo del Preámbulo, cada uno de los cuales se considerará caducado cuando todas las Partes en el mismo hayan llegado a ser Partes en el presente Convenio.

Protocolo final
Nada en el presente Convenio podrá interpretarse en perjuicio de cualquier legislación que, para la aplicación de las disposiciones encaminadas a obtener la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, prevea condiciones más severas que las estipuladas por el presente Convenio.
Las disposiciones de los artículos 23 a 26 inclusive del Convenio se aplicarán a este Protocolo.
© Copyright 1996 - 2002
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Ginebra, Suiza




domingo, 14 de agosto de 2016

Los usuarios no se plantean que son ellos, con su demanda, los que generan la oferta de prostitución

“Los usuarios no se plantean que son ellos, con su demanda, los que generan la oferta de prostitución”
Laura Pedernera consiguió el último Premio de Investigación Concepción Gimeno de Flaquer de la Universidad de Zaragoza
"Algunos universitarios utilizan la prostitución como una opción más de ocio"
Ana Sánchez Borroy   - Zaragoza
  

Es pedagoga de formación y ni siquiera pensaba presentar la candidatura, pero su Análisis de la demanda de la prostitución por parte de estudiantes universitarios consiguió el último Premio de Investigación Concepción Gimeno de Flaquer de la Universidad de Zaragoza. Ahora, Laura Pedernera (Mar del Plata, Argentina, 1965) trabaja en estudiar los asesinatos de mujeres prostitutas que no aparecen en los listados de víctimas de violencia de género, por no considerarse a la fallecida pareja de su asesino. Pedernera tiene claro que “el lenguaje genera pensamiento”: no quiere saber nada de “trabajadoras sexuales” y no le gusta demasiado lo de “clientes”. Para ella, son “prostitutas” y “usuarios, demandantes” o, simplemente, “puteros”.

Laura Pedernera

¿Cómo hizo el estudio y cuáles fueron las principales conclusiones?

Las entrevistas se realizaron en una zona de la isla Tenerife que se llama “El Cuadrilátero”, en La Laguna, que es una ciudad universitaria. Es una zona con muchos pubs y discotecas y las entrevistas no se hicieron en puticlubs, sino en pisos ubicados en edificios en esa misma zona. Se hicieron 20 entrevistas a estudiantes universitarios que consumen prostitución; la mayoría de los cuestionarios los pasaron prostitutas con las que yo tenía contacto por mi trabajo anterior en un proyecto de Médicos del Mundo. La principal hipótesis confirmada es que estos jóvenes universitarios utilizan la prostitución como una opción más de ocio. De los 20 encuestados, 15 respondieron que recurrían al sexo de pago por diversión o entretenimiento, 11 apuntaron que porque las prostitutas son expertas en sexo y solamente dos hablaron de insatisfacciones en sus relaciones sexuales o afectivas. O sea, que no recurren a la prostitución porque no ligan. Es porque les gusta ir de putas.

¿Es una motivación diferente a la de otros usuarios de prostitución de mayor edad?

El único estudio que he hecho yo personalmente es el que estamos comentando sobre usuarios universitarios. Podemos comparar con las conclusiones de otros trabajos, sobre todo los de Águeda Gómez, que ha hecho muchos estudios sobre usuarios de prostitución, aunque no los clasifica por motivaciones, sino por discurso. El discurso que coincidiría con la opción de ocio y divertimento sería el mercantilista. Y sí, en los estudios de Águeda Gómez también concluye que muchos usuarios, sobre todo las personas más jóvenes, tienen este discurso mercantil. Consiste en expresar que la prostitución existe y ellos acceden a ella porque hay oferta, sin cuestionar lo que implica; es un punto de vista economicista, de libre mercado, de oferta y demanda. No se plantean en ningún momento que ellos son los que generan esa oferta con su demanda; no se paran a pensar que tan apenas hay oferta de hombres prostituidos para mujeres, simplemente, porque no hay demanda. Yo no soy objetiva: en materia de prostitución, defiendo el abolicionismo normativo porque creo que los proxenetas, los tratantes y practicantes no son los únicos culpables de que exista la prostitución, sino también los "clientes", que son los que, con su demanda, generan este negocio.

¿Cuál sería el perfil de consumidor universitario?

Yo destaco que prácticamente ninguno trabajaba, con lo que no sé de dónde sacaban el dinero para la prostitución, si de los padres o de la beca. En concreto, de los 20 entrevistados, solo trabajaban tres: uno, a tiempo parcial; otro, en una empresa familiar y el tercero, como becario. También me dolió bastante comprobar que bastantes de ellos, más de los que yo pensaba, se dedican a ciencias humanísticas: cinco estudiaban Económicas; cuatro, Psicología; cuatro, Derecho; uno, Biología; tres, Física; dos, Periodismo y uno, Pedagogía. La edad media era 24 años; 18 eran de nacionalidad española y dos eran comunitarios. Y, como media, no gastaban mucho dinero: entre 300 y 400 euros en seis meses; aproximadamente acudirían a las prostitutas dos veces al mes.

¿Mostraban alguna preferencia diferente al conjunto de los consumidores de prostitución?

No, son bastante tradicionales. El grueso de ellos buscaba mujeres; solo uno contestó que le daba lo mismo mujeres hetero o mujeres trans. No analicé de qué nacionalidad pedían que fueran las prostitutas. Y en cuanto a lo que pedían, también eran bastante clásicos: sexo vaginal, anal, grupal... El sexo grupal era con dos amigos y una muchacha, que es más económico que dos muchachas para un solo consumidor.

Sorrow-Vicent Van Gogh

¿Acudían solos o con amigos?

Esa es una buena pregunta, porque resulta que el 85 % de los encuestados respondieron que acudían en grupo y con amigos. Parece que están tomándose una copa y cuando se aburren, en lugar de irse a su casa, se van de putas.

¿Piensa que los universitarios usuarios de prostitución consideran a las prostitutas un objeto sexual?

La encuesta de este estudio era muy delicada porque yo sabía que la mayoría de las veces iban a tener que pasarla las propias mujeres prostitutas. Solo tres tipos accedieron a sentarse a hablar conmigo y perder unos minutos respondiendo. Entonces, había cosas que yo no podía preguntar para evitar ofenderles a ellas. Ahora, que estoy preparando mi tesis doctoral, voy a pasar una encuesta cuantitativa, no cualitativa, y preguntaré cosas que sí me interesa saber, como cuál es el imaginario de mujer y cuál es el imaginario de mujer prostituta que tienen estos hombres. Seguramente coincidirá el discurso mercantilista con la motivación de ocio y con un imaginario concreto de la prostituta como comerciante y de la mujer en general como objeto sexual. Por eso, esto, en ese momento, no lo pude corroborar; aunque, lógicamente, lo intuyo.

¿Qué impresión se lleva usted de la demanda de prostitución entre universitarios después de haber hecho este estudio?

Muy mala porque yo, que tengo 50 años, creía que con los avances en igualdad y con la liberación sexual que empezó en los años 60, en el año 2000 la prostitución ya no existiría o sería un fenómeno residual, marginal o propio de países donde hay más represión. Y, sin embargo, no solamente existe, sino que muchísimo más que antes y de una forma mucho más mercantilizada. Es decir, no es lo mismo un señor que iba a una prostituta en los años 30, que era casi una señora de la familia, que lo que ocurre actualmente, que es un mercadeo, sólo se mira qué porciones de carne hay disponibles. Pienso que es un fenómeno que tiene una relación directa con la globalización y con el capitalismo. Ahora, por ejemplo, según me dice algún asiduo a la prostitución, las prostitutas negras están muy denostadas y están cobrando sólo 5 ó 6 euros en la calle, en Madrid. Cuando yo trabajaba en Médicos del Mundo, hace unos 10 años, eran ellas las que estaban muy cotizadas. Los puteros no son conscientes de que son ellos los que están generando esto con su demanda. A la vez, aquí la trata juega un papel fundamental: es mucho más rentable para las personas que se dedican a ser intermediarios, traer mujeres de una zona de Europa que ni siquiera conlleva un delito de tráfico de personas. Por tanto, creo que la oferta influye en los gustos de los puteros, pero es una oferta regulada por las leyes del capitalismo, por lo que sale más rentable. En lo que no tengo duda es en que hay una relación estrecha entre el machismo, el patriarcado y el capitalismo. De todas formas, no quiero decir que donde no hay o no hubo capitalismo, no hubo prostitución; ni mucho menos. Lo que pasa es que ahora se ha convertido en el segundo negocio más lucrativo del mundo.

¿En qué consiste ese abolicionismo normativo que proponía antes?

Es el modelo de Suecia y de otros países como Francia, que se acaba de sumar. El abolicionismo normativo significa que la prostitución no se prohíbe, pero se fomenta que tienda a la desaparición, como ocurrió, por ejemplo, con el movimiento abolicionista de la esclavitud. Se trata de crear normas, leyes o reglamentos que penalicen todos los elementos que forman parte del fenómeno prostitucional, excepto la mujer prostituida: estaría penado el consumo, el tráfico y la trata, el proxenetismo en los locales, alquilar habitaciones... Frente a esto, con el modelo de prohibición de Estados Unidos, a las mujeres se las detiene y se las multa. El abolicionismo normativo, además, tiene que ir acompañado de medidas de índole social para favorecer que aquellas mujeres que quieran dejar la prostitución encuentren alguna medida de discriminación positiva, como se hizo en su momento con las víctimas de violencia machista, para poder insertarse laboralmente. También hace falta prevención y educación en la igualdad. En Suecia, este modelo empezó a funcionar bastante tarde, cuando la sociedad fue consciente de que la prostitución es una “escuela de desigualdad”, como dice la profesora Ana De Miguel, porque lanza un mensaje negativo no sólo para las mujeres en situación de prostitución, sino para todas las mujeres. Porque el mensaje que se envía a la mujer es que siempre te queda la opción de dedicarte a la prostitución, que es un trabajo igual que cualquier otro.

13/08/2016
Fuente

http://www.eldiario.es/aragon/sociedad/universitarios-utilizan-prostitucion-opcion-ocio_0_547345452.html